TALLER 2
EL SABER
Concepto.
Conocer es captar y
poseer con nuestra inteligencia la realidad y modo de ser o de acontecer de un
objeto cualquiera que aparece como tal a la actividad de
nuestro entendimiento.
El conocimiento es connatural al ser humano, puesto que es el modo de ser de la
vida inteligente y la condición indispensable para su despliegue existencial.
ü Elementos.
El conocer implica
cuatro elementos: un sujeto que conoce, un objeto para
conocer, un pensamiento, que es el modo de operación del sujeto en su actividad
captadora del objeto, y la imagen mental, que representa al objeto en
cuanto tal por medio del concepto o idea.
o
Formas de
acceder al conocimiento.
1-directa: corresponde
a la experiencia o percepción inmediata del objeto, cuando esta
existencialmente presente frente al sujeto. Como seria conocer una ciudad
visitándola.
2- indirecta:
corresponde a la representación del objeto por medio de imágenes intermediarias
que mientan o describan su realidad y consistencia de modo que el sujeto no
tiene ante si a la cosa misma ni puede percibirla, sino por medio de una
representación. Como seria conocer la ciudad mediante fotos, videos, etc.
II. EL SABER Y SUS GRADOS
o
Saber
Vulgar y Científico
o
Conceptos.
Saber vulgar es el que tenemos y adquirimos, en forma
espontanea y empírica, a través de nuestra experiencia cotidiana y de nuestra
natural aptitud de comprender , y que fundamenta lo que se denomina ¨ sentido
común ¨.
Saber Científico, en cambio, es el resultado de una actitud y
un esfuerzo especial del sujeto, guiado por un criterio riguroso de indagación,
que otorga a ese resultado una certeza superior , y al sujeto la comprensión
cabal del objeto y del fundamento de su saber sobre el mismo.
o
Criterio
diferenciales.
Estos saberes se
distinguen en tres puntos: actitud del sujeto, sistematización de contenidos y
certeza de fundamentos.
En el Saber
Vulgar encontramos al sujeto en una actitud pasiva y no
deliberadamente critica; se trata como decían los griegos de un saber de
opinión de lo que uno sabe por simple experiencia, sin tener conocimiento del
fundamento que explica ese saber. El Saber Científico responde,
en cambio, a
Una actitud deliberada
de búsqueda o indagación, guiada por un procedimiento llamado método que
asegura al sujeto la dirección correcta de su esfuerzo, a demás le brinda la
explicación del fundamento del conocimiento obtenido.
Desde el punto de
vista del contenido, el Saber Vulgar constituye una masa
amorfa, no tiene una estructuración interna definida y cuyos saberes no guardan
entre si ninguna relación de dependencia reciproca ; a diferencia del Saber
Científico que se construye en sistemas de conocimientos , es decir,
en un saber sobre una región determinada de objetos, cuyas verdades están
ordenadas y relacionadas entre si en una unidad jerarquizada en la cual
sostiene a las demás y es sostenida por estas a partir del principio, evidencia
fundamental sobre la cual se ha constituido ese conocimiento.
Finalmente distinguimos
la certeza de contenidos, el Saber Vulgar no cuenta con
la evidencia cierta que garantice su verdad. Puede ser o no verdadero y carece
de por si mismo de la posibilidad de fundamentar su certeza.
El Saber
Científico, en cambio, por ser el resultado de un trabajo metódico y de una
actitud critica, tiene garantizada la certeza de su fundamento puesto que
consiste en una evidencia probada y demostrable.
Características del Saber Científico.
1- Especialidad
de su objeto formal.
Sabido es que todo
objeto de conocimiento es aprehendido por el pensamiento desde una doble
perspectiva: ante todo, como una realidad opuesta al sujeto que conoce, esto
es, como materia inteligible; luego, como una realidad que es enfocada por la
actividad del conocimiento desde un determinado punto de vista, que esta dado
por la objetividad formal de dicho objeto que se toma en consideración. Lo
primero se denomina objeto material ; y lo segundo objeto formal.
Así por ej. el hombre
es objeto material de muchas ciencias (medicina, sociología, psicología, etc.)
en todas estas el hombre es tomado como objeto de estudio pero desde un punto
de vista diferente.
2- Generalidad
de las verdades que lo constituyen
El saber científico es
un conocimiento que conoce a su objeto , no en la singularidad de cada uno de
los individuos de la especie sino en las causas y leyes que explican el modo de
ser y operar que es común a todo los individuos de la especie o genero de
objetos. La ciencia no se ocupa d lo individual en cuanto tal sino en su
conexión con principios y leyes generales.
3- Carácter
necesario de las verdades que lo constituyen.
Las verdades que
constituyen el saber científico expresan, o pretenden expresar, causa,
relaciones y estructuras del objeto del conocimiento que traducen su naturaleza
esencial y el orden natural de sus operaciones o de su articulación en la
estructura o región del ser al que pertenece. Se refiere, por tanto, a la
estructura y ordenamiento intimo de la realidad que, como tal, es necesaria, o
sea no puede dejar de ser como es (y no contingente, es decir que podría ser y
no ser). De ahí que este carácter necesario de las verdades científicas guarda
estrecha relación con su generalidad pues, como hemos señalado, lo individual
en cuanto tal no es susceptible de un conocimiento científico por su natural
contingencia .
Carácter sistematico.
Las verdades que
constituyen el Saber Científico acerca de una determinada realidad u objeto de
conocimiento no son una serie de nociones yuxtapuestas o desvinculadas entre
si, sino que conforman un conjunto lógicamente articulado, en el cual las
diversas nociones están relacionadas y trabadas recíprocamente en un orden
jerárquico estructurado, a partir de los primeros principios (axiomas,
postulados), o verdades probables (hipótesis, teorías), o empíricamente
comprobadas (leyes), que fundamentan ese saber.
Método y Lenguaje Técnico.
El conocimiento
científico es obtenido y acrecentado a través de un procedimiento determinado,
congruente con el respectivo objeto material y formal, denominado
tradicionalmente método científico.
El método de una
ciencia engloba una pluralidad de procedimientos y técnicas que concurren al
mismo fin de obtener un conocimiento preciso y cierto del respectivo objeto.
Entre esas técnicas se encuentran el lenguaje científico que, como tal, es un
lenguaje técnico, o sea, instrumental, cuya función primordial es brindar
fijeza y univocidad a los conjuntos significativos que expresan el conocimiento
científico y a la actividad metódica que lo produce.
Objetividad de su contenido.
Su certeza y
objetividad, solo puede determinarse por la verificación de estas
significaciones conceptuales en la experiencia a través de la intuición del
objeto; o cuando se trata de objetos que no están en la experiencia sensible,
por la demostración racional de existencia y atributos. En esa posibilidad de
verificación o demostración radica la objetividad del conocimiento científico y
el fundamento de su validez como verdad, lo que reclama un permanente contacto
con la experiencia y con la vida.
SABER
FILOSOFICO
Definición
de Filosofía.
Es el conocimiento
científico que mediante la luz natural de la razón considera las primeras
causas o razones mas elevadas de todas la cosas.
La filosofía investiga
por medio de la razón, los principios universales de todas las cosas; las
causas primeras, mas allá de las cuales no puede remontarse la inteligencia.
Estudia el ser de las cosas y de los entes para conocerlos en su naturaleza
esencial, en sus causas supremas y fines últimos y el conocimiento mismo como
problema.
Comparación
entre S. Científico y S. Filosófico
Saber Científico
|
Saber Filosófico
|
El objeto de
conocimiento se enfoca desde el punto de vista de sus causas próximas
e inmediatas.
Busca explicar como
es tal objeto, o como se explica tal o cual fenómeno.
El objeto
formal es precisamente, ¨La determinación de las leyes de los
fenómenos
|
En cambio, en este
saber miramos al objeto desde el punto de vista de las causas
ultimas.
Esta nos dice que
es ese objeto o fenómeno en su razón ultima, esencial.
Su objeto
formal especifico es el ser de las cosas y de los entes que aspira
conocer en su naturaleza esencial, en sus causas supremas y en sus fines
últimos; y el conocimiento mismo como problema.
|
SABER
RELIGIOSO
Teología
Simplemente Dicha o Sabiduría de la Fe Religiosa
La teología
simplemente dicha, parte de las verdades reveladas, las explica o analiza
racional y discursivamente para entenderla en la medida de lo humanamente
posible.
Su objeto formal
propio es Dios como deidad o sea en su vida intima. Se trata de saber adquirido
mediante el esfuerzo humano, pero bajo la directa ilustración de la fe.
Teología
Mística o Saber de la Fe Amorosa
Esta por encima de la
teología simplemente dicha, su objeto también es Dios, la deidad en si misma,
pero de un modo sobrehumano, el acceso a Dios de realiza por medio de la
connaturalizada del amor, por una experiencia o sensación de lo divino. Se
trata de una compenetración con Dios, que trasciende todas las fuerzas de la
naturaleza humana y es un verdadero don del Espíritu Santo, alcanzado solo por
las almas fe los grandes contemplativos, Sta. Teresa de Jesús, San Fco. de
Asís.
Comparar
Saber filosofico,Teologia Simplemente dicha y Teología Mística
En la filosofía el
esfuerzo gravita en la razón, que llega incluso al conocimiento de Dios
(Teodicea), como causa primera. En la Teología Mística opera la fe, vigorizada
por los dones del Espíritu Santo, hasta llegar a la experiencia misma de Dios,
manifestada a la criatura tal cual El es, supremo don solo alcanzable en la
visión supraterrena y eterna.
Entre la Filosofía y
la Teología Sim. Dicha, se da el eslabón común del trabajo de la razón. Solo
que en la teología arranca, no de principios naturalmente evidentes como los de
la filosofia, sino de verdades reveladas y bajo la luz de la fe. Además la
filosofía estudia a Dios como cúspide del ser en cuanto tal y la Teología Sim.
Dicha lo estudia como deidad.
III- OBJETOS DE
CONOCIMIENTO
Clasificación
según su estructura ontica.
La distinción se
realiza a través de tres notas características: la realidad, el valor, y la
experiencia sensible.
|
O. Ideales
|
O. Naturales
|
O. Culturales
|
O. Metafísicos
|
La Realidad
|
Son irreales, pues
no están ni en el tiempo ni en el espacio.
|
Son reales, pues
existen en el tiempo y el, espacio
|
Son reales, pues
estan en el tiempo y el espacio constituyendo el mundo de la cultura
|
Son reales, porque
existen en el tiempo y espacio
|
El Valor
|
Son neutros, o sea
indiferentes al valor.
|
Son en si mismos
neutros al valor
|
Son valiosos, en
cuanto son buenos o malos, feos o bellos, útiles o inútiles, etc.
|
Tienen valor
|
Exp. Sensible
|
No están en la Exp.
Sensible, pues no tiene presencia individual y concreta
|
Si están en la E.
Sensible, pues los percibimos por medio de nuestros sentidos
|
Son empíricos, pues
tienen una existencia individual y sensible
|
No están en la E.
Sensible, aunque pueden ser conocidos a través de vías y pruebas racionales.
|
Los
Objetos Culturales: su ser constitutivo. Clasificación.
La particularidad de
estos objetos culturales es que su ser, a diferencia de los objetos de la
naturaleza que consisten en una realidad objetiva y puramente física, se
constituye por la conjunción de un elemento objetivo y sensible (un substrato
material), que es un trozo o parte de la naturaleza (piedra, madera, un sonido)
y un sentido espiritual y subjetivo que ese substrato material expresa
y que esta dado por la
finalidad humana atribuida al objeto. Ej. (una silla de madera, sentimientos
expresados a través de palabras, una canción)
Estos objetos son de
dos especies: los que acabamos de señalar, que corresponden a la naturaleza
modificada y transformada por acción del hombre, que se denominan ¨ objetos
mundanales o vida humana objetivizada ¨
Y la conducta del
hombre como exteriorización especifica de su existencia consciente o sea la
¨vida humana viviente ¨ que tiene como substrato la acción humana y como
sentido el que corresponde a la finalidad, consciente y libre, de esa acción.
C) Clasificación de
los Objetos de Conocimientos Según sus Dimensiones.
Los Objetos
ideales son unidimensionales porque consisten en una entidad
de pensamiento sin sustrato real: por ej. Un concepto, un numero.
Los Objetos
Naturales son bidimensionales, porque son realidades de
experiencia que percibimos con nuestros sentidos y que entendemos a través de
una estructura lógica que muestra la conexión causal en que consisten, como
son: el movimiento de los astros, la caída de los cuerpos, etc.
Los Objetos
Culturales son, en fin, tridimensionales porque constan de un
sustrato real que percibimos en la experiencia, de un valor expresado en el
sustrato espiritual que constituye sus sentido y de la correspondiente
estructura lógica que relaciona substrato y sentido, y representa
conceptualmente al objeto: por ej. Un cuadro, una obra musical, etc.
CLASIFICACION DE
LAS CIENCIAS
Clasificación de
las ciencias, según la estructura ontica de sus objetos de
conocimiento.
Las Ciencias se
clasifican en:
Ciencias
de los objetos ideales: Matemática , Lógica Formal, etc.
Ciencia
de los objetos reales, que comprenden los objetos que tienen esta
característica entitativa, y que se dividen en:
Ciencias
de la Naturaleza: como la Física, la Mecánica, la Química, la Biología, la
Medicina, etc.
Ciencias
del Espíritu o de la Cultura: se ocupan del hombre como ser
espiritual y de su mundo de creaciones, quedando excluido de su consideración
lo somático. Y son:
Psicología:
estudia la naturaleza, facultades y operaciones del espíritu.
Humanidades:
se ocupan de los productos del quehacer humano, creaciones que permanecen a
traves de la historia: ciencia, arte, técnica, etc.
Ciencias
Sociales: enfocan la actividad humana compartida y las correspondientes
estructuras que genera: Sociedad, Economía, Política,Derecho.
Las
Ciencias Sociales.
Objeto
y ámbito propio.
Siendo su objeto
especifico de conocimiento, la actividad humana y sus estructuras
constitutivas, su ámbito es ¨la conducta humana compartida ¨, lo social
considerado en su naturaleza especifica, en sus formas dinámicas y en sus
estructuras permanentes.
Clasificación de
las Ciencias Sociales.
Se clasifican en:
Descriptivas de su
objeto: Sociología
Normativas de la
conducta: Política, Economía, Derecho.
c) El Derecho: su ubicación en
el campo científico.
Siendo las Ciencias
sociales parte de la Ciencias Culturales queda claro el carácter del objeto
cultural que tiene el Derecho, y el carácter Cultural de las Ciencias de las
cuales es objeto.
SABER
JURIDICO
Saber
Vulgar Jurídico
Concepto, características y
limites.
Este saber se da en la
vida del hombre medio, que probablemente no alcanzara otras formas mas elevadas
en saber jurídico, es un saber adquirido mediante la experiencia, por el diario
vivir y participa de los mismos caracteres que el saber vulgar en gral. Un
saber que el hombre adquiere sobre el derecho vigente en su medio social, como
fruto de su experiencia inmediata, en choque o cooperación con los demás
hombres.
Es un saber singular y
contingente, que desempeña un papel importante tanto en la génesis y
formulación positiva del Derecho, en cuanto a su interpretación
Y aplicación. Mas como
no debe ser despreciado, tampoco puede pasarse al extremo opuesto de pretender
dar primacía a ese saber empírico sobre el científico y filosófico.
Ciencia
del Derecho y Filosofía Jurídica.
Conceptos
de ambos grados del Saber Jurídico.
Ciencia del Derecho: nos enseña como es un derecho determinado,
como se configura el sistema de repartos en una comunidad jurídica cualquiera
(por ej. El derecho argentino, alemán, etc.), o en un sector unitario de
relaciones de esa comunidad (derecho penal argentino, derecho civil ruso, etc.)
y cuales son los aspectos comunes de varios sistemas jurídicos determinados (ciencia
del derecho comparado). Por cuanto, investiga sobre la base de un ordenamiento
de normas que pueden ser coactivamente impuestas, por lo que tienen para el
científico el valor de dogmas, también se denomina Ciencia Dogmática del
Derecho.
Filosofía Juridica: es el saber supremo y total, obtenido a la
luz natural de la razón, sobre el orden de los actos humanos en relación con el
bien común o fin social.
Objeto
de Estudio de ambas formas del saber.
Ciencia del Derecho:
tiene por objeto el estudio del derecho positivo,
es decir, de las normas jurídicas que han estado o están en vigencia en los
diferentes países, para extraer de ese, estudio nociones generales que le,
permitan elaborar teorías, conceptos, y construcciones jurídicas.
Filosofía juridica:
estudia:
El ser del Derecho, es decir su definición esencial y el
correspondiente concepto universal en sentido ultimo (ontología jurídica)
El deber ser del Derecho, la justicia en su estructura formal y en su
contenido y los valores jurídicos (deontología, axiologia jurídica o dikelogia)
Historia
del Derecho
Concepto
e importancia.
Es la rama de la
ciencia histórica que se ocupa de la evolución y transformación, en el tiempo,
del ordenamiento jurídico de una comunidad determinada, o de un grupo de comunidades
de características jurídicas afines.
La historia
del derecho es la historia del hombre como ser social, esto es, como genero humano en todo lo que
trasciende de la anécdota y queda como forma de vida perdurable.
Tiene una importancia inapreciable
en el campo del conocimiento jurídico. En ella deben tenerse en cuenta dos
aspectos: la historia de las instituciones jurídicas, que definen un sistema y
expresan el tipo y las características de la organización jurídica de una
comunidad, la cual debe hacerse sobre la base de la historia política y social
y de las llamadas fuentes formales del derecho (leyes, costumbres,
jurisprudencia). Y el aspecto relativo a la evolución de ese ordenamiento en
relacion al ideal de justicia, que resulta inexcusable para emitir un adecuado
juicio histórico, que no puede ser solamente técnico sino también de valor (por
ej. Con respecto a la supresión de la esclavitud, de las torturas en las causa
penales, etc.
Sociología Jurídica
Concepto e
importancia
Según Utz ¨ estudia
las conexiones entre vida social y normas juridicas, interesándole tanto el
influjo de la vida social sobre el derecho en formación, como inversamente, el
influjo del ordenamiento jurídico sobre la vida social ¨
Su importancia radica
en orden al conocimiento estadístico de ciertas regularidades sociales y el
conocimiento causal de ciertos fenómenos sociales que interesan al derecho y la
política jurídica. Sirve principalmente al Legislador y al Criminólogo, que se
interesan por las causa sociales de ciertos modos de comportamiento social y de
algunos fenómenos sociales como el delito; y de modo general al jurista.
Introducción al
Derecho.
Concepto.
Es una disciplina que
tiene por objeto, dar una noción panorámica y sintética del mundo jurídico en
su realidad propia, al par que una noción elemental de los conceptos jurídicos
fundamentales.
Su autonomía.
Carece de objeto o
contenido exclusivamente propio, por lo cual, si bien tiene autonomía
pedagógica, no es una disciplina jurídica autónoma; su contenido le viene dado
en parte por la Filosofía Jurídica y en parte por la Ciencia del Derecho.
Relaciones
y Diferencia con la Ciencia del Derecho y con la Filosofía Jurídica.
Coincide con la
ciencia del derecho en cuanto se ocupa del mundo jurídico en su existir
concreto; mas se diferencia de ella, en el carácter y profundidad de ese
conocimiento. Pues, en tanto la ciencia del derecho estudia en forma exhaustiva
el derecho como orden de conducta, fraccionando su estudio en investigaciones
relativamente autónomas (D. Civil, D. Penal, etc.), subdividiéndose aun mas en
enfoques parciales de cada parte (obligaciones, familia, etc.), la introducción
al derecho, por definición, se limita al estudio de los elementos generales
correspondientes (D. Objetivo, subjetivo, sujeto del derecho, objeto, etc.)
Coincide con la
filosofía del derecho, por cuanto mientras esta estudia el fenómeno en sus
causa ultimas, y en su definición metafísica, la introducción al derecho, que
no es propiamente filosofía jurídica debe tomar una posición respecto del ser y
conocer del derecho, acerca de su fundamento, posición, esta proporcionada por
la filosofía jurídica (si estudia la definición esencial del derecho, el
derecho natural, la justicia, etc.) Pero siempre desde su propia óptica, esto
es dar una noción panorámica y sintética del mundo jurídico.
De lo expuesto resulta
que la introducción al derecho constituye una exposición en parte filosófica y
en parte científica del mundo jurídico
COMO SE HIZO EL SABER HUMANO
la motivación de exploración, que compartimos con otras
muchas especies animales. La finalidad de este motivo es el aumentar la estimulación
que recibe el organismo. Nuestra propia naturaleza nos obliga a explorar el
medio y hace que nos resulte nociva la falta de estimulación sensorial,
situación que, aunque no es letal, producen multitud de trastornos cognitivos y
perceptivos. También encontramos en el hombre un motivo más sofisticado,
exclusivo de primates, al que denominamos actividad investigadora, que se
caracteriza por la manifestación de actividades manipulatorias para la
intervención sobre el medio. Ambas motivaciones suponen las raíces más
primarias del conocimiento pero no son suficientes para explicar la existencia
de una ciencia organizada ya que aun queda un último motivo, exclusivamente de
los humanos, al que denominaremos motivación epistemológica. Es el motivo por
saber, que a lo largo de los siglos ha ido creando la cultura.
Partiendo de estas dos hipótesis diríamos que un hombre normal siente la
profunda necesidad de encontrar las causas de los fenómenos naturales con el
fin de reducir la incertidumbre que sentimos respecto al medio que nos rodea.
Para tan ardua tarea nuestro hombrecito no cuenta con muchos medios en los
inicios de su carrera como especie. Sin embargo, conforme avanza su nivel de
conocimiento van apareciendo nuevas y más útiles formas de conocimiento que le
permiten explicar y, en cierta medida controlar, las cosas que ve, aunque con
diferentes niveles de credibilidad. Ha llovido mucho desde los tiempos en que
se utilizaban los sacrificios a los dioses para obtener mejores cosechas
la primera forma de conocimiento de la que dispuso este hombre fue su propio
sentido común: Una forma de conocimiento que extrae su contenido de la propia
realidad de forma inductiva, mediante la aplicación de leyes fundamentales de
la asociación a la experiencia sensible inmediata de cada uno. Este tipo de
conocimiento nos proporciona una visión simplificada pero poco efectiva de la
causalidad de las cosas.
Sin embargo, este tipo de conocimiento, heredado en su mayor parte de nuestras
raíces ontogenéticas, presenta un gran número de limitaciones con las que se
encontró nuestro primitivo antepasado. En primer lugar no servía para explicar
determinado tipos de fenómenos complejos de forma satisfactoria como los
cambios de clima o el crecimiento de las cosechas y, al basarse en una
observación sesgada de la realidad, no se puede esperar que su generalización
nos pueda ser de utilidad. A pesar de ser un tipo de conocimiento altamente
adaptativo, puesto que está enfocado a la acción y más vinculado con la
realidad del sujeto, también presenta un alto nivel de concreción (sólo es
válido en determinadas situaciones), de ambigüedad y de resistencia a la
refutación que limita su utilidad práctica, aunque esto no nos impide que lo
apliquemos habitualmente en nuestra vida.
Según esta hipótesis la filosofía sería una creación
original del pueblo griego. Nos vamos a centrar en las explicaciones de
historiadores del siglo **, de las que destacamos
a)-La explicación de J. Burnet. Es la llamada tesis del "milagro
griego". Según esta hipótesis la filosofía habría aparecido en Grecia de
una manera abrupta y radical como fruto de la genialidad del pueblo griego.
Esta hipótesis prescinde de los elementos históricos, socioculturales y
políticos, por lo que termina por no explicar nada, cayendo en un círculo
vicioso: Los griegos crean la filosofía porque son geniales, y son geniales
porque crean la filosofía. La mantiene en su obra "La Aurora de la
filosofía griega", (1915).
b)-La explicación de F. M. Cornford. Defiende la tesis del desarrollo del pensamiento
filosófico a partir del pensamiento mítico y religioso. Según esta hipótesis la
filosofía sería el resultado de la evolución de las formas primitivas del
pensamiento mítico de la Grecia del siglo VII antes de Cristo. Para Cornford
existe "una continuidad real entre la primera especulación racional y las
representaciones religiosas que entrañaba" de tal modo que "las
maneras de pensar que, en filosofía, logran definiciones claras y afirmaciones
explícitas ya estaban implícitas en las irracionales intuiciones de lo
mitológico". En su obra "De la religión a la filosofía", (1912),
Cornford explica cómo la estructura de los mitos de Hesíodo en la
"Teogonía" se mantiene en las teorías de los primeros filósofos,
rechazando éstos solamente el recurso a lo sobrenatural y la aceptación de la
contradicción. Destaca la influencia educativa de Homero y Hesíodo en la
constitución y posterior desarrollo de la civilización griega, y analiza
también cómo algunos de los conceptos que serán fundamentales posteriormente en
la filosofía, [ moira (hado, destino), diké, (justicia), physis, (naturaleza),
ley, dios, alma, etc.] proceden directamente del pensamiento mítico-religioso
griego.
c)-La explicación de J. P. Vernant, en su obra "Mito y pensamiento en la
Grecia antigua", (1965), añade importantes elementos derivados del
contexto sociocultural, político y económico de la época para explicar cómo
este paso del mito a la racionalidad fue posible, y por qué se produjo en
Grecia en lugar de en otra civilización de la época. La inexistencia de una
casta sacerdotal, la figura del sabio, el predominio de la ciudad, la
transmisión pública del saber, la libertad individual y el desarrollo de la
escritura, hacen posible la puesta en entredicho de las explicaciones
cosmológicas y su sustitución por una forma de pensamiento que no entrañe la
creencia y la superstición propias de los pensamientos mítico y religioso.
La estructura del mito hesiódico(en la "Teogonía") sirve de modelo
según Vernant a toda la física Jonia, siguiendo a Cornford. En este mito, en
efecto, la realidad se genera a partir de un estado inicial de indistinción,
por segregación de parejas de contrarios que interactúan hasta acabar
configurando toda la realidad conocida. Existen pues tres momentos fundamentales
en el discurrir de la narración:
1) Se parte de un estado de indistinción del elemento originario.
2) De él brotan, por segregación, parejas de contrarios.
3) Conforme a un ciclo siempre renovado se produce una continua interacción de
contrarios
LA FILOSOFIA
(del
latín philosophĭa,
y éste del
griego antiguo φιλοσοφία, 'amor por la
sabiduría')
1 es
el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como
la
existencia,
el
conocimiento, la
verdad,
la
moral,
la
belleza,
la
mente y
el
lenguaje.
2 3 4 Al
abordar estos problemas, la filosofía se distingue del
misticismo,
la
mitología y
la
religión por
su énfasis en los
argumentos racionales,
y de la
ciencia porque
generalmente lleva adelante sus investigaciones de una manera no
empírica,
5 sea
mediante el análisis conceptual,
6 los
experimentos mentales,
7 la
especulación u otros métodos
a priori,
aunque sin desconocer la importancia de los datos empíricos.
La filosofía
occidental ha tenido una profunda influencia y se ha visto profundamente
influida por la
ciencia, la
religión y
la
políticaoccidental.
8 Muchos
filósofos importantes fueron a la vez grandes científicos, teólogos o
políticos, y algunas nociones fundamentales de estas disciplinas todavía son
objeto de estudio filosófico. Esta superposición entre disciplinas se debe a
que la filosofía es una disciplina muy amplia. En la actualidad sin embargo y
desde el siglo XIX, la mayoría de filósofos han restringido su área de
investigación, y se caracterizan por estudiar las
Etimología
La invención del
término «filosofía» suele atribuirse al pensador y matemático
griego Pitágoras de
Samos,
9 aunque
no se conserva ningún escrito suyo que lo confirme.
10 Según
la tradición, hacia el año
530 a. C.,
el tirano
León trató de sabio (
σοφóς)
a Pitágoras, el cual respondió que él no era un sabio, sino alguien que
aspiraba a ser sabio, que amaba la sabiduría, un
φιλο-σοφóς:
Admirado León de la
novedad del hombre, le preguntó a Pitágoras quiénes eran, pues, los filósofos y
qué diferencia había entre ellos y los demás; y Pitágoras respondió que le
parecían cosas semejantes la vida del hombre y la feria de los juegos que se
celebraba con toda pompa ante el concurso de Grecia entera; pues, igual que
allí, unos aspiraban con la destreza de sus cuerpos a la gloria y nombre que da
una corona, otros eran atraídos por el lucro y el deseo de comprar y vender.
Pero había una clase, y precisamente la formada en mayor proporción de hombres
libres, que no buscaban el aplauso ni el lucro, sino que acudían para ver y
observaban con afán lo que se hacía y de qué modo se hacía; también nosotros,
como para concurrir a una feria desde una ciudad, así habríamos partido para
esta vida desde otra vida y naturaleza, los unos para servir a la gloria, los
otros al dinero, habiendo unos pocos que, despreciando todo lo demás,
consideraban con afán la naturaleza de las cosas, los cuales se llamaban afanosos
de sabiduría, esto es, filósofos.
Cicerón,
Cuestiones Tusculanas,
Libro V, capítulos 7 a 11
11 .
Según Pitágoras, la
vida era comparable a los
juegos olímpicos, porque en ellos encontramos
tres clases de personas: las que buscan honor y gloria, las que buscan
riquezas, y las que simplemente buscan contemplar el espectáculo, los
filósofos.
Años más tarde,
Platón agregó
más significado al término cuando contrapuso a los filósofos con los
sofistas.
Los filósofos eran quienes buscaban la verdad, mientras que los sofistas eran
quienes arrogantemente afirmaban poseerla, ocultando su ignorancia detrás de
juegos retóricos o adulación, convenciendo a otros de cosas infundadas o
falsas, y cobrando además por enseñar a hacer lo mismo.
Aristóteles adoptó
esta distinción de su maestro, extendiéndola junto con su obra a toda la
tradición posterior.
12
El texto más antiguo
que se conserva con la palabra «filosofía» se titula
Tratado de
medicina antigua, y fue escrito hacia el año
440 a. C..
Allí se dice que la medicina «moderna» debe orientarse hacia la filosofía, porque
sólo la filosofía puede responder a la pregunta «¿qué es el hombre?».
10
RAMAS DE LA
FILOSOFIA
Las ramas y los
problemas que componen la filosofía han variado mucho a través de los siglos.
13 Por
ejemplo, en sus orígenes, la filosofía abarcaba el estudio de los cielos que
hoy llamamos
astronomía, así como los problemas que ahora pertenecen a la
física.
13 Teniendo
esto en cuenta, a continuación se presentan algunas de las ramas centrales de
la filosofía en el presente.
Metafísica
La
ontología es
la parte de la metafísica que se ocupa de investigar qué entidades existen y
cuáles no, más allá de las
apariencias.
18 19
Aristóteles designó
la metafísica como «primera filosofía».
20 En
la física se asume la existencia de la materia y en la biología la existencia
de la materia orgánica pero ninguna de las dos ciencias define la materia o la
vida; sólo la metafísica suministra estas definiciones básicas. En el libro
quinto de la
Metafísica, Aristóteles presenta varias definiciones
de términos filosóficos.
21
A lo largo de los
siglos, muchos filósofos han sostenido que de alguna manera u otra, la
metafísica es imposible.
22 Esta
tesis tiene una versión fuerte y una versión débil.
22 La
versión fuerte es que todas las afirmaciones metafísicas carecen de sentido.
22 Esto
depende por supuesto de una teoría del significado.
22 Ludwig Wittgenstein y los
positivistas lógicos fueron defensores
explícitos de esta posición. La versión débil, por otra parte, es que si bien
las afirmaciones metafísicas poseen significado, es imposible saber cuáles son
verdaderas y cuáles falsas, pues esto va más allá de las capacidades cognitivas
del hombre.
22 Esta
posición es la que sostuvieron, por ejemplo,
David Hume e
Immanuel Kant.
Gnoseología
Dentro de la
gnoseología, una parte importante, que algunos consideran incluso una rama
independiente de la filosofía,
25 es
la
fenomenología. La fenomenología es el
estudio de los
fenómenos, es decir de la experiencia de aquello que se nos
aparece en la conciencia.
25 Más
precisamente, la fenomenología estudia la estructura de los distintos tipos de
experiencia, tales como la
percepción,
el pensamiento, el recuerdo, la imaginación, el deseo, etc.
25 Algunos
de los conceptos centrales de esta disciplina son la
intencionalidad,
la
conciencia y
los
qualia,
conceptos que también son estudiados por la
filosofía de la mente.
25
En la gnoseología se
suele distinguir entre tres tipos de conocimiento: el conocimiento
proposicional, el conocimiento práctico o performativo, y el conocimiento
directo (
acquaintance).
26 El
primero se asocia a la expresión «saber que», el segundo a la expresión «saber
cómo», y el tercero, en el español, se asocia a la expresión «conocer» (en vez
de «saber»). Así decimos, por ejemplo, que en la biología se sabe
que los
perros son mamíferos. Éste es un conocimiento proposicional. Luego existe un
saber
cómo entrenar un perro, el cual es un conocimiento
práctico o performativo. Y por último, el conocimiento por familiaridad es
aquel que posee quien dice, por ejemplo, «yo
conozco a su
perro».
26La
mayoría del trabajo en gnoseología se centra en el primer tipo de conocimiento,
aunque ha habido esfuerzos por cambiar esto.
27
Un debate importante y
recurrente en la gnoseología es aquel entre el
racionalismo y
el
empirismo.
28 El
racionalismo es la doctrina que sostiene que parte de nuestro conocimiento
proviene de una «intuición racional» de algún tipo, o de deducciones a partir
de estas intuiciones.
28El
empirismo defiende, en cambio, que
todo conocimiento proviene
de la experiencia sensorial.
28 Este
contraste está asociado a la distinción entre conocimiento
a priori y
conocimiento
a posteriori,
29 cuya
exposición más famosa se encuentra en la introducción a la
Crítica de la razón pura, de
Immanuel Kant.
Aún otra distinción
influyente fue la que promovió
Bertrand
Russell entre
conocimiento por familiaridad, y
conocimiento
por descripción. El primer tipo de conocimiento es el conocimiento directo,
como puede ser una
percepción o un dolor. El segundo es en cambio el
conocimiento indirecto, al que llegamos sólo mediante una
descripción definida que refiere
unívocamente al
objeto siendo conocido.
30
Lógica
La lógica es el
estudio de los principios de la
inferencia válida.
31 Una
inferencia es un proceso o acto en el que a partir de la evidencia provista por
un grupo de
premisas,
se afirma una conclusión.
32 Tradicionalmente
se distinguen tres clases de inferencias: las
deducciones, las
inducciones y las
abducciones, aunque a veces se cuenta a la
abducción como un caso especial de inducción.
33 La
validez o no de las inducciones es asunto de la
lógica inductiva y del
problema de la inducción. Las deducciones,
en cambio, son estudiadas por la mayor parte de la lógica contemporánea. En un
argumento deductivamente válido, la conclusión es una
consecuencia lógica de las premisas.
34 El
concepto de consecuencia lógica es, por lo tanto, un concepto central a la
lógica.
34 Para
estudiarlo, la lógica construye
sistemas
formales que capturan los factores relevantes de las
deducciones como aparecen en el
lenguaje
natural.
35 Para
entender esto, considérese la siguiente deducción: Está lloviendo y es de día.
Por lo tanto, está
lloviendo.
La obvia validez de
este argumento no se debe al significado de las expresiones «está lloviendo» y
«es de día», porque éstas podrían cambiarse por otras y el argumento permanecer
válido. Por ejemplo:
Está nevando y hace
frío.
Por lo tanto, está
nevando.
En cambio, la clave de
la validez del argumento reside en la expresión «y». Si esta expresión se
cambia por otra, entonces el argumento puede dejar de ser válido:
Está nevando o hace
frío.
Por lo tanto, está
nevando.
Las expresiones de las
que depende la validez de los argumentos se llaman
constantes lógicas, y la lógica las estudia
mediante sistemas formales.
36 Dentro
de cada sistema formal, la relación de consecuencia lógica puede definirse de
manera precisa, generalmente por medio de
teoría de modelos o por medio de
teoría de la demostración.
Ética
La ética abarca el
estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
38 Dentro
de la ética contemporánea se suelen distinguir tres áreas o niveles:
39
La
metaética estudia
el origen y el significado de los conceptos éticos,
39 así
como las cuestiones metafísicas acerca de la moralidad, en particular si los
valores morales existen independientemente de los humanos, y si son relativos,
convencionales o absolutos.
39 Algunos
problemas de la metaética son el
problema del ser y el deber ser,
el
problema de la suerte moral, y la cuestión
acerca de la existencia o no del
libre
albedrío.
La
ética normativa estudia los posibles
criterios morales para determinar cuándo una acción es correcta y cuándo no lo
es.
39 Un
ejemplo clásico de un criterio semejante es la
regla de oro.
39 Dentro
de la ética normativa, existen tres posturas principales:
39
El
consecuencialismo sostiene
que el valor moral de una acción debe juzgarse sólo basándose en si sus
consecuencias son favorables o desfavorables.
39 Distintas
versiones del consecuencialismo difieren, sin embargo, acerca de cuáles
consecuencias deben considerarse relevantes para determinar la moralidad o no
de una acción.
39 Por
ejemplo, el
egoismo moral considera que una acción
será moralmente correcta sólo cuando las consecuencias de la misma sean
favorables para el que la realiza.
39 En
cambio, el
utilitarismo sostiene que una acción será
moralmente correcta sólo cuando sus consecuencias sean favorables para una
mayoría.
39También
existe debate sobre qué debe contarse como una consecuencia favorable.
La
deontología,
en cambio, sostiene que existen deberes que deben ser cumplidos, más allá de
las consecuencias favorables o desfavorables que puedan traer, y que cumplir
con esos deberes es actuar moralmente.
39 Por
ejemplo, cuidar a nuestro hijos es un deber, y es moralmente incorrecto no
hacerlo, aún cuando esto pueda resultar en grandes beneficios económicos.
Distintas teorías deontológicas difieren en el método para determinar los
deberes, y consecuentemente en la lista de deberes a cumplir.
39
La
ética de las virtudes, por otra parte, se
enfoca menos en el aprendizaje de reglas para guiar la conducta, y más en la
importancia de desarrollar buenos hábitos de conducta, o
virtudes,
y de evitar los malos hábitos, es decir los
vicios.
39
Finalmente, la
ética
aplicada estudia la aplicación de las teorías éticas a asuntos
morales concretos y controversiales.
39 Algunas
de estas cuestiones son estudiadas por subdisciplinas. Por ejemplo, la
bioética se
ocupa de las cuestiones relacionadas con el avance de la biología y la
medicina, como el
aborto inducido, la
eutanasia y
la donación de órganos.
39 La
ética ambiental, por otra parte, estudia
cuestiones como los
derechos de los animales, la
experimentación con animales y el
control de la
contaminación.
39 Otras
cuestiones estudiadas por la ética aplicada son la
pena de
muerte, la
guerra
nuclear, la
homosexualidad,
el
racismo y
el
uso recreativo de drogas.
39
Estética
La única definición
que parece gozar de algún
consenso entre los filósofos, es que la estética es el
estudio de la
belleza.
40 41 Sin
embargo, algunos autores también generalizan esta definición y afirman que la
estética es el estudio de las
experiencias estéticas y de los
juicios
estéticos.
42 Cuando
juzgamos que algo es bello, feo, sublime o elegante (por dar algunos ejemplos),
estamos haciendo juicios estéticos, que a su vez expresan experiencias
estéticas.
42 La
estética es el estudio de estas experiencias y de estos juicios, de su
naturaleza y de los principios que tienen en común.
La estética es una
disciplina más amplia que la
filosofía del arte, en tanto que los juicios y
las experiencias estéticas pueden encontrarse fácilmente por fuera del arte.
Por ejemplo, cuando vemos pasar a un perro, podríamos juzgar que el perro es
lindo, y realizar así un juicio estético sobre algo que nada tiene que ver con
el arte.
Filosofía política
La filosofía política
es el estudio acerca de cómo debería ser la relación entre los individuos y la
sociedad.
44 Esto
incluye el estudio de los
gobiernos, las
leyes, los
derechos, el
poder y
las demás instituciones y prácticas políticas. La filosofía política se
diferencia de la
ciencia política por su carácter
generalmente normativo. Mientras la ciencia política dedica más trabajo a
investigar cómo fueron, son y serán los fenómenos políticos, la filosofía
política se encarga de teorizar sobre cómo
deberían ser dichos
fenómenos.
44 45
La filosofía política
tiene un campo de estudio amplio y se conecta fácilmente con otras ramas y
subdisciplinas de la filosofía, como la
filosofía del derecho y la
filosofía de la economía.
44 Se
relaciona fuertemente con la
ética en
que las preguntas acerca de qué tipo de instituciones políticas son adecuadas
para un grupo depende de qué forma de vida se considere adecuada para ese grupo
o para los miembros de ese grupo.
44 Las
mejores instituciones serán aquellas que promuevan esa forma de vida.
44
En el plano
metafísico,
la principal controversia divisora de aguas es acerca de si la entidad
fundamental sobre la cual deben recaer los derechos y las obligaciones es el
individuo, o el grupo.
44 El
individualismo considera
que la entidad fundamental es el individuo, y por lo tanto promueven el
individualismo metodológico.
44 El
comunitarismo enfatiza que el
individuo es parte de un grupo, y por lo tanto da prioridad al grupo como
entidad fundamental y como unidad de análisis.
44
Algunos de los temas
centrales en la filosofía política son: la legitimidad de los gobiernos, la
limitación de su poder, los fundamentos de la ley, y los derechos y deberes que
corresponden a los individuos.
46 47
Filosofía del lenguaje
La filosofía del
lenguaje es el estudio del
lenguaje en sus aspectos más generales y fundamentales,
como la naturaleza del
significado, de la
referencia,
y la relación entre el lenguaje, los usuarios del lenguaje y el mundo. A
diferencia de la
lingüística,
la filosofía del lenguaje se sirve de métodos no-empíricos (como
experimentos mentales) para llegar a sus
conclusiones.
48 En
general, en la filosofía del lenguaje no se hace diferencia entre el lenguaje
hablado, el escrito o cualquiera otra de sus manifestaciones, sino que se
estudia aquello que es común a todas ellas.
La
semántica es
la parte de la filosofía del lenguaje (y de la lingüística) que se ocupa de la
relación entre el lenguaje y el mundo.
49 Algunos
problemas que caen bajo este campo son el
problema de la referencia, la naturaleza
de los
predicados, de la representación y de la
verdad.
49 En
el
Crátilo,
Platón señaló
que si la conexión entre las palabras y el mundo es arbitraria o convencional,
entonces es difícil entender cómo el lenguaje puede permitir el conocimiento
acerca del mundo.
49 Por
ejemplo, es evidente que el nombre «Venus» pudo haber designado cualquier cosa,
aparte del planeta Venus, y que el planeta Venus pudo haberse llamado de
cualquier otra forma. Luego, cuando se dice que «Venus es más grande que
Mercurio», la verdad de esta oración es convencional, porque depende de
nuestras convenciones acerca de lo que significan «Venus», «Mercurio» y el
resto de las palabras involucradas. En otro lenguaje, esas mismas palabras
podrían, por alguna coincidencia, significar algo muy distinto y expresar algo
falso. Sin embargo, aunque el significado de las palabras es convencional, una
vez que se ha fijado su significado, parece que la verdad y la falsedad no
dependen de convenciones, sino de cómo es el mundo. A este «fijar el
significado» se lo suele llamar
interpretación,
y es uno de los temas centrales de la semántica.
Un problema ulterior
en esta dirección es que si una interpretación se da en términos lingüísticos
(por ejemplo: «
Venus es el nombre del segundo planeta a partir del
Sol»), entonces queda la duda de cómo deben interpretarse las palabras de la
interpretación. Si se las interpreta por medio de nuevas palabras, entonces el
problema resurge, y se hace visible una amenaza de regresión al infinito, de
circularidad, o de corte arbitrario en el razonamiento (tal vez en palabras
cuyo significado sea supuestamente autoevidente). Pero para algunos este
problema invita a pensar en una forma de interpretación no lingüística, como
por ejemplo el
conductismo o la
definición ostensiva.
La
pragmática,
por otra parte, es la parte de la filosofía del lenguaje que se ocupa de la
relación entre los usuarios del lenguaje y el lenguaje.
49 Algunas
de las cuestiones centrales de la pragmática son la elucidación del proceso de
aprendizaje del lenguaje, de las reglas y convenciones que hacen posible la
comunicación, y la descripción de los muchos y variados usos que se le da al
lenguaje,
49 entre
ellos: describir estados de cosas, preguntar, dar órdenes, contar chistes,
traducir de un lenguaje a otro, suplicar, agradecer, maldecir, saludar, rezar,
etc.
50
Filosofía de la mente
La filosofía de la
mente es el estudio de la
mente incluyendo las percepciones, sensaciones,
emociones, fantasías, sueños, pensamientos y creencias.
51 Uno
de los problemas centrales de la disciplina es determinar qué hace que todos
los elementos de esta lista (y todos los que no están en ella) sean mentales.
52
Tanto para la
fenomenología como para la
filosofía analítica, un candidato importante
para ser una
condición necesaria,
aunque no
suficiente, de todo
fenómeno mental es la
intencionalidad.
53 La
intencionalidad es el poder de la mente de ser acerca de, de representar, o de
ponerse en lugar de cosas, propiedades o estados de cosas.
53 Por
ejemplo, uno no
recuerda simplemente, sino que recuerda
algo,
y tampoco
quiere en abstracto, sino que quiere
algo
determinado. La propuesta de algunos filósofos es que
todo lo
que sea mental está «dirigido» hacia algún objeto, en el sentido más general de
objeto, y que por lo tanto la intencionalidad es una característica necesaria,
aunque no suficiente, de lo mental.
Otra característica
importante y controversial de lo mental son los
qualia,
o propiedades subjetivas de la experiencia.
54 Cuando
uno ve una nube, se pincha un dedo con un alfiler, o huele una rosa,
experimenta algo que no se puede observar desde fuera, sino que es
completamente subjetivo. A estas experiencias se las llama «qualia». Parte de
la importancia de los qualia se debe a las dificultades que suscitan al
fisicalismo para
acomodarlos dentro de su concepción de lo mental.
54
La filosofía de la
mente se relaciona con la
ciencia
cognitiva de varias maneras.
55 Por
un lado, las filosofías más
naturalistas pueden considerarse como
parte de
las ciencias cognitivas.
55 En
cambio, otras filosofías critican a la ciencia cognitiva por suponer que lo
mental es representacional o computacional.
55 Por
ejemplo, algunos críticos señalan que la ciencia cognitiva descuida muchos
factores relevantes para el estudio de lo mental, entre ellos las emociones, la
conciencia, el cuerpo y el entorno.
55
Algunos problemas
centrales en la filosofía de la mente son el problema de la relación entre la
mente y el cuerpo, la identidad personal a través del tiempo, y el problema del
conocimiento de otras mentes.
51
Filosofía de la historia
La
filosofía de la historia es la rama
de la filosofía que estudia el desarrollo y las formas en las cuales los seres
humanos crean la
historia. Puede, en algunos casos, especular con la existencia
de un fin u objetivo teleológico de la historia, o sea, preguntarse si hay un
diseño, propósito, principio director o finalidad en el proceso de creación de
la historia.
Las preguntas sobre
las cuales trabaja la filosofía de la historia son muchas, ya que se trata de
una materia compleja. Algunas de estas preguntas son, por ejemplo, ¿Cuál es el
sujeto propio del estudio del
pasado humano?
¿Es el individuo? ¿Son las organizaciones sociales, la cultura, o acaso la
especie humana por entero? Yendo aún más allá de estas preguntas clásicas, algunos
filósofos modernos han introducido un nuevo concepto, sosteniendo que la
historia ha dejado de ser el estudio de unidades, de hechos, pasando a ser el
estudio de una compleja totalidad, que comprende no sólo las acciones humanas
pasadas y sus consecuencias visibles, sino que incluye un sinnúmero de factores
en su contexto, como las relaciones humanas, las corrientes de pensamiento, las
motivaciones particulares, y, tal vez el factor más recientemente incorporado y
que más ha revolucionado este campo de la filosofía, es el de los pensamientos,
acciones, relaciones y motivaciones de aquel individuo que escribe la historia,
esto es, del
historiador.
Historia de la filosofía
La tradición
filosófica occidental tiene una historia de más de 2500 años, desde la
Antigua
Grecia hasta nuestros días. A lo largo de ese tiempo, hubo una
enorme cantidad de filósofos y movimientos filosóficos, demasiado numerosos
para ser mencionados aquí. Lo que sigue es una mera
caracterización de
los distintos períodos de la historia de la filosofía occidental, incluyendo
una
mención a las principales figuras y corrientes de cada
época.
Filosofía antigua
El período de
filosofía presocrática se caracterizó
por una variedad de propuestas distintas sobre cómo entender el mundo y el
lugar del hombre en él.
57 A
causa de los avances culturales y el intenso contacto con las culturas vecinas,
las ciudades del mundo griego comenzaron a criticar a la tradicional concepción
mitológica del
mundo, y buscaron una concepción alternativa, natural y unificada. El
pensamiento de estos primeros
physiólogoi sólo nos llega a
través de escritos fragmentarios y reportes de otros pensadores posteriores.
57 Algunas
de las personalidades más importantes fueron:
Los pensadores
milesios,
que intentaron explicar la naturaleza reduciéndola a un único principio
originario y una materia primordial.
58 Tales propuso
que la materia fundamental de la cual todo se origina y todo está compuesto es
el agua;
Anaximandro asignó ese rol a lo
indeterminado (
tó ápeiron), lo
ápeiron,
y
Anaxímenes al aire.
Pitágoras y
la
escuela pitagórica, para quienes los números
eran el principio determinante y estructura de toda la realidad, adelantándose
de esta manera a un importante principio de la ciencia moderna, aunque
conservando un pensamiento arcaico, al considerar los números como unidades
discretas y no como entidades meramente abstractas.
57
Heráclito,
quien propone una visión dialéctica de la realidad. Postuló como estructura de
la realidad la razón (el
logos), un principio unificador de los opuestos, de cuya
tensión y oposición se constituye la identidad de cada cosa.
58
Parménides,
quien postuló una ontología de la permanencia y no del cambio. Parménides
señaló la unidad y la inmutabilidad del ser, dado que el cambio resulta
imposible si no existe el no-ser (cuya imposibilidad es lógica).
57 58 59
Una serie de filósofos
que intentaron aunar las premisas eleáticas con las observación sensible de la
realidad, interpretando conceptos como generación o corrupción a través de
otros como unión o separación de determinados componentes originarios. Así
Empédocles de
Acragas funda
la doctrina de los cuatro elementos o raíces -agua, tierra, aire y fuego- de
cuya mezcla y separación se forma toda la realidad conocida, en un ciclo
cósmico continuo dominado por dos fuerzas, el Amor y el Odio. Por otro lado
Anaxágorasde
Clazomenas,
postulará que es imposible que surga algo de donde no lo hay, sosteniendo que
todo está en todo desde el principio, en una sustancia infinita y de
divisibilidad infinita, cuya interacción y mezcla, que comienza con el impulso
de un Intelecto, llamado
nous, da lugar a todo lo que conocemos.
Finalmente el pensamiento presocrático llega a su máxima expresión con el
atomismo de
Leucipo y
Demócrito.
El
atomismo expresa
que todo está compuesto de unas partículas indivisibles e infinitamente
pequeñas llamadas
átomos de cuya agrupación, a partir de
átomos de
diferentes formas y tamaños surge toda la realidad conocida, sin intervención
de ninguna fuerza exterior y de manera mecánica.
Con la aparición de
los
sofistas a
mitad del siglo V a. C., el hombre pasó a ser el centro de las reflexiones
filosóficas. O como dijo
Protágoras:
“El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son, y
de las que no son en tanto que no son”.
60 Los
sofistas se ocuparon en particular de problemas éticos y políticos, como la
cuestión de si las normas y los valores son dados naturalmente o son
establecidos por los hombres.
El ateniense
Sócrates se
convertiría en el modelo de la filosofía europea. Sócrates conversaba con otras
personas y los llevaba por medio de una serie de preguntas a revelar las
contradicciones inherentes a sus posturas (
método
mayéutico). Sus manifestaciones de independencia intelectual y su
conducta no acomodada a las circunstancias, le valieron una sentencia de muerte
por impiedad a los dioses y corrupción de la juventud (véase la
Apología de Sócrates).
Debido a que Sócrates
no dejó nada por escrito, su imagen fue determinada por su discípulo
Platón.
Sus obras en forma de diálogos constituyeron un punto central de la filosofía
occidental. A partir de la pregunta socrática de la forma «¿Qué es X?» (¿Qué es
la virtud? ¿Qué es la justicia? ¿Qué es el bien?), Platón creó los rudimentos
de una doctrina de la definición. También fue autor de la
teoría de las
Ideas, que sirvió de base a la representación de una realidad con
dos partes: el plano de los objetos perceptibles con nuestros sentidos frente
al plano de las Ideas sólo accesibles al intelecto mediante abstracción. Sólo
el conocimiento de estas Ideas nos brinda una comprensión más profunda de la
totalidad de la realidad.
Aristóteles,
discípulo de Platón, rechazó la teoría de las Ideas como una innecesaria
“duplicación del mundo”. La distinción entre forma y materia es uno de los
rasgos principales de la metafísica de Aristóteles.
61 Su
escuela comenzó a clasificar toda la realidad —tanto la naturaleza como la
sociedad— en los diversos campos del conocimiento, a analizarlos y ordenarlos
científicamente. Además, Aristóteles creó la
lógica clásica del
silogismo y
la
filosofía de la ciencia. Con esto,
estableció algunos de los supuestos filosóficos fundamentales que fueron
decisivos hasta la modernidad.
En la transición del
siglo IV al III a. C., tras la muerte de Aristóteles y la decadencia
de las ciudades estado griegas, las guerras entre los reyes helénicos por
suceder a Alejandro Magno volvieron la vida problemática e insegura.
58 Surgieron
entonces en Atenas dos escuelas filosóficas que, en una clara oposición a la
Academia platónica y al Liceo aristotélico, pusieron la salvación individual en
el centro de sus preocupaciones: para
Epicuro y
sus seguidores, por un lado, así como para los
estoicos alrededor
de
Zenón de Citio, por otro lado, la filosofía
servía principalmente para alcanzar con medios éticos el bienestar psicológico
o la paz.
Mientras que los
seguidores del
escepticismo pirrónico, en principio,
negaron la posibilidad de juicios seguros y de conocimientos indudables,
Plotino,
en el siglo III d. C., transformó la teoría de las Ideas de Platón para dar
lugar a un
neoplatonismo. Su concepción de la gradación
del Ser (del “Uno” a la materia) ofreció al
cristianismo una
variedad de enlaces y fue la filosofía dominante de finales de la Antigüedad.
Filosofía medieval
La filosofía medieval
es la filosofía de Europa y Oriente Medio durante lo que hoy se llama el
Medioevo o
la
Edad Media,
que se extiende aproximadamente desde la
caída del Imperio Romano hasta el
Renacimiento.
58 La
filosofía medieval se caracteriza principalmente por intentar conciliar las
doctrinas cristianas (pero también judías e islámicas) con la filosofía heredada
de la antigüedad clásica.
62 Algunas
de estas doctrinas fueron especialmente difíciles (como la
encarnación y
la
trinidad), pero el esfuerzo por
resolverlas fue el motor de gran parte de la filosofía medieval, y llevó a
desarrollar conceptos, teorías y distinciones que heredaría toda la filosofía
posterior.
62
Aunque la influencia
de la filosofía
pagana fue crucial para la filosofía medieval, la gran
mayoría de los textos de autores clave como
Platón,
Aristóteles y
Plotino fueron
inaccesibles a los estudiosos medievales.
62 Los
medievales tuvieron acceso al pensamiento de estos y otros autores
principalmente a través del trabajo de autores
patricios como
Tertuliano,
Ambrosio y
Boecio, y de autores
paganos como
Cicerón y
Séneca.
62 En
los siglos XII y XIII, sin embargo, una gran cantidad de trabajos de
Aristóteles reingresaron a Europa desde el mundo islámico, influenciando
enormemente a la filosofía.
62 Este
importante hecho permite dividir a la filosofía medieval en dos períodos: el
período antes del reingreso de Aristóteles, y el período durante y después de
su reingreso.
62
Filosofía renacentista
La filosofía
renacentista, o filosofía del
Renacimiento,
se desarrolló principalmente entre los siglos XV y XVI, comenzando en Italia y
avanzando hacia el resto de Europa. En el Renacimiento, la filosofía todavía
era un campo muy amplio que abarcaba los estudios que hoy se asignan a varias
ciencias distintas,
58 así
como a la teología. Teniendo eso en cuenta, los tres campos de la filosofía que
más atención y desarrollo recibieron fueron la
filosofía política, el
humanismo y
la
filosofía natural.
58
En la
filosofía política, las rivalidades entre los
estados nacionales, sus crisis internas y el comienzo de la
colonización de América renovaron el
interés por problemas acerca de la naturaleza y moralidad del poder político,
la unidad nacional, la seguridad interna, el poder del Estado y la justicia
internacional.
58 En
este campo destacaron los trabajos de
Nicolás Maquiavelo y
Jean Bodin.
58
Filosofía moderna (siglos XVII y XVIII)
La filosofía moderna
se caracterizó por reconocer plenamente la preeminencia de la
gnoseología por
sobre la
metafísica,
63argumentando
que antes de intentar conocer lo que hay, es prudente conocer lo que se puede
conocer.
64
Los principales
debates de esta época fueron, por lo tanto, debates gnoseológicos. El
racionalismo,
la escuela que enfatiza el papel de la razón en la adquisición del
conocimiento, tuvo sus principales proponentes en
René Descartes,
Baruch
Spinoza y
Gottfried
Leibniz.
65Por
el otro lado, la escuela
empirista, que sostiene que la única fuente del conocimiento
es la experiencia,
66 encontró
defensores en
Francis Bacon,
John Locke,
David Hume y
George
Berkeley.
67
En 1781,
Immanuel Kant publicó
su famosa
Crítica de la razón pura, donde
rechaza ambas posturas y propone una alternativa distinta. Según Kant, si bien
todo nuestro conocimiento
empieza con la experiencia, no todo
se
origina de ella,
68 pues
existen ciertas estructuras del sujeto que anteceden a toda experiencia, en
tanto son las condiciones que la hacen posible. Esta postura inspiró lo que
luego se llamó el
idealismo alemán.
Filosofía del siglo XIX
Generalmente se
considera que después de la filosofía de
Immanuel Kant,
se inició otra etapa en la filosofía,
69 en
gran parte definida por ser una reacción a Kant. Este período empezó con el
desarrollo del
idealismo alemán (principalmente
Fichte,
Schelling y
Hegel), pero siguió con
una cantidad de otros movimientos,
70 la
mayoría de los cuales fueron creados por filósofos trabajando desde fuera del
mundo académico:
58
En Alemania, los
excesos metafísicos del idealismo dieron lugar a un movimiento
neokantista.
Filosofía del siglo XX
En el siglo XX, la
mayoría de los filósofos más importantes trabajaron desde dentro de las
universidades, especialmente en la segunda mitad del siglo.
58 Algunos
de los temas más discutidos fueron la relación entre el
lenguaje y
la filosofía (este hecho a veces es llamado «el giro lingüístico») y las
implicaciones filosóficas de los enormes desarrollos en
lógica a
lo largo de todo el siglo.
76
Las tradiciones
filosóficas más significativas y abarcadoras del siglo XX fueron dos:
58
La
filosofía analítica se desarrolló
principalmente en el
mundo anglosajón, y debe su nombre al énfasis
que al principio puso en el análisis del lenguaje por medio de la
lógica formal.
77 En
la segunda mitad del siglo, sin embargo, la filosofía analítica dejó de
centrarse sólo en el lenguaje, y la unidad de la tradición recayó en la
exigencia de claridad y rigor en la argumentación, en la atención a los
detalles y en la desconfianza hacia los grandes sistemas filosóficos.
77 Algunos
pensadores tempranos que se asocian a la tradición analítica son
Gottlob Frege,
G. E. Moore,
Bertrand
Russell,
Ludwig Wittgenstein,
Karl Popper,
Isaiah Berlin y
los integrantes del
Círculo de Viena, y más adelante
Willard van Orman Quine,
Saul Kripke,
John Searle y
Donald
Davidson, entre otros.
En su obra
Principia
Mathematica de 1910-1913, Russell y
Whitehead intentaron establecer una
báse lógica de la aritmética pero su intento se vio anulado en 1931 por el
descubrimiento de
Gödel:
Sobre proposiciones formalmente indecidibles de Principia Mathematica y sistemas
relacionados.78
La segunda tradición
principal del siglo XX resulta aún más difícil de caracterizar que la filosofía
analítica. La
filosofía continental se desarrolló
principalmente en la
Europa Continental (de ahí su nombre), y
se caracterizó por ser más
especulativa y por dar más
importancia a la
historia que la filosofía analítica.
58 La
fenomenología, el
existencialismo,
el
estructuralismo, el
postestructuralismo y la
postmodernidad son
algunas escuelas que caen dentro de esta tradición.
58 Algunos
de sus autores más influyentes fueron
Edmund
Husserl,
Martin
Heidegger,
Jean Paul
Sartre y
José Ortega y Gasset en la primera
mitad del siglo, seguidos por
Michel
Foucault,
Jacques
Derrida,
Noam Chomsky,
Hannah Arendty
Gilles
Deleuze en la segunda
Iconología
Alfanio hace a la
filosofía hija de la Experiencia y de la Memoria. Se representa como una mujer
de aspecto grave en actitud retórica y con la frente majestuosa ceñida de una
preciosa
diadema.
Está sentada en un sillón de
mármol blanco
en cuyos brazos hay esculpidas las imágenes de fecunda naturaleza. Esta figura
simbólica tiene dos libros, en uno de los cuales se lee
naturalis y
en el otro
moralis.
Rafaelautor
de esta idea ha querido con ella indicarnos los cuatro elementos, objeto de las
investigaciones filosóficas, valiéndose de los diversos colores que ha dado a
los ropajes con que la viste:
el
manto de color azul que cubre las
espaldas, designa el aire;
la
túnica encarnada,
el fuego;
el ropaje de azul
celeste que cubre sus rodillas, el agua;
el de color amarillo
que le llega basta los pies, la tierra. Dos genios que coloca cerca la ligara
principal sostienen esta inscripciónCausarum cognitio: el conocimiento
de las causas.
Boecio en
el retrato que ha tratado de la filosofía le pone en una mano algunos libros y
en la otra un
cetro.
En el extremo de su ropaje hay una letra griega y en el estómago otra que
designan, la primera la teoría y la segunda la práctica, para dar a entender
que la filosofía debe ser activa y especulativa. Luego, finge que esta imagen
simbólica se le ha presentado bajo los rasgos de una mujer que con rostro
radiante y ojos llenos de fuego anuncia algo de divino: que su talla parece
igual a la de la especie humana y finalmente, que algunas veces levanta la
cabeza hacia los cielos y se oculta a la vista de los débiles mortales.
Cochin la representa
como una mujer hermosa, reflexiva, vestida sencillamente, con un cetro en una
mano y un libro en la otra, la hace trepar un monte áspero y pedregoso,
haciéndola apoyar en el freno de la razón.
Picart en
un asunto alegórico pinta la armonía de la religión con la filosofía, su figura
simbólica tiene diferentes atributos, los cuales caracterizan las cuatro
partes. Está coronada de estrellas para designar la física y un cetro que lleva
en su mano izquierda indica la moral; dos genios colocados cerca de ella el uno
lleva una serpiente mordiéndose la cola símbolo de la eternidad y esto anuncia
la metafísica; el otro, una
piedra de
toque para expresar la lógica, cuyo objeto es el de distinguir
lo verdadero de lo falso.
METODO CIENTIFICO
Es un
método de
investigación usado
principalmente en la producción de
conocimiento en
las
ciencias.
Para ser llamado científico, un método de investigación debe basarse en la
empírica y en la
medición,
sujeto a los principios específicos de las
pruebas de razonamiento.
1 El
Oxford English Dictionary, dice que el método
científico es: "
un método o procedimiento que ha caracterizado a la
ciencia natural desde el siglo 17, que consiste en la observación sistemática,
medición y experimentación, y la formulación, análisis y modificación de las
hipótesis."
2
El método científico está sustentado por dos pilares fundamentales.
El primero de ellos es la
reproducibilidad,
es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento, en cualquier
lugar y por cualquier persona. Este pilar se basa, esencialmente, en la
comunicación y publicidad de los resultados obtenidos (por ej. en forma de
artículo científico). El segundo pilar es la
refutabilidad.
Es decir, que toda proposición científica tiene que ser susceptible de ser
falsada o refutada (
falsacionismo).
Esto implica que se podrían diseñar experimentos, que en el caso de dar
resultados distintos a los predichos, negarían la hipótesis puesta a prueba. La
falsabilidad no es otra cosa que el
modus tollendo tollens del
método hipotético deductivo experimental. Según
James B. Conant,
no existe
un
método científico. El
científico usa métodos definitorios, métodos clasificatorios, métodos
estadísticos, métodos hipotético-deductivos, procedimientos de medición,
etcétera. Y según esto, referirse a
el método científico es
referirse a este conjunto de tácticas empleadas para constituir el
conocimiento, sujetas al devenir histórico, y que eventualmente podrían ser
otras en el futuro.
3 Ello nos conduce tratar
de sistematizar las distintas ramas dentro del campo del método científico.
METODO
MAYEUTICA
consiste en
interrogar a una persona para hacer que llegue al conocimiento a través de sus
propias conclusiones y no a través de un conocimiento aprendido y
concepto pre conceptualizado. La mayéutica
se basa en la capacidad intrínseca de cada individuo, la cual supone la idea de
que la
verdad está
oculta en el interior de uno mismo.
La técnica consiste en preguntar al interlocutor acerca de
algo (un
problema, por ejemplo) y luego se procede
a debatir la respuesta dada por medio del establecimiento de
conceptos generales. El
debate lleva
al interlocutor a un concepto nuevo desarrollado a partir del anterior. Por lo
general la mayéutica suele confundirse con la
ironía o método socrático y se
atribuye a Sócrates.
1
La invención de este método del conocimiento se remonta al
siglo IV a.C. y se atribuye por lo
general a
Sócrates histórico en referencia a
la obra
Teeteto de
Platón. Pero el Sócrates histórico empleó
la llamada
ironía
socrática para
hacer comprender al interlocutor que lo que se cree saber no está en lo que se
pensaba como creencia y que su conocimiento estaba basado en
prejuicios. La mayéutica, contrariamente a
la ironía, se apoya sobre una teoría de la reminiscencia. Es decir, si la
ironía parte de la idea que el conocimiento del interlocutor se basa en
prejuicios, la mayéutica cree que el conocimiento se encuentra latente de
manera natural en el alma y que es necesario descubrirlo. Este proceso de
descubrimiento del propio conocimiento se conoce como
dialéctica y es de carácter
inductivo.
METODO LOGICO
Deducción o método lógico
deductivo es un método científico que, a diferencia de la inducción, considera
que la conclusión está implícita en las premisas. Es decir que la conclusión no
es nueva, se sigue necesariamente de las premisas. Si un razonamiento deductivo
es vàlido y las premisas son verdaderas, la conclusión sólo puede ser
verdadera. En la inducción, la conclusión es nueva, no se sigue deductivamente
de las premisas y no es necesariamente verdadera. Responde al razonamiento
deductivo que fue descrito por primera vez por filósofos de la Antigua Grecia,
en especial Aristóteles. Su principal aplicación se realiza mediante el método
de extrapolación.
Opuestamente al razonamiento
inductivo en el cual se formulan leyes a partir de hechos observados, el
razonamiento deductivo infiere esos mismos hechos basándose en la ley general.
Según Bacon la inducción es mejor que la deducción porque mientras que de la
inducción se pasa de una particularidad a una generalidad, la deducción es de
la generalidad.
Método deductivo directo de
conclusión inmediata: Se obtiene el juicio de una sola premisa, es decir que se
llega a una conclusión directa sin intermediarios. Y método deductivo indirecto
o de conclusión mediata: La premisa mayor contiene la proposición universal, la
premisa menor contiene la proposición particular, de su comparación resulta la
conclusión. Utiliza silogismos"
METODO DIALECTICO
es una rama de la
filosofía cuyo ámbito y alcance ha
variado significativamente a lo largo de la historia.
Originariamente designaba un
método de conversación o argumentación análogo a lo que actualmente se llama
lógica. En el
siglo XVIII el término adquirió un
nuevo significado: la teoría de los contrapuestos en las cosas o en los
conceptos, así como la detección y superación de estos contrapuestos. De manera
más esquemática puede definirse la dialéctica como el discurso en el que se
contrapone una determinada concepción o tradición, entendida como
tesis, y la muestra de los problemas y
contradicciones, entendida como
antítesis.
De esta confrontación surge, en un tercer momento llamado síntesis, una
resolución o una nueva comprensión del problema. Este esquema general puede
concretarse como la contraposición entre concepto y cosa en la
teoría del conocimiento, a la contraposición
entre los diferentes participantes en una discusión y a contraposiciones reales
en la
naturaleza o en la
sociedad, entre otras.
El término adquiere un
significado no circunscrito al ámbito de la retórica gracias, fundamentalmente,
a los escritos del filósofo alemán
G.W.F. Hegel. En la época en que escribe
una de sus grandes obras (
Fenomenología del espíritu, 1808) el mundo
parece haberse puesto en movimiento, transformando de forma visible lo que
había durado siglos. Se trata de los primeros momentos del modo de producción
capitalista que, a diferencia de los anteriores, se basa primordialmente en la
circulación de las mercancías y del dinero. Entonces el viejo problema
filosófico del cambio se agudiza: ¿cómo entender racionalmente que una cosa
pueda cambiar de apariencia y seguir siendo la misma cosa? Hegel concibe la
realidad como formada por opuestos que, en el conflicto inevitable que surge,
engendran nuevos conceptos que, en contacto con la realidad, entran en
contraposición siempre con algo. Este esquema es el que permite explicar el
cambio manteniendo la identidad de cada elemento, a pesar de que el conjunto
haya cambiado.
Con el mismo proceder
Karl Marx analizará la realidad
social y, claramente en sus escritos a partir de 1842, la entenderá como una
realidad conflictiva debido a la contraposición de intereses materiales
incompatibles. Así dirá, en el
Manifiesto comunista (1848), que "toda la
historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases"; esto es:
la confrontación entre clases sociales es el motor del cambio histórico.
En el siglo XX el filósofo
alemán
Theodor W. Adorno titulará
Dialéctica negativa (1966) una de sus obras
capitales. Esta obra se inicia con una afirmación provocativa: "
La
formulación dialéctica negativa atenta contra la tradición". Se
refiere Adorno a que en la dialéctica de Platón o en la de Hegel el resultado
del movimiento de contraposición es la afirmación de algo, mientras que lo que
él pretende es subrayar el carácter inconcluso de cualquier momento del
movimiento de contraposición, tanto a nivel social como cultural
METODO DEDUCTIVO
El único método reconocido universalmente para obtener
información científica es el método científico, procedimiento derivado de la
práctica y la experiencia de muchas generaciones, aplicable a las ciencias
formales: matemáticas (álgebra, aritmética, etc.) y lógica. Consta de
observación, hipótesis, experimentación y teoría. Cuando la teoría se hace lo
suficientemente amplia y sólida, capaz de dar explicación a una gran cantidad
de fenómenos y relaciones de causa-efecto y también de rebatir racionalmente cualquier
crítica, se llega a la ley. En algunas áreas del conocimiento es materialmente
imposible llevar a cabo experimentos controlados en relación a un determinado
fenómeno. Así ocurre, por ejemplo, en la geología o la astronomía,lengua e
historia. No obstante, en esos casos la observación precisa y reproducible
sustituye al experimento y las teorías se consideran válidas cuando: a) Son
capaces asociar racionalmente muchos hechos en apariencia independientes. b)
Logran predecir la existencia de relaciones y fenómenos no detectados hasta el
momento. (González Arias A. y Horta Rangel F. A. Ciencia, pedagogía y cultura
científica. Elementos 87, 2012, p. 3-11. Accesible en www.elementos.buap.mx)
Algunos han dado en tratar de
renombrar, reformular o redescubrir el método científico llamándolo método
hipotético-deductivo, para así proporcionarle un carácter aparentemente
novedoso, sin reconocer lo que verdaderamente han avanzado las ideas sobre la
ciencia. Sin embargo, un enunciado como el siguiente no es más que la
descripción del conocido método científico, donde ‘deducción’ hace las veces de
‘teoría’ y ‘verificación’ el de ‘experimento’. Compare el lector: "El método
hipotético-deductivo es
el procedimiento o camino que sigue el investigador para hacer de su actividad
una práctica científica. El método hipotético-deductivo tiene varios pasos
esenciales: observación del fenómeno a estudiar, creación de una hipótesis para
explicar dicho fenómeno, deducción de consecuencias o proposiciones más
elementales que la propia hipótesis, y verificación o comprobación de la verdad
de los enunciados deducidos comparándolos con la experiencia".
Este método obliga al
científico a combinar la reflexión racional o momento racional (la formación de
hipótesis y la deducción) con la observación de la realidad o momento empírico
(la observación y la verificación). Tradicionalmente, a partir de las ideas de
Francis Bacon,
se consideró que la ciencia partía de la observación de hechos y que de esa
observación repetida de fenómenos comparables, se extraían por
inducción las
leyes generales que gobiernan esos fenómenos. En él se plantea una hipótesis
que se puede analizar deductiva o inductivamente".
Posteriormente
Karl Popper (
1902-
1994) rechaza la posibilidad de elaborar
leyes generales a partir de la
inducción y
sostuvo que en realidad esas leyes generales son hipótesis que formula el
científico, y que se utiliza el
método
inductivo de
interpolación para,
a partir de esas
hipótesis de
carácter general, elaborar predicciones de fenómenos individuales.
En esta concepción del
método científico es central la
falsabilidad de las teorías
científicas (esto es, la posibilidad de ser refutadas por la
experimentación).
En el método hipotético deductivo, las teorías científicas nunca pueden
considerarse verdaderas, sino a lo sumo «no refutadas».
METODO
INDUCTIVO
El inductivismo se caracteriza por tener 4 etapas básicas:
Observación y registro de todos los hechos
Análisis y clasificación de los hechos
Derivación inductiva de una generalización a partir de los
hechos
Contrastación
En una primera etapa se deberían observar y registrar todos
los hechos y luego analizarlos y clasificarlos ordenadamente.
En la última etapa se deduce una implicación contrastadora
de hipótesis. Esta implicación debería ocurrir en el caso de que la hipótesis
sea verdadera, así si se confirma la implicación contrastadora de hipótesis
quedará validada la hipótesis principal.
La utilización de este método puede llegar a organizar un
campo Gestalt. Por eso la psicología actual sostiene que el inductivismo es muy
subjetivo.
METODO LA
DUDA
El objetivo de
Descartes es
encontrar verdades absolutamente ciertas sobre las cuales no sea posible dudar
en absoluto, verdades evidentes que permitan fundamentar el edificio del
conocimiento con absoluta garantía. El primer problema planteado es cómo
encontrarlas y, para resolverlo, elabora el método.
Una vez obtenido, se
cuestiona por dónde empezar la búsqueda. La respuesta y el primer momento de
este proceso de búsqueda del conocimiento verdadero es la llamada duda
metódica.
Exigir un punto de
partida absolutamente verdadero obliga a un largo proceso de
crítica y eliminación de todos los
conocimientos que hasta el momento eran considerados verdaderos, pero que, sin
embargo, no poseen una certeza absoluta que esté más allá de cualquier
posibilidad de duda, por muy radical y extrema que sea. Los sentidos nos ponen
en contacto con el mundo material y nos proporcionan un conocimiento de cosas
que solemos aceptar como verdadero. Pero también sabemos que, a veces, los
sentidos nos engañan.
Todo lo que he
admitido hasta el presente como más seguro y más verdadero lo he aprendido de
los sentidos o por los sentidos; ahora bien, he experimentado que a veces tales
sentidos me engañan, y es prudente no fiarse nunca por entero de quienes nos
han engañado alguna vez.
Existe un gran número
de ilusiones y alteraciones perceptivas, como cuando sumergimos un palo en el
agua y lo vemos quebrado y, sin embargo, sabemos que está entero. O ver las
cosas alteradas por la distancia u otra circunstancia, como cuando vemos desde
lejos una torre redonda que luego descubrimos que es cuadrada. Igualmente hay
otras alucinaciones y otras alteraciones de la percepción que nos hacen
percibir como verdaderas o existentes "realidades" que no lo son en
absoluto. Estos hechos son innegables, pero se dudará sobre en qué medida son
suficientes para desechar por completo la percepción sensible como fuente de
conocimiento o de concluir de esas experiencias que los sentidos nos engañan
siempre.
BIOGRAFIAS
FILOSOFÍA ANTIGUA
ETAPA COSMOLÓGICA
TALES DE MILETO
(c. 625-c. 546
a.C.), filósofo griego nacido en Mileto (Asia Menor). Fue el fundador de la
filosofía griega, y está considerado como uno de los Siete Sabios de Grecia.
Tales llegó a ser famoso por sus conocimientos de astronomía después de
predecir el eclipse de sol que ocurrió el 28 de mayo del 585 a.C. Se dice
también que introdujo la geometría en Grecia. Según Tales, el principio
original de todas las cosas es el agua, de la que todo procede y a la que todo
vuelve otra vez. Antes de Tales, las explicaciones del universo eran
mitológicas, y su interés por la sustancia física básica del mundo marca el
nacimiento del pensamiento científico. Tales no dejó escritos; el conocimiento que
se tiene de él procede de lo que se cuenta en la Metafísica de
Aristóteles.
ANAXIMANDRO
Anaximandro (c. 611-c. 547 a.C.),
filósofo, matemático y astrónomo griego. Nació en Mileto (en la actual
Turquía). Discípulo y amigo del filósofo griego Tales de Mileto, Anaximandro
está considerado el descubridor de la oblicuidad de la eclíptica, que es el
ángulo que forman el plano de la eclíptica y el plano del ecuador celeste.
También se le considera introductor del reloj de sol en Grecia y fundador de la
cartografía.
La contribución más relevante
de Anaximandro fue elaborar la más temprana obra en prosa en relación al cosmos
y los orígenes de la vida, por lo que también es mencionado como fundador de la
cosmología. Concebía el Universo como un número de cilindros concéntricos, de
los cuales el más exterior es el Sol, el del medio la Luna y el más interno
contiene las estrellas. Dentro de estos cilindros está la Tierra, sin base
firme y en forma de bombo. Anaximandro postulaba una teoría del origen del
Universo que defendía que éste era el resultado de la separación de opuestos
desde la materia primaria. Así, el calor se movió hacia fuera, separándose de
lo frío y, después, lo hizo lo seco de lo húmedo. Además, Anaximandro sostenía
que todas las cosas vuelven con el tiempo al elemento que las originó.
PITÁGORAS
(c. 582-c. 500 a.C.),
filósofo y matemático griego, cuyas doctrinas influyeron mucho en Platón.
Nacido en la isla de Samos, Pitágoras fue instruido en las enseñanzas de los
primeros filósofos jonios Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. Se dice
que Pitágoras había sido condenado a exiliarse de Samos por su aversión a la
tiranía de Polícrates. Hacia el 530 a.C. se instaló en Crotona, una colonia
griega al sur de Italia, donde fundó un movimiento con propósitos religiosos,
políticos y filosóficos, conocido como pitagorismo. La filosofía de Pitágoras
se conoce sólo a través de la obra de sus discípulos.
HERÁCLITO
(c. 540-c. 475 a.C.),
filósofo griego, quien sostenía que el fuego era el origen primordial de la
materia y que el mundo entero se encontraba en un estado constante de cambio.
Nació en Éfeso, una antigua ciudad griega en Asia Menor, que ahora pertenece a
Turquía. Debido a su vida solitaria, y a la oscuridad y misantropía de su
filosofía, es llamado algunas veces el oscuro.
En cierto sentido, Heráclito
fue uno de los iniciadores de la metafísica griega, aunque sus ideas se derivan
de las de la escuela jónica de la filosofía griega. Consideraba el fuego como
la sustancia primordial o principio que, a través de la condensación y
rarefacción, crea los fenómenos del mundo sensible. Heráclito incorporó a la
noción de 'ser' de sus predecesores el concepto de 'devenir' o flujo, al que
consideró una realidad básica subyacente a todas las cosas, incluso a las más
estables en apariencia. Para aclararlo, afirmaba que una persona no podía
bañarse dos veces en el mismo río.
En ética, Heráclito introdujo
un nuevo énfasis social, manteniendo que la virtud consiste en la subordinación
del individuo a las leyes de una armonía razonable y universal. Aunque su
pensamiento estaba influido por la teología popular, atacó los conceptos y
ceremonias de la religión popular de su tiempo.
Sólo una obra, De la
Naturaleza de las cosas, se puede atribuir a Heráclito, aunque algunos
autores sostienen que también escribió un libro sobre las leyes. Numerosos
fragmentos de su obra fueron preservados por escritores posteriores y se pueden
encontrar recopilaciones de estos fragmentos en diversas ediciones modernas.
EMPÉDOCLES
(c. 493 a.C.-433 a.C.),
filósofo, político y poeta griego. Nació en la ciudad siciliana de Agrigentum
(actual Agrigento) y fue discípulo de Pitágoras y Parménides. Según afirma la
tradición, Empédocles rechazó aceptar la corona ofrecida por el pueblo de
Agrigentum después de haber colaborado a librarle de la oligarquía gobernante.
En su lugar instituyó una democracia.
El conocimiento moderno de la
filosofía de Empédocles se basa en los fragmentos que perduran de sus poemas
sobre la naturaleza y la purificación. Afirmaba que todas las cosas están
compuestas de cuatro elementos principales: tierra, aire, fuego y agua. Dos
fuerzas activas y opuestas, amor y odio, o afinidad y antipatía, actúan sobre
estos elementos, combinándolos y separándolos dentro de una variedad infinita
de formas. De acuerdo con Empédocles, la realidad es cíclica. Al comenzar un
ciclo, los cuatro elementos se encuentran unidos por el principio del amor.
Cuando el odio penetra en el círculo, los elementos empiezan a separarse. El
amor funde todas las cosas; entonces el odio reemprende el proceso. El mundo,
tal y como lo conocemos, se halla a medio camino entre la esfera primaria y el
estado de total dispersión de los elementos. Creía también que no es posible
que ningún cambio conlleve la creación de nueva materia; sólo puede ocurrir un
cambio en las combinaciones de los cuatro elementos ya existentes. Asimismo
formuló una primitiva teoría de la evolución en la que declaraba que las
personas y los animales evolucionaban a partir de formas precedentes.
JENÓFANES
(fl. final del siglo VI y
principios del V a.C.), poeta griego, filósofo y reformador religioso, nació en
Colofón, Asia Menor. Dejó su ciudad natal en el 545 a.C. para convertirse en un
poeta errante y rapsoda en Grecia y Sicilia. En el 536 a.C., según la
tradición, se estableció en la colonia fenicia de Elea, al sur de Italia. Allí,
según dicen, fundó la escuela eleática, cuyos conceptos filosóficos fueron más
tarde ampliados y sistematizados por su discípulo, el pensador griego
Parménides.
En sus obras Jenófanes
satirizaba con inteligencia las creencias politeístas de los primeros poetas
griegos y de sus contemporáneos. Ridiculizaba sus deidades como dioses creados
a imagen de los mortales que los adoraban. En un famoso pasaje afirmó que si
los bueyes pudieran pintar y esculpir, pintarían dioses que parecerían bueyes.
Los humanos, sentía, debían rechazar el antropomorfismo politeísta y reconocer
en su lugar una única deidad no humana oculta y unificadora de todo fenómeno
universal. En otras obras ridiculizó la doctrina de la transmigración de las
almas y deploraba la preocupación griega por el atletismo y la vida lujuriosa a
expensas de la sabiduría. Sólo perduran escasos fragmentos de sus poemas.
ETAPA METAFÍSICA
PARMÉNIDES
(c. 515-c. 440
a.C), filósofo griego, considerado por muchos eruditos como el miembro más
importante de la escuela eleática.
Natural de Elea (colonia
griega en el sur de la Magna Grecia), se cree que visitó Atenas cuando tenía 65
años de edad y que, en tal ocasión, Sócrates, entonces un hombre joven, le oyó
hablar. De sus escritos sólo se han conservado 160 versos, pertenecientes a 19
fragmentos de un poema didáctico, Sobre la naturaleza. En este tratado,
considerado el primero sobre el ser, abogaba por la existencia del “Ser
absoluto”, cuya no existencia declaraba inconcebible, pero cuya naturaleza
admitía ser también inconcebible, ya que el “Ser absoluto” está disociado de
toda limitación bajo la cual piensa el ser humano. Mantenía que los fenómenos
de la naturaleza son sólo aparentes y debidos, en esencia, al error humano;
parecen existir, pero no tienen entidad real. Sostenía también que la realidad,
“Ser verdadero”, no es conocida por los sentidos, sino que sólo se puede
encontrar en la razón. Esta creencia le convirtió en un precursor del idealismo
de Platón. La teoría de Parménides de que el ser no puede originarse del no
ser, y que el ser ni surge ni desaparece, fue aplicada a la materia por sus
sucesores Empédocles y Demócrito, que a su vez la convirtieron en el fundamento
de su explicación materialista del Universo.
ZENÓN
DE ELEA
(fl. siglo V a.C.),
matemático y filósofo de la escuela eleática, conocido por sus paradojas
filosóficas. Zenón nació en Elea, al suroeste de Italia. Llegó a ser el
discípulo predilecto del filósofo griego Parménides y le acompañó a Atenas
cuando tenía 40 años.
En Atenas, Zenón enseñó
filosofía durante algunos años, concentrándose en el sistema eleático de
metafísica. El estadista ateniense Pericles y Calias estudiaron con él. Zenón
regresó más tarde a Elea y, según cuenta la tradición, se unió a una
conspiración para librar a su ciudad nativa del tirano Nearcco; la conspiración
fracasó y Zenón fue torturado con dureza, pero se negó a delatar a sus
compañeros. No se conocen más circunstancias de su vida.
Sólo pocos fragmentos de la
obra de Zenón perduran, pero las obras de Platón y Aristóteles se nutren de
referencias textuales de los escritos de Zenón. En el plano filosófico, Zenón
aceptaba la creencia de Parménides de que el universo, o el ser, es una
sustancia indiferenciada, simple, única, aunque pueda parecer diversificada
para los sentidos. La intención de Zenón fue desacreditar las sensaciones, lo
que pretendió hacer a través de una brillante serie de argumentos o paradojas,
sobre el espacio y el tiempo que han perdurado hasta nuestros días como
mosaicos intelectuales complejos. Una paradoja clásica afirma que un corredor
no puede llegar a la meta porque, para lograrlo, debe recorrer una distancia;
pero no puede recorrer esa distancia sin primero recorrer la mitad de ella, y
así ad infinitum. Porque existe un número infinito de bisecciones en una
distancia espacial, uno no puede recorrer una distancia en tiempo finito, a
menos que acorte la distancia o aumente la velocidad. Este argumento, como
muchos otros de Zenón, se proponía demostrar la imposibilidad lógica del
movimiento. Dado que los sentidos nos llevan a creer en la existencia del
movimiento, los sentidos son ilusorios y por lo tanto no existe ningún
obstáculo para aceptar las inverosímiles teorías de Parménides de otra forma.
Zenón es reconocido no sólo por sus paradojas, sino por establecer los debates
filosóficos que favorecen la discusión razonada. Por todo ello, Aristóteles le
consideró el creador del razonamiento dialéctico.
ANAXIMENES
(c. 570-500
a.C.), filósofo griego de la naturaleza, el último miembro de la escuela jónica
fundada por el filósofo Tales de Mileto. Nació en Mileto (Jonia), en Asia
Menor. Anaxímenes afirmaba que el aire es el elemento primario al que todas las
demás cosas pueden ser reducidas. Para explicar cómo los objetos sólidos se
forman a partir del aire, introdujo las nociones de condensación y rarefacción.
Estos procesos, afirmaba, transforman el aire, en sí mismo invisible, en
entidades visibles —como el agua, el fuego y las materias sólidas—. Pensaba que
el aire se calienta y se vuelve fuego cuando se rarifica y que se enfría y se
vuelve sólido al condensarse. La importancia de Anaxímenes no radica en su
cosmología sino en su intento de descubrir la naturaleza última de la realidad.
ANAXAGORAS
(c. 500-428 a.C.), filósofo
griego responsable de introducir la noción de nous (en griego
'pensamiento' o 'razón') en la filosofía de los orígenes; sus predecesores
habían estudiado los elementos (tierra, aire, fuego, agua) como realidad
última.
Nació en Clazomenae (cerca de
la actual İzmir, Turquía). Anaxágoras fue el primer pensador en establecerse
(c. 480) en Atenas, más tarde un destacado centro filosófico. Entre sus alumnos
se encontraban el estadista griego Pericles, el dramaturgo griego Eurípides, y
quizás también Sócrates. Anaxágoras había enseñado en Atenas durante cerca de treinta
años cuando se le encarceló acusado de impiedad al sugerir que el Sol era una
piedra caliente y la Luna procedía de la Tierra. Después marchó a Jonia (en
Asia menor) y se estableció en Lampsacus (una colonia de Mileto), donde murió.
Anaxágoras explicó su
filosofía en su obra Peri physeos, pero sólo algunos fragmentos de sus
libros han perdurado. Mantenía que toda la materia había existido en su forma
primitiva como átomos o moléculas; que estos átomos, numerosos hasta el
infinito e infinitesimalmente pequeños, habían existido desde la eternidad; y
que el orden que surgió al principio de este infinito caos de átomos diminutos
era efecto de la actuación de una inteligencia eterna (nous). También
consideraba que todos los cuerpos son simples agregaciones de átomos; así, una
barra de oro, acero o cobre se compone de inconcebibles partículas diminutas
del mismo material.
Anaxágoras marca un gran
punto de retorno en la historia de la filosofía griega; su doctrina del nous
fue adoptada por Aristóteles, y su interpretación sobre los átomos preparó el
camino para la teoría atómica del filósofo Demócrito.
ETAPA ANTROPOLÓGICA:
FILÓSOFOS SOFISTAS
GORGIAS
(c. 485-c. 380 a.C.),
retórico griego y filósofo sofista. Nacido en Leontini, Sicilia, Gorgias
ejerció como embajador en Atenas en el 427 a.C., donde más tarde se estableció
para practicar y enseñar el arte de la retórica. Como retórico, fue de los
primeros en introducir la cadencia en la prosa y en utilizar lugares comunes en
los argumentos. Es el personaje del título del diálogo Gorgias de
Platón, donde Sócrates discute sobre la retórica falsa y verdadera, y sobre la
retórica entendida como el arte de la adulación.
La filosofía de Gorgias es
nihilista y está expresada en tres proposiciones: nada existe; si algo existe,
no puede ser conocido; si algo existe y puede ser conocido, no puede ser
comunicado. Las obras de Gorgias que han llegado hasta nosotros son El
elogio a Helena y La apología de Palamedes. Murió en Tesalia a la
edad de 105 años.
PROTÁGORAS
(c. 480-c.
411 a.C.), filósofo griego, nacido en Abdera, Tracia. En el 445 a.C. se
estableció en Atenas, donde llegó a ser amigo del estadista Pericles y
consiguió gran fama como maestro y filósofo. Fue el primer pensador en llamarse
a sí mismo sofista y en enseñar a cambio de dinero, recibiendo grandes sumas de
sus alumnos. Enseñó gramática, retórica e interpretación de la poesía. Sus
obras principales, de las que sólo perduran algunos fragmentos, fueron
tituladas Verdad y Sobre los dioses. El fundamento de su
reflexión fue la doctrina de que nada es bueno o malo, verdadero o falso, de
una forma categórica y que cada persona es, por tanto, su propia autoridad
última; esta creencia se resume en su frase: “El hombre es la medida de todas
las cosas”. Acusado de impiedad, Protágoras se exilió, pereciendo ahogado en el
transcurso de su viaje a Sicilia. Dos célebres diálogos de Platón, Teeteto
y Protágoras, rebatieron las doctrinas de Protágoras.
FILÓSOFOS CÍNICOS
ANTISTENES
(c. 444-c.
371 a.C.), filósofo griego, fundador de la escuela de filosofía conocida como
cinismo. Nació en Atenas y llegó a ser discípulo de Sócrates. Antístenes daba
clases en el Gimnasio conocido como el Cynosarges, a las afueras de Atenas, y
sus seguidores fueron llamados cínicos. Antístenes, al considerar la felicidad
como alcanzable sólo a través de la virtud, censuraba el arte y la literatura,
condenaba el lujo y la comodidad, y alababa el trabajo duro. Su alumno más
famoso fue el cínico griego Diógenes de Sinope.
DIÓGENES
también conocido como
Diógenes Laercio (fl. siglo III?), historiador griego, famoso por sus diez
volúmenes sobre la historia de la filosofía griega, obra única en su género en
aquel tiempo. Nació en Laertes (Cilicia), cuando esa ciudad pertenecía al reino
de Macedonia dominado por la dinastía Seléucida. Su trabajo se conserva casi
por completo, a excepción de una pequeña parte. Uno de los títulos que reciben
estos volúmenes es Vidas y sentencias de los más ilustres filósofos y breve
resumen de las principales doctrinas de todas las escuelas.
En el primero de los libros,
Diógenes sostiene que la filosofía se originó en Grecia y presenta la
prehistoria del pensamiento filosófico. En los siguientes volúmenes hasta el
séptimo, trata sobre los filósofos jonios, tales como Anaximandro, Anaxímenes y
Anaxágoras, y comenta las opiniones del filósofo ateniense Sócrates, de gran
repercusión en la filosofía occidental. También incluye información sobre
historiadores y pensadores relacionados con Sócrates, como Jenofonte, que
escribió sobre éste; Aristipo, discípulo de Sócrates y fundador de la escuela
cirenaica del hedonismo (cuyos miembros fueron conocidos como cirenaicos); y
Euclides de Megara, también discípulo de Sócrates.
Uno de estos volúmenes está
dedicado por entero al filósofo griego Platón. También se recoge la filosofía
de Aristóteles y su escuela de peripatéticos, y de Antístenes, fundador de la
escuela cínica. El libro octavo trata en gran medida sobre el filósofo y matemático
Pitágoras, sobre el filósofo y poeta Empédocles y sobre el astrónomo y
matemático Eudoxo. El libro noveno comienza con Heráclito, iniciador del
pensamiento metafísico griego, y Jenófanes, filósofo, poeta y reformador
religioso. Este volumen prosigue con Parménides, Zenón de Elea, Demócrito,
Protágoras y Pirrón, fundador de la escuela escéptica, y sus discípulos. El
libro décimo está dedicado a Epicuro y su escuela. La obra de Diógenes es una
compilación de información tomada de biografías, historias de la filosofía y
bibliografías. El contenido de estos libros abarca desde serios resúmenes sobre
las doctrinas hasta falsos rumores sobre la vida de los filósofos. También
incluye documentos de gran importancia, como el texto de tres cartas escritas
por Epicuro.
FILÓSOFOS CLÁSICOS
SÓCRATES
(c. 470-c. 399 a.C.),
filósofo griego, considerado el fundador de la filosofía moral o axiología, que
ha tenido gran peso en la posterior historia de la filosofía occidental por su
influencia sobre Platón.
Nacido en Atenas, hijo
de Sofronisco, un escultor, y de Fenareta, una comadrona, recibió una educación
tradicional en literatura, música y gimnasia. Más tarde se familiarizó con la
retórica y la dialéctica de los sofistas, las especulaciones de los filósofos
jónicos y la cultura general de la Atenas de Pericles. En un principio continuó
el trabajo de su padre, e incluso realizó un conjunto escultórico de las tres
Gracias que permaneció en la entrada de la Acrópolis ateniense hasta el siglo
II a.C. Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como
soldado de infantería con gran valor en las batallas de Potidea (432-430 a.C.),
Delio (424 a.C.) y Anfípolis (422 a.C.).
Creía en la superioridad
de la discusión sobre la escritura y, en virtud de esta convicción, pasó la
mayor parte de su vida en los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando
diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, y a quienes
solía responder mediante preguntas. Creó así un método denominado mayéutica (o
arte de “alumbrar” los espíritus) por el que lograba que sus interlocutores
descubrieran la verdad a partir de ellos mismos. Según los testimonios de su
época, era poco agraciado y de escasa estatura, lo que no le impedía actuar con
gran audacia y dominio de sí mismo. Apreciaba mucho la vida y alcanzó una gran
popularidad en la sociedad ateniense por su viva inteligencia y un sentido del
humor agudo pero desprovisto de sátira o cinismo. Casado con Jantipa, una mujer
de reconocido mal genio, tuvo tres hijos.
PLATÓN
Platón (c. 428-c. 347 a.C.),
filósofo griego, uno de los pensadores más originales e influyentes en toda la
historia de la filosofía occidental.
Originalmente llamado
Aristocles, Platón (apodo que recibió por el significado de este término en
griego, ‘el de anchas espaldas’) nació en el seno de una familia aristocrática
en Atenas. Su padre, Aristón, era, al parecer, descendiente de los primeros
reyes de Atenas, mientras que su madre, Perictione, descendía de Dropides,
perteneciente a la familia del legislador del siglo VI a.C. Solón. Su
padre falleció cuando él era aún un niño y su madre se volvió a casar con
Pirilampes, colaborador del estadista Pericles. De joven, Platón tuvo
ambiciones políticas pero se desilusionó con los gobernantes de Atenas. Más tarde
fue discípulo de Sócrates, aceptó su filosofía y su forma dialéctica de debate:
la obtención de la verdad mediante preguntas, respuestas y más preguntas.
Aunque se trata de un episodio muy discutido, que algunos estudiosos consideran
una metáfora literaria sobre el poder, Platón fue testigo de la muerte de
Sócrates durante el régimen democrático ateniense en el año 399 a.C.
Temiendo tal vez por su vida, abandonó Atenas algún tiempo y viajó a Megara y
Siracusa.
En el 387 a.C. Platón
fundó en Atenas la Academia, institución a menudo considerada como la primera
universidad europea. Ofrecía un amplio plan de estudios, que incluía materias
como Astronomía, Biología, Matemáticas, Teoría Política y Filosofía.
Aristóteles fue su alumno más destacado.
Con la intención de conjugar
la filosofía y la posibilidad de aplicar reformas políticas viajó a Sicilia en
el año 367 a.C., para convertirse en tutor del nuevo tirano de Siracusa,
Dionisio II el Joven. El experimento fracasó. Platón todavía realizó un tercer
viaje a Siracusa en el 361 a.C., pero una vez más su participación en los
acontecimientos sicilianos tuvo poco éxito. Pasó los últimos años de su vida
impartiendo conferencias en la Academia y escribiendo. Falleció en Atenas a una
edad próxima a los 80 años, posiblemente en el año 348 o 347 a.C.
FILÓSOFIA CIRENAICA
ARISTIPO
(c. 435-c.
360 a.C.), filósofo griego que estudió con Sócrates en Atenas y creó la escuela
cirenaica del hedonismo. Defendía que el placer es el gran bien de la humanidad
y el dolor el menor. La virtud, entonces, es la capacidad para lograr placer y
evitar el dolor. Aristipo sostenía que la gente debería dedicar sus vidas a la
búsqueda del placer, pero que también deberían utilizar el juicio y la
moderación para contener impulsos peligrosos.
ETAPA HELENISTICA
EPICURO
(341 a.C.-270 a.C.), filósofo
griego nacido en la isla de Samos en el seno de una familia ateniense, y
educado por su padre, que era maestro, y por varios filósofos. A los 18 años se
trasladó a Atenas para cumplir su servicio militar. Después de una breve
estancia, en el 322, se reunió con su padre en Colofón, donde empezó a enseñar.
Sobre el 311, Epicuro fundó una escuela filosófica en Mitilene, en la isla de
Lesbos, y dos o tres años después fue director de una escuela en Lampsaco (hoy,
Lâpseki, Turquía). De regreso a Atenas en el 306, se instaló allí y enseñó sus
doctrinas a un devoto grupo de seguidores. Como las enseñanzas tenían lugar en
el patio de la casa de Epicuro, sus seguidores fueron conocidos como los
'filósofos del jardín'. Tanto las mujeres como los hombres frecuentaban este
lugar, y esta circunstancia provocó numerosas calumnias sobre las actividades
que allí tenían lugar. Estudiantes de toda Grecia y Asia Menor acudieron para
incorporarse a la escuela de Epicuro, atraídos tanto por su carácter como por
su inteligencia.
Epicuro fue un autor
prolífico. Según lo que acerca de su vida refirió el historiador y biógrafo del
siglo III d.C. Diógenes Laertes, a su muerte dejó 300 manuscritos, incluyendo
37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los
dioses y otros temas. De sus escritos, sólo se han conservado tres cartas y
algunos fragmentos breves, incluidos en la biografía de Diógenes Laertes. Las
principales fuentes sobre las doctrinas de Epicuro son las obras de los
escritores romanos Cicerón, Séneca, Plutarco y Lucrecio, cuyo poema De rerum
natura (De la naturaleza de las cosas) describe el epicureísmo en
detalle.
SEXTO EMPÍRICO
No se sabe de dónde era originario, aunque
vivió en Atenas, Alejandría y Roma. Recibió el
sobrenombre de «Empírico» por sus concepciones filosóficas pero, especialmente,
por su práctica médica. Sus escritos, muy influidos por los de Pirrón y Enesidemo,
están dirigidos en contra de la defensa dogmática de la
pretensión de conocer la verdad absoluta, tanto en la moral como en las
ciencias.
En sus Esbozos pirrónicos (Πυῤῥώνειοι
ὑποτύπωσεις, Pyrrhōneioi hypotypōseis) define el escepticismo de la
manera siguiente: «El escepticismo es la facultad de oponer de todas las
maneras posibles los fenómenos y los noúmenos;
y de ahí llegamos, por el equilibrio de las cosas y de las razones opuestas (isostenía),
primero a la suspensión del juicio (epoché)
y, después, a la indiferencia (ataraxía)».
Defiende una posición relativista y
fenomenista desde una posición escéptica antimetafísica y empirista.
Según él, hay cosas, pero lo único que podemos saber y decir de ellas es de qué
manera nos afectan, no lo que son en sí mismas. No obstante, su epoché no
es tan radical como la de Pirrón. Defiende también una ética del sentido común
y, aunque como pirroniano acepta la indiferencia (adiaphora) respecto de
todas las soluciones morales, reivindica también la importancia de lo empírico,
razón por la cual defiende que la vida práctica debe regirse por cuatro guías:
la experiencia de la vida, las indicaciones que la naturaleza nos da a través
de los sentidos, las necesidades del cuerpo y las reglas de las artes. Hace una
crítica del silogismo, al que considera un círculo vicioso, y pone en
entredicho la noción de signo, especialmente tal como lo entendían los
estoicos. Critica lateología estoica señalando las contradicciones de la
noción estoica de divinidad. Para los estoicos todo cuanto existe es corpóreo,
por tanto, señala Sexto, también lo ha de ser la divinidad. Pero un cuerpo
puede ser simple o compuesto. Si es compuesto puede descomponerse y, por tanto,
es mortal. Si es simple, es uno de los elementos: tierra, aire, agua o fuego y,
entonces, es inerte e inanimado. De ahí se sigue que la divinidad, o bien es
mortal, o bien es inanimada, lo cual es, en ambos casos, absurdo. Además de
este argumento, Sexto Empírico atacaba la noción de divinidad apelando a otros
razonamientos. En todos ellos reforzaba la idea escéptica de la necesidad de la epoché o
suspensión del juicio. Además, atacó también la noción de causa.
ANDRONICO DE RODAS
filósofo griego (siglo
I a. C.). Se formó en el ambiente cultural de su ciudad,
conocido centro de estudios aristotélicos y dirigió la escuela aristotélica desde el año 78 al 47 a. C. A partir de una cuidadosa selección de
originales por parte del gramático y bibliotecario Tiranión, realizó la primera edición
crítica completa de las obras deAristóteles,
ordenándolas en un esquema rígido y sistemático que corresponde aproximadamente
al orden actual.
Como introducción a su
edición, Andrónico escribió un volumen que contenía el testamento de
Aristóteles y, tal vez, su biografía. Elaboró además el catálogo de todos los
escritos aristotélicos. A él se debe la famosa división entre escritos
exotéricos y esotéricos, con la consiguiente leyenda de la doble doctrina, y
también el nombre de los libros deMetafísica: los que van después de la Física.
También hizo la edición crítica de Teofrasto.
MARCO TULIO CICERON
Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), escritor, político y orador romano.
Aunque su carrera política fue notable, Cicerón es especialmente conocido como
el orador más elocuente de Roma y como hombre de letras. Nació en Arpinum
(actualmente Arpino, Italia) y en su juventud estudió derecho, oratoria,
literatura y filosofía en Roma. Tras una breve carrera militar y tres años de
experiencia como abogado que defendía a ciudadanos privados, viajó a Grecia y
Asia, donde continuó sus estudios. Regresó a Roma en el 77 a.C. y comenzó su
carrera política. En el 74 a.C. fue elegido miembro del Senado.
Aunque la familia de Cicerón no pertenecía a la aristocracia romana, los
patricios más ricos y poderosos de Roma le apoyaron en su candidatura al
consulado en el 64 a.C. por el gran desagrado que les producía el otro
candidato, aristocrático pero menos respetable, Lucio Sergio Catilina. Fue
elegido Cicerón, y Catilina volvió a intentarlo al año siguiente con el mismo
resultado. Entonces, airado, organizó una conspiración para derribar el
gobierno. Cicerón controló la situación, detuvo y ejecutó a varios de los
partidarios de Catilina y a éste lo expulsó del Senado con una ardiente soflama
conocida como Catilinarias. Julio César y otros senadores romanos
sostuvieron que Cicerón había obrado con excesiva dureza, sin proporcionar las
debidas garantías legales a los conspiradores. Como resultado de esto, en el 58
a.C., Cicerón se vio obligado a exiliarse. Tras un año en Macedonia fue
perdonado por el general romano Pompeyo el Grande.
Cicerón se dedicó a la literatura hasta el 51 a.C., cuando aceptó el
encargo de gobernar la provincia romana de Cilicia como procónsul. Regresó a
Roma en el 50 a.C. y se unió a Pompeyo, que se había convertido en el mayor
enemigo de Julio César. Cuando César derrotó a Pompeyo, en el 48 a.C., Cicerón
comprendió que continuar con la resistencia a César era inútil, y aceptó su
amistad, aunque mientras César fue dictador de Roma, Cicerón vivió apartado de
la vida política dedicándose a escribir. Después del asesinato de César, en el
44 a.C., Cicerón retornó a la política. Esperando ver la restauración de la
República, apoyó al hijo adoptivo de César, Octavio, más tarde el emperador
Augusto, en sus luchas contra el cónsul romano Marco Antonio. Sin embargo, Octavio
y Marco Antonio se reconciliaron, y Cicerón fue ejecutado como enemigo del
Estado, el 7 de diciembre del 43 a.C.
Cicerón creó un elaborado estilo prosístico que combina claridad y
elocuencia, y que se ha convertido en uno de los modelos por medio de los que
se juzga toda la demás prosa latina. Su obra contribuyó mucho al
enriquecimiento del vocabulario de su propio lenguaje. Los escritos de Cicerón
tratan sobre muchos temas. Sus obras filosóficas revelan su creencia en Dios y
en el libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos se basan en fuentes
griegas y, por lo tanto, aparte de su valor intrínseco, tienen uno añadido como
es el de haber divulgado y preservado la filosofía griega que de no haber sido
por él, tal vez, se hubiera perdido. A partir del 45 a.C. y de la muerte de su
hija Tulia, Cicerón se retiró de la política para dedicarse por completo a sus
escritos literarios y filosóficos. Destacan sus tratados De Legibus (Sobre
las leyes), De Officiis (Sobre el deber), y De Natura
Deorum (Sobre la naturaleza de los dioses). Su obra influyó mucho en
el poeta italiano Petrarca y en otros escritores del renacimiento. Sus obras
retóricas, escritas en forma de diálogo, en especial De Oratore (Sobre
la retórica), tienen gran valor como modelos de una consumada retórica y
como una rica fuente de material histórico. Las más famosas de sus piezas de
oratoria son las cuatro contra Catilia, conocidas por Catiliniarias, y
las catorce contra Marco Antonio conocidas por Filípicas.
Entre las obras menores de Cicerón, los tratados De Senectute (Sobre
la vejez) y De Amicitia (Sobre la amistad) siempre han sido
admirados por su estilo cultivado. Muy importantes son cuatro colecciones de
cartas escritas por Cicerón a sus conocidos y amigos. Estas cartas constituyen
una revelación espontánea de su autor y una excelente fuente de información
sobre la política y las costumbres de la antigua Roma, y se ocupan de temas que
van desde la filosofía y la literatura a las cuestiones familiares
ALEJANDRO DE APRODISIA
fue el más célebre de los
comentaristas griegos de las obras de Aristóteles.
Fue apodado, gracias a su preeminencia, «el exégeta»
(ὁ ἐξηγητής). Fue oriundo de la ciudad de Afrodisias,
en Caria.
Sus comentarios han
servido de fuente y modelo para autores griegos y bizantinos, y fueron traducidos
al siriaco, árabe y latín. Se le atribuye la
forma del «gran comentario», que será retomado por el peripatetismo árabe. «La
exégesis de Alejandro de Afrodisias se inspiraba en el principio de que hay que
explicar Aristóteles mediante Aristóteles. Alejandro buscaba lo que Aristóteles
dijo, no lo que quiso decir. Recurriendo a pasajes paralelos de la obra del Estagirita o de otras fuentes, intentaba
comprenderle. Cuando no lo conseguía, señalaba las diferentes interpretaciones
posibles y proponía la que le parecía más conveniente; cuando aquellas eran
claras se contentaba con emitir breves observaciones».1
FILON
Filón de
Alejandría (c. 20
a.C.- 50 d.C.), filósofo judío heleno. Aunque está considerado como el filósofo
judío más importante de su tiempo, Filón hizo tan suyas las doctrinas
procedentes de la filosofía griega que debe ser considerado también como un filósofo
heleno que combinó elementos tomados de distintos orígenes dentro de una unidad
original.
Filón nació en Alejandría,
Egipto, en una familia acomodada y aristocrática y recibió una formación
completa sobre el Antiguo Testamento, la literatura griega y la filosofía. Tuvo
un conocimiento profundo de las obras de Homero y de las tragedias griegas,
pero sus principales estudios fueron filosóficos, en particular las enseñanzas
de los pitagóricos, Platón y los estoicos.
Para Filón, la divinidad de
la Ley judía era la base y la prueba de toda filosofía verdadera. Mantenía que
la mayor dimensión del Pentateuco, tanto en su dimensión legal como histórica,
podía ser explicada de forma alegórica, y que su significado más real y
profundo debe ser descifrado a través de esa interpretación. Concebía a Dios
como un ser sin atributos, mejor que la virtud y el conocimiento, superior a la
belleza y la bondad, un ser tan elevado sobre el mundo que se requiere una
clase de mediadores para establecer un punto de encuentro entre Él y el mundo.
Encontró esos intermediarios en el mundo espiritual de las ideas —no sólo ideas
en el sentido platónico, sino energías reales, activas, que rodean a Dios como
seres que le asisten—. Todas estas fuerzas intermedias son conocidas como el logos,
imagen divina según la cual las personas son creadas y a través de la cual
participan de la divinidad. Las obligaciones del individuo consisten en la
veneración de Dios y en el amor y rectitud hacia los otros. Los humanos son
inmortales en razón de su naturaleza celeste, pero igual que existen grados en
la naturaleza divina, también existen grados de inmortalidad. La vida después
de la muerte, común a toda la humanidad, difiere de la existencia futura de las
almas perfectas, para las que el paraíso consiste en síntesis en la unión con
Dios.
Algunas de las numerosas
obras que perduran de Filón se relacionan con la exposición e interpretación
alegórica del Génesis y con la explicación de la Ley de Moisés a los gentiles.
Sus otros escritos son biografías de personajes bíblicos y una serie de obras
sobre los Diez Mandamientos.
ZENON DE CITIO
Zenón de Citio (fl. finales del siglo IV y principios
del III a.C.), filósofo griego, fundador del estoicismo. Nació en Citio,
Chipre. Poco se conoce de su juventud excepto que sus contemporáneos se
referían a él como de origen fenicio. Fue alumno del filósofo cínico del siglo
IV a.C. Crato de Tebas y del platónico Jenócrates. Sobre el 300 a.C.,
Zenón fundó su propia escuela de filosofía, conocida como estoicismo, por
derivación de la Stoa Pecile (pórtico pintado), nombre dado a un parque
público donde el maestro enseñaba a sus discípulos. El deber moral, el
autocontrol, y vivir en armonía con la naturaleza eran algunos de los
principios de la ética práctica en la que Zenón estaba interesado. Enseñó en
Atenas durante más de medio siglo y fue respetado por su recto modo de vida. Se
dice, sin embargo, que rechazó la oferta de hacerse ciudadano ateniense por
lealtad a su Chipre natal. Zenón no dejó escritas sus enseñanzas, pero fueron
difundidas por sus numerosos discípulos.
SENECAAmpliar
Lucio Anneo
Séneca (c. 4 a.C.-65 d.C.), filósofo latino, dramaturgo, político y eminente
escritor de la edad de plata de la literatura latina. Lucio Anneo Séneca nació
en Córdoba, hijo del retórico romano Marco (Lucio) Anneo, más conocido como
Séneca el Viejo. Tras estudiar retórica y filosofía en Roma, Séneca el Joven,
como hoy se le conoce, quedó profundamente influido por las enseñanzas de los
estoicos, cuya doctrina desarrollaría en lo sucesivo. En el año 49 d.C. Séneca
se convirtió en pretor y fue nombrado tutor de Nerón, hijo adoptivo del
emperador Claudio. A la muerte de Claudio, en el 54, Nerón se convirtió en
emperador. La honestidad y la moderación que caracterizaron los cinco primeros
años de su mandato fueron en gran medida resultado de la sana influencia de
Séneca y Sexto Afranio Burro (muerto en el año 62), jefe de la guardia
pretoriana. Hacia el año 62, Séneca perdió todo control sobre el emperador. La
gran fortuna que Séneca había logrado acumular para entonces despertó los celos
de Nerón, que intentó infructuosamente envenenarlo. Retirado de la vida
pública, Séneca se dedicó plenamente a escribir y a estudiar filosofía. En el
año 65 se vio involucrado en una conspiración para asesinar a Nerón, liderada
por el plebeyo Cayo Calpurnio Pisón, que se suicidó por orden del emperador.
El estilo
artificial y epigramático de Séneca representa espléndidamente la edad de
plata. Sus discursos, así como diversas obras científicas, se han perdido, pero
entre los numerosos escritos que se conservan destacan las Cuestiones
Naturales (54 d.C.), siete libros en los que se analizan los fenómenos de
la naturaleza desde un punto de vista estoico, y que hacen referencia a alguno
de los cuatro elementos; la Epístola a Lucilio (63-64), 124 cartas
dirigidas a un amigo; y varios tratados estoicos sobre temas como la ira
(41-44), la serenidad mental y el retiro filosófico (55-56). Sus diálogos y
tratados morales son más humanos y persuasivos que dogmáticos, y hacen gala de
una gran humildad. También escribió nueve tragedias en verso, todas ellas
adaptaciones libres de antiguas leyendas griegas; las cuatro primeras están
probablemente basadas en las obras de Eurípides.
Séneca
figura entre los filósofos estoicos más destacados de Roma; su principal
preocupación era la ética, pero sus creencias eran más espirituales que las de
los primeros filósofos estoicos. Sus tragedias en verso ejercieron una
influencia notable en la posterior evolución del teatro clásico en Italia.
Otros dramaturgos de épocas posteriores también se sintieron atraídos por el
estilo retórico y florido de Séneca, su coherencia formal, su capacidad
analítica e introspectiva, el fatalismo estoico de sus personajes y la fuerza
de los temas que abordaba: el asesinato, el horror y la venganza.
EPICTETO. Ampliar
Epicteto (c.
55 d.C.-135 d.C.), pensador griego cuya filosofía del estoicismo resaltó la
libertad, la moral y la humanidad. Epicteto quizá nació en Hierápolis, Frigia
(hoy en Turquía). Aunque era de origen esclavo, de joven estudió los escritos
de los estoicos y después de conseguir su libertad fue a enseñar filosofía a
Roma hasta el año 90 d.C. En esta fecha el emperador romano Tito Flavio
Domiciano, temeroso de los peligros que a su parecer entrañaban las enseñanzas
de los estoicos, envió a Epicteto y a otros filósofos al exilio. Epicteto se
instaló en Nicópolis, al sur de Epiro, donde murió.
Las
enseñanzas de Epicteto se han conservado en dos obras compiladas por su alumno,
el historiador y filósofo griego Flavio Arriano: Manual de Epicteto, que
se conserva completo, y las Disertaciones o Diatribas, de las que
se guardan cuatro de los ocho libros que las componían. Según estas obras,
Epicteto estuvo muy interesado por el problema de la moral —definir el bien.
Afirmaba que los humanos son seres limitados e irracionales, pero que el
universo, regido por Dios a través de la razón pura, es perfecto. Como los
seres humanos no pueden conocer ni controlar su destino, deben dejar de
esforzarse en conseguir el conocimiento del sentido de este mundo y, en su
lugar, aceptar con paz de espíritu el hecho de su propia impotencia ante el
destino. Como corolario de esta doctrina, Epicteto mantuvo que los seres
humanos, han de ser tolerantes con los errores de los demás a causa de su
propia debilidad
MARCO AURELIO
Marco Aurelio Antonino (121-180), emperador romano (161-180) y filósofo
estoico, reforzó la autoridad imperial y reformó la legislación.
Marco Aurelio, cuyo nombre original era Marco Annio Vero, nació en Roma el
20 de abril del año 121, sobrino por matrimonio de Antonino Pío, más tarde
emperador. Después de que este último accediera al poder, adoptó a su sobrino,
le casó con su hija y le asoció al poder (145). Marco Aurelio llegó a ser
emperador a la muerte de aquél, en el 161, año en el que asoció al trono a su
hermano por adopción Lucio Aurelio Vero (fallecido en el 169). Durante su
reinado libró guerras defensivas en las fronteras del norte y del este del
Imperio. Sus legiones contuvieron la invasión parta de Siria en el 166, pero de
nuevo Roma se vio obligada a luchar en el 167 contra las tribus germanas en la
frontera Rin-Danubio. Marco Aurelio regresó a Roma, de forma intermitente,
durante la campaña germana, para realizar reformas legales y administrativas.
Aunque estaba preocupado, en particular, por el bienestar público e incluso
vendió sus posesiones personales para mitigar los efectos del hambre y la peste
en el Imperio, persiguió a los cristianos, creyendo que eran una amenaza para
el sistema. En el 176 regresó a la frontera norte, esperando extender los límites
del noreste del Imperio hasta el río Vístula. Murió de peste en Vindobona
(ahora Viena) el 17 de marzo del 180, antes de empezar la invasión. Su hijo y
sucesor, Cómodo, abandonó su plan.
En política interior Marco Aurelio defendió a las clases menos pudientes,
para quienes fundó escuelas, orfanatos y hospitales, y alivió la carga de los
impuestos. También intentó humanizar las leyes penales y el trato que los amos
daban a sus esclavos. Además, reforzó la centralización de la administración
imperial y, aunque devolvió la importancia al Senado, incrementó la autoridad
imperial.
Como filósofo, es recordado por su obra Pensamientos, un compendio
en doce libros de preceptos morales escritos en griego mientras desarrollaba
sus últimas campañas militares. La obra es un manifiesto importante de la
filosofía del estoicismo, en el que revela su creencia de que la vida moral
conduce a la tranquilidad. Subraya las virtudes del saber, la justicia, la
fortaleza y la moderación.
PIRRON
Pirrón (c. 360-c. 272 a.C.), pensador
griego. Introductor del escepticismo puro en la filosofía griega, originó la
escuela conocida como pirronismo y está considerado el fundador del
escepticismo filosófico.
Nació en Élide y estudió con
el filósofo griego Anaxarco, un discípulo de Demócrito. Pirrón acompañó a
Alejandro III el Magno en su expedición a Oriente y conoció las enseñanzas de
los magos persas y de los brahmanes hindúes. Pasó gran parte de su larga
existencia retirado del mundo. No dejó escritas sus doctrinas, que son
conocidas sobre todo a través de las palabras de su seguidor, el filósofo y
escritor de sátiras Timón el Silógrafo. Pirrón pensaba que la naturaleza real
de las cosas no puede ser en verdad comprendida, y por ello es imposible
alcanzar el conocimiento objetivo. Mantenía que la actitud correcta para el
filósofo es la imperturbabilidad y la suspensión total del juicio, y que en
esta actitud se asienta la libertad de la pasión, la calma de la mente y la
tranquilid
PLOTINO
Plotino (205-270 d.C.), filósofo romano, fundador del neoplatonismo.
Nació en Asiut, Egipto. Estudió en Alejandría con el filósofo Amonio Sacas
durante diez años y hacia el año 244 se fue a Roma, donde estableció una
escuela. Plotino hablaba sobre el saber pitagórico y platónico así como sobre
el ascetismo; fue tal la impresión que causó sobre sus oyentes que algunos de
ellos dieron sus fortunas a los pobres, libertaron a sus esclavos, y dedicaron
sus vidas al estudio y a la piedad ascética. A la edad de 60 años, con el
permiso del emperador romano Galieno, intentó fundar una comunidad de naciones
basada en el modelo de La República de Platón, pero el proyecto fracasó
a causa de la oposición de los consejeros de Galieno. Plotino siguió enseñando
y escribiendo hasta su muerte. Sus obras comprenden 54 tratados en griego,
llamados las Enneadas, seis grupos de nueve libros cada uno, adaptación
hecha probablemente por su alumno Porfirio, que corrigió sus escritos.
El sistema de Plotino se basa sobre todo en la teoría de las ideas de
Platón, pero mientras Platón manifestaba que los arquetipos establecen el
vínculo entre la divinidad suprema y el mundo de la materia, Plotino aceptaba
la doctrina de la emanación. Esta doctrina supone la transmisión constante de
fuerzas del ser absoluto, o lo Uno, a la creación por medio de distintos
agentes; el primero de ello es el nous, o inteligencia pura, de la cual
emana el alma del mundo; de ésta, a su vez, emanan las almas de los seres
humanos y los animales, y por último la materia. Los seres humanos, en
consecuencia, pertenecen a dos mundos, al de los sentidos y al de la
inteligencia pura. Puesto que la materia es la causa de todo mal, el objeto de
la vida debería ser escapar del mundo material de los sentidos, y de aquí que
las personas abandonaran todos los intereses terrenales por los de la
meditación intelectual; mediante la purificación y el ejercicio del
pensamiento, las personas pueden elevarse a sí mismas hasta la intuición del nous,
y por último, a una completa y extática unión con lo Uno, que es Dios. Plotino
afirmó haber experimentado este éxtasis divino en varias ocasiones durante su
vida.
LEUCIPO
Se sabe muy poco de su vida e incluso Epicuro consideró la posibilidad de que
Leucipo no hubiera existido, lo cual dio lugar a numerosos debates. Se
considera lo más probable que naciera en Mileto, Asia menor, aunque también
se han propuesto las posibilidades de Abdera,Melos, Elea o Clazomenes.
Posteriormente se trasladó a Elea, donde habría sido
discípulo de Parménides y de Zenón de Elea y maestro de Demócrito.
Se le atribuyen las obras La
ordenación del cosmos y Sobre la mente aunque este segundo libro pudo ser un
capítulo de la obra anterior.
Lo que se sabe de su
pensamiento se encuentra en fragmentos de obras de otros autores como Aristóteles, Simplicio o Sexto Empírico.
Se dice que Demócrito inventó a Leucipo como su maestro para ganar prestigio y
para que respaldasen su teoría, ya que se suponía que Leucipo era un gran
físico, discípulo de Parménides, de Zenón de Elea o de Pitágoras.
Fue maestro de Demócrito y a ellos dos se les atribuye la
fundación del atomismo mecanicista,
según el cual la realidad está formada tanto por partículas infinitas,
indivisibles, de formas variadas y siempre en movimiento, los átomos (ἄτομοι,
s. lo que no puede ser
dividido), como por el vacío. Así, tal vez en respuesta a Parménides,
afirma que existe tanto el ser como el no-ser: el primero está
representado por los átomos y el segundo por el vacío, «que existe no menos que
el ser siendo imprescindible para que exista movimiento. Particularmente,
postula, al igual que Demócrito, que el alma está formada por átomos más
esféricos que los componentes de las demás cosas. Niega la génesis y la
corrupción, formas de cambio que eran aceptadas casi por unanimidad entre los
filósofos presocráticos.
DEMOCRITO
(c. 460 a.C.-370 a.C.),
filósofo griego que desarrolló la teoría atómica del universo, concebida por su
mentor, el filósofo Leucipo. Demócrito nació en Abdera, Tracia. Escribió
numerosas obras, pero sólo perduran escasos fragmentos.
Según la teoría atómica de la
materia de Demócrito, todas las cosas están compuestas de partículas diminutas,
invisibles e indestructibles de materia pura (en griego atoma,
'indivisible'), que se mueven por la eternidad en un infinito espacio vacío (en
griego kenon, 'el vacío'). Aunque los átomos estén hechos de la misma
materia, difieren en forma, medida, peso, secuencia y posición. Las diferencias
cualitativas en lo que los sentidos perciben y el origen, el deterioro y la
desaparición de las cosas son el resultado no de las características inherentes
a los átomos, sino de las disposiciones cuantitativas de los mismos. Demócrito
consideraba la creación de mundos como la consecuencia natural del incesante
movimiento giratorio de los átomos en el espacio. Los átomos chocan y giran, formando
grandes agregaciones de materia.
Demócrito escribió también
sobre ética, proponiendo la felicidad, o 'alegría', como el mayor bien —una
condición que se logra a través de la moderación, la tranquilidad y la
liberación de los miedos. En la historia Demócrito era conocido como el
Filósofo Alegre, en contraste al más sombrío y pesimista Heráclito. Su teoría
atómica anticipó los modernos principios de la conservación de la energía y la
irreductibilidad de la materia.
FILOSOFIA MEDIEVAL
San Agustín
San Agustín (354-430), teólogo cristiano, el más grande de
los padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia
occidental.
Nació el 13 de noviembre del 354 en Tagaste, Numidia
(actual Souk-Ahras, Argelia). Su padre, Patricio (fallecido hacia el año 371),
era un pagano (más tarde convertido al cristianismo), pero su madre, Mónica,
era una devota cristiana que dedicó toda su vida a la conversión de su hijo,
siendo posteriormente canonizada por la Iglesia católica. Agustín se educó como
retórico en las ciudades norteafricanas de Tagaste, Madaura y Cartago. Entre
los 15 y los 30 años de edad vivió con una mujer cartaginesa cuyo nombre se
desconoce, con la que en el año 372 tuvo un hijo, Adeodatus, que en latín
significa ‘regalo de Dios’.
Inspirado por el tratado filosófico Hortensius, del
orador y estadista romano Marco Tulio Cicerón, se convirtió en un ardiente
buscador de la verdad, estudiando varias corrientes filosóficas antes de
ingresar en el seno de la Iglesia. Durante nueve años, desde el 373 hasta el
382, se adhirió al maniqueísmo, filosofía dualista de Persia muy extendida en
aquella época por el Imperio romano de Occidente. Con su principio fundamental
de conflicto entre el bien y el mal, el maniqueísmo le pareció una doctrina que
podía corresponder a la experiencia y proporcionar las hipótesis más adecuadas
sobre las que construir un sistema filosófico y ético. Además, su código moral
no era muy estricto; Agustín recordaría posteriormente en sus Confesiones:
“Concédeme castidad y continencia, pero no ahora mismo”. Desilusionado por la
imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios,
abandonó esta doctrina y dirigió su atención hacia el escepticismo.
Hacia el 383 se trasladó de Cartago a Roma, pero un año
más tarde fue enviado a Milán como maestro de Retórica. Aquí se movió bajo la
órbita del neoplatonismo y conoció también al obispo de la ciudad, san
Ambrosio, uno de los eclesiásticos más distinguidos en aquel momento. Fue
entonces cuando se sintió atraído de nuevo por el cristianismo. Un día, por
fin, según su propio relato, creyó escuchar una voz, como la de un niño, que
repetía: “Toma y lee”. Interpretó esto como una exhortación divina a conocer
las Sagradas Escrituras y leyó el primer pasaje que apareció al azar: “... nada
de comilonas y borracheras, nada de lujurias y desenfrenos, nada de rivalidades
y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no os preocupéis de la
carne para satisfacer sus concupiscencias” (Rom. 13, 13-14). En ese momento
decidió abrazar el cristianismo. Fue bautizado con su hijo natural por Ambrosio
la víspera de Pascua del año 387. Su madre, que se había reunido con él en
Italia y que moriría poco después en Ostia, se alegró de esta respuesta a sus
oraciones y esperanzas.
Regresó al norte de África y, tras ser ordenado
sacerdote en el 391, fue consagrado obispo de Hipona (en la actual Annaba,
Argelia) en el 395, dignidad que desempeñaría hasta su muerte. Fue un periodo
de gran agitación política y teológica, ya que mientras los pueblos germanos
amenazaban el Imperio llegando a saquear Roma en el 410, el cisma y la herejía
amenazaban también la unidad de la Iglesia. Agustín emprendió con entusiasmo la
batalla teológica. Además de combatir la herejía maniqueísta, participó en dos
grandes conflictos religiosos. Uno de ellos con el donatismo, secta que
mantenía la invalidez de los sacramentos si no eran administrados por
eclesiásticos sin pecado. El otro lo mantuvo con los seguidores del pelagianismo,
que negaban la doctrina del pecado original. Durante este conflicto, que fue
largo y enconado, Agustín desarrolló sus doctrinas del pecado original y de la
gracia divina, de la soberanía divina y de la predestinación. La Iglesia
católica apostólica romana ha encontrado especial satisfacción en los aspectos
institucionales o eclesiásticos de las doctrinas de san Agustín; la teología
católica, lo mismo que la protestante, están basadas en su mayor parte, en las
teorías agustinianas. Juan Calvino y Martín Lutero, líderes de la Reforma,
fueron estudiosos del pensamiento de san Agustín.
La doctrina agustiniana se situaba entre los extremos del
pelagianismo y el maniqueísmo. Contra la doctrina de Pelagio mantenía que la
desobediencia espiritual del hombre se había producido en un estado de pecado
que la naturaleza humana era incapaz de cambiar. En su teología, los hombres y
las mujeres son salvados por el don de la gracia divina; frente al maniqueísmo,
defendió con energía el papel del libre albedrío en unión con la gracia. San
Agustín falleció en Hipona el 28 de agosto del 430. Su festividad se celebra el
28 de agosto.
La importancia de san Agustín entre los padres y doctores de
la Iglesia es comparable a la de san Pablo entre los apóstoles. Como escritor,
fue prolífico, convincente y un brillante estilista. Su obra más conocida es su
autobiografía Confesiones (397-401), donde narra sus primeros años y su
conversión. En su gran apología cristiana La ciudad de Dios (413-426),
formuló una filosofía teológica de la historia. De los 22 libros que componen
esta obra, 10 están dedicados a polemizar sobre el panteísmo. Los otros 12 se
ocupan del origen, destino y progreso de la Iglesia, a la que considera como
oportuna sucesora del paganismo. Entre el 426 y el 427 escribió las Retractiones,
donde expuso su veredicto final sobre sus primeros libros, corrigiendo todo lo
que su juicio más maduro consideró engañoso o equivocado. Sus otros escritos
incluyen las Epístolas, de las que 270 se encuentran en la edición benedictina,
fechadas entre los años 386 y 429; sus tratados, entre los que destacan De
libero arbitrio (388-395), De doctrina christiana (396-397), De
Trinitate (399-401) y De natura et gratia (413); y homilías sobre
diversos libros de la Biblia.
TERTULIANO
Quinto Septimio Florente Tertuliano, más comúnmente
conocido como Tertuliano (ca. 160 – ca. 220)1 fue
un padre de la Iglesia y un prolífico
escritor durante la segunda parte del siglo segundo y primera parte del
tercero. Nació, vivió y murió en Cartago,
en el actual Túnez.
De su vida muy poco se sabe, ya que está
basada en referencias de sus escritos, en Eusebio de Cesarea, Historia
EclesiásticaII,ii.4, y en San Jerónimo, De viris illustribus cap.
53.
Su padre fue centurión en el ejército
Romano en África. El África romana se destacó por albergar grandes oradores, y
esta influencia puede verse en su estilo, sus arcaísmos,
su gran imaginación, y su temperamento pasional. Fue un académico que recibió
una excelente educación. Escribió por lo menos tres libros en griego,
de los cuales él mismo cita; pero ninguno se ha conservado. Su especialidad
fueron las leyes, y sus métodos de argumentación lo demuestran. Eusebio nos
cuenta que fue un destacado abogado en Roma.
Su conversión al cristianismo aconteció
alrededor del 197-198, (según Adolf von
Harnack, Gottlieb N. Bonwetsch, y
otros), pero sus antecedentes son desconocidos, a menos por conjeturas de sus
obras. Tal evento debe haber sido decisivo en su vida, transformando su
personalidad; él mismo dijo que no podría imaginar una verdadera vida cristiana
sin tal cambio radical, un radical acto de conversión: "los
cristianos se hacen, no nacen". (Apologeticum, XVIII).
Fue ordenado presbítero en
la Iglesia de Cartago, estando a su vez casado (el celibato pasó a ser
obligatorio varios siglos más tarde). Este hecho está bien confirmado por sus
dos libros dedicados a su esposa. Sin embargo, se opuso a la «bigamia», es
decir, el nuevo matrimonio de viudos y viudas, y dirigiéndose a quienes
experimentaron el «feliz deceso de un cónyuge», urgía a los sobrevivientes a
aprovechar la oportunidad de suspender sus deseos carnales y no volver a
casarse. Fue uno de los mayores teólogos de la cristiandad del siglo III.
AVERROES
Walid Muhammad ibn
Rusd (su nombre en árabe) nació en Córdoba cuando al-Andalus estaba bajo
dominio de los almorávides. Su padre, un cadí (juez) cordobés, le inició en el
estudio de la jurisprudencia. En su ciudad natal también estudió teología,
filosofía y matemáticas (con el filósofo árabe Ibn Tufayl), y medicina (fue
discípulo de Avenzoar). En 1168 viajó a Marrakech y pudo conocer al afamado
filósofo y médico Abentofail, quien le presentó ante Yusuf I, emir de los
almohades. Posteriormente, Averroes ejerció como juez en Sevilla (1169) y
Córdoba (1171). En 1182 marchó de nuevo a Marrakech y sustituyó a Abentofail
como médico personal de Yusuf I. Debido a algunas de sus teorías filosóficas
(especialmente la que afirmaba que la razón prima sobre la religión), Yusuf II
(hijo y sucesor de Yusuf I) ordenó su destierro en 1194. Refugiado en la
localidad cordobesa de Lucena, todavía emprendió un nuevo viaje a Marrakech,
donde falleció en 1198.
Averroes mantenía que
las verdades metafísicas pueden expresarse por dos caminos: a través de la
filosofía (según pensaban Aristóteles y los seguidores del neoplatonismo) y a
través de la religión (como se refleja en la idea simplificada y alegórica de
los libros de la revelación). Aunque en realidad Averroes no propuso la
existencia de dos tipos de verdades (filosófica y religiosa), sus ideas fueron
interpretadas por los pensadores cristianos, que las calificaron como “teoría
de la doble verdad”. Rechazó el concepto de la creación del mundo “en el
tiempo”, pues mantenía que el mundo no tiene principio. Dios es el “primer
motor”, la fuerza propulsora de todo movimiento, que transforma lo potencial en
lo real. El alma individual humana emana del alma universal unificada. Los
amplios comentarios de Averroes sobre las obras de Aristóteles (encargados por
Yusuf I) fueron traducidos al latín y al hebreo, y tuvieron una gran influencia
en la edad media, tanto en el escolasticismo y la filosofía cristiana como
entre los filósofos judíos. Su principal obra original fue Tahafut
al-Tahafut (La destrucción de la destrucción), donde rebatía una
obra del teólogo islámico Algazel sobre la filosofía. Fue también autor de
escritos sobre medicina, astronomía, derecho y gramática.
SANTO TOMAS
Santo Tomás de Aquino (1225-1274), filósofo y teólogo italiano,
en ocasiones llamado Doctor Angélico y El Príncipe de los Escolásticos, cuyas
obras le han convertido en la figura más importante de la filosofía escolástica
y uno de los teólogos más sobresalientes del catolicismo.
Nació en una familia noble en Roccasecca (cerca de
Aquino, en Italia) y estudió en el monasterio benedictino de Montecassino y en
la Universidad de Nápoles. Ingresó en la orden de los dominicos todavía sin
graduarse en 1243, el año de la muerte de su padre. Su madre, que se oponía a
la entrada de Tomás en una orden mendicante, le confinó en el castillo familiar
durante más de un año en un vano intento de hacerle abandonar el camino que
había elegido. Le liberó en 1245, y entonces Tomás viajó a París para completar
su formación. Estudió con el filósofo escolástico alemán Alberto Magno,
siguiéndole a Colonia en 1248. Como Tomás era de poderosa constitución física y
taciturno, sus compañeros novicios le llamaban Buey Mudo, pero Alberto Magno
había predicho que “este buey un día llenará el mundo con sus bramidos”.
Tomás de Aquino fue ordenado sacerdote en 1250, y
empezó a impartir clases en la Universidad de París en 1252. Sus primeros
escritos, en particular sumarios y explicaciones de sus clases, aparecieron dos
años más tarde. Su primera obra importante fue Scriptum super quatuor libris
Sententiarum Magistri Petri Lombardi (escrita aproximadamente entre 1254 y
1259), que consiste en comentarios sobre una obra influyente relacionada con
los sacramentos de la Iglesia, Sententiarum libri quatuor (Cuatro libros
de sentencias) del teólogo italiano Pedro Lombardo.
En 1256 a Tomás de Aquino se le concedió un
doctorado en Teología y fue nombrado profesor de Filosofía en la Universidad de
París. El papa Alejandro IV le llamó a Roma en 1259, donde sirvió como consejero
y profesor en la curia papal. Regresó a París en 1268, y enseguida llegó a
implicarse en una controversia con el filósofo francés Siger de Brabante y
otros seguidores del filósofo islámico Averroes.
Para comprender la crucial importancia de esta polémica en
la evolución del pensamiento de Occidente, es necesario considerar el contexto
en que se produjo. Antes de Tomás de Aquino, el pensamiento occidental había
estado dominado por la filosofía de san Agustín, el gran padre y doctor de la
Iglesia occidental durante los siglos IV y V, quien consideraba que en la
búsqueda de la verdad se debía confiar en la experiencia de los sentidos. A
principios del siglo XIII las principales obras de Aristóteles estuvieron
disponibles en una traducción latina de la Escuela de traductores de Toledo,
acompañadas por los comentarios de Averroes y otros eruditos islámicos. El
vigor, la claridad y la autoridad de las enseñanzas de Aristóteles devolvieron
la confianza en el conocimiento empírico, lo que originó la formación de una
escuela de filósofos conocidos como averroístas. Bajo el liderazgo de Siger de
Brabante, los averroístas afirmaban que la filosofía era independiente de la
revelación.
Esta postura amenazaba la integridad y supremacía de la doctrina
católica apostólica romana y llenó de preocupación a los pensadores ortodoxos.
Ignorar a Aristóteles —en la interpretación que de sus enseñanzas hacían los
averroístas— era imposible, y condenar sus enseñanzas era inútil. Tenía que ser
tenido en cuenta. San Alberto Magno y otros eruditos habían intentado hacer
frente a los averroístas, pero con poco éxito. Santo Tomás triunfó con
brillantez.
Reconciliando el énfasis agustino sobre el principio espiritual
humano con la afirmación averroísta de la autonomía del conocimiento derivado
de los sentidos, Tomás de Aquino insistía en que las verdades de la fe y las
propias de la experiencia sensible, así como las presentaba Aristóteles, son
compatibles y complementarias. Algunas verdades, como el misterio de la
Encarnación, pueden ser conocidas sólo a través de la revelación, y otras, como
la composición de las cosas materiales, sólo a través de la experiencia; aun
otras, como la existencia de Dios, son conocidas a través de ambas por igual.
Así, la fe guía al hombre hacia su fin último, Dios; supera a la razón, pero no
la anula. Todo conocimiento, mantenía, tiene su origen en la sensación, pero
los datos de la experiencia sensible pueden hacerse inteligibles sólo por la
acción del intelecto, que eleva el pensamiento hacia la aprehensión de tales
realidades inmateriales como el alma humana, los ángeles y Dios. Para lograr la
comprensión de las verdades más elevadas, aquellas con las que está relacionada
la religión, es necesaria la ayuda de la revelación. El realismo moderado de
santo Tomás situaba los universales (abstracciones) en el ámbito de la mente,
en oposición al realismo extremo, que los proponía como existentes por sí
mismos, con independencia del pensamiento humano. No obstante, admitía una base
para los universales en las cosas existentes en oposición al nominalismo y el
conceptualismo. En su filosofía de la política, a pesar de reconocer el valor
positivo de la sociedad humana, se propone justificar la perfecta racionalidad
de la subordinación del Estado a la Iglesia.
Santo Tomás primero sugirió su opinión madurada en De
unitate intellectus contra averroistas (1270). Esta obra invirtió la
corriente de opinión hasta entonces favorable a sus oponentes, quienes fueron
censurados por la Iglesia.
Santo Tomás dejó París en 1272 y se fue a Nápoles, donde
organizó una nueva escuela dominica. En marzo de 1274, mientras viajaba para
asistir al II Concilio de Lyon, al que había sido enviado por el papa
Gregorio X, cayó enfermo. Falleció el 7 de marzo en el monasterio
cisterciense de Fossanova.
Santo Tomás fue canonizado por el papa Juan XXII en
1323 y proclamado doctor de la Iglesia por el papa Pío V en 1567. Su
fiesta se celebra el 28 de enero.
Con más fortuna que ningún otro teólogo o filósofo,
santo Tomás organizó el conocimiento de su tiempo y lo puso al servicio de su
fe. En su esfuerzo para reconciliar fe con intelecto, creó una síntesis
filosófica de las obras y enseñanzas de Aristóteles y otros sabios clásicos: de
san Agustín y otros padres de la Iglesia, de Averroes, Avicena, y otros
eruditos islámicos, de pensadores judíos como Maimónides y Solomon ben Yehuda
ibn Gabirol, y de sus predecesores en la tradición escolástica. Santo Tomás
consiguió integrar en un sistema ordenado el pensamiento de estos autores con
las enseñanzas de la Biblia y la doctrina católica.
El éxito de santo Tomás fue inmenso; su obra marca una
de las escasas grandes culminaciones en la historia de la filosofía. Después de
él, los filósofos occidentales sólo podían elegir entre seguirle con humildad o
separarse radicalmente de su magisterio. En los siglos posteriores a su muerte,
la tendencia dominante y constante entre los pensadores católicos fue adoptar
la segunda alternativa. El interés en la filosofía tomista empezó a
restablecerse, sin embargo, hacia el final del siglo XIX. En la encíclica
Aeterni Patris (Del Padre eterno, 1879), el papa León XIII
recomendaba que la filosofía de santo Tomás fuera la base de la enseñanza en
todas las escuelas católicas. El papa Pío XII, en la encíclica Humani
generis (1950), afirmaba que la filosofía tomista es la guía más segura
para la doctrina católica y desaprobaba toda desviación de ella. El tomismo
permanece como una escuela importante en el pensamiento contemporáneo. Entre
los pensadores, católicos y no católicos, que han trabajado dentro del marco
tomista, han estado los filósofos franceses Jacques Maritain y Étienne Gilson.
Santo Tomás fue un autor prolífico en extremo, con
cerca de 800 obras atribuidas. Las dos más importantes son Summa contra
Gentiles (1261-1264), un estudio razonado con la intención de persuadir a
los intelectuales musulmanes de la verdad del cristianismo y, sobre todo, Summa
Theologiae (que comenzó a escribir en 1265 y dejó inconclusa).
SAN ALBERTO MAGNO
San Alberto Magno (c. 1200-1280), religioso, teólogo, filósofo y
doctor de la Iglesia alemán, que introdujo la ciencia y filosofía griegas y
árabes en Europa durante la edad media. También fue conocido por el sobrenombre
de Doctor universalis (doctor universal) a causa de su profundo interés
por las ciencias naturales.
Nació en Lauingen (Suabia, en la actual Baviera) en una familia nobiliaria.
En 1223, cuando estudiaba en Padua, ingresó en la orden de los dominicos, que
por entonces contaba con menos de diez años de existencia. Ordenado sacerdote
en Alemania, impartió clases antes de acudir a la Universidad de París, centro
en el cual llegó a ser profesor en 1245 y, a continuación, catedrático de
Teología. Entre sus primeros alumnos estuvo santo Tomás de Aquino. Viajó por
toda Europa occidental en nombre de su orden, sirvió como provincial y, desde
1260 a 1262, fue obispo de Ratisbona, antes de volver a dedicarse a la
enseñanza y la investigación.
San Alberto Magno está considerado un personaje clave en el proceso de
asimilación de la filosofía aristotélica por la escolástica medieval y en el
resurgimiento de la ciencia natural que la inspiraba. A principios del siglo
XIII, un conjunto de escritos filosóficos y científicos desconocidos para los filósofos
y teólogos occidentales se convirtió en una fuerza perturbadora en los círculos
escolásticos. Estos escritos latinos, basados en traducciones árabes de las
obras de Aristóteles, iban acompañados de las anotaciones de comentaristas
árabes como Avicena y Averroes. Como tal, presentaban un punto de vista extraño
para los escolásticos, cuyo conocimiento de Aristóteles estaba limitado a su
lógica, como había sido enseñado e interpretado durante siglos por la Iglesia,
en la tradición de san Agustín y los neoplatónicos.
San Alberto había mostrado en sus viajes un intenso interés por los
fenómenos naturales y por los escritos científicos de Aristóteles. Los analizó,
comentó y, en ocasiones, contradijo, a partir de la evidencia de sus precisas
observaciones. Produjo nuevas obras y, de acuerdo con el filósofo inglés Roger
Bacon, logró casi la misma autoridad en su tiempo que la que había gozado el
mismo Aristóteles.
Como teólogo, fue relevante entre los filósofos medievales pero no un
innovador como su alumno Tomás de Aquino. En su Summa Theologiae
(c. 1270), trató de conciliar el aristotelismo y las enseñanzas
cristianas: sostenía que la razón humana no podía contradecir la revelación,
pero defendía el derecho del filósofo a investigar los misterios divinos.
Murió en Colonia el 15 de noviembre de 1280. Fue beatificado en 1622 y
canonizado y proclamado doctor de la Iglesia en 1931 por el papa Pío XI. En
1941, el papa Pío XII lo convirtió en patrón de todos los que estudian ciencias
naturales. Su festividad se celebra el 15 de noviembre.
.
SANBUENAVENTURA
San
Buenaventura (c. 1217-1274), religioso y teólogo italiano, general de los
franciscanos. Célebre por sus escritos espirituales, que le convirtieron en uno
de los más destacados teólogos medievales, fue declarado doctor de la Iglesia.
También recibió el sobrenombre de Doctor Seráfico.
Juan de
Fidanza, su verdadero nombre, nació en Bagnoregio (cerca de Viterbo) y estudió
Artes, desde 1236 hasta 1242, en la Universidad de París, donde fue discípulo
de Alejandro de Hales. Tras ingresar en la orden franciscana en 1243 (cuando
adoptó el nombre de Buenaventura), cursó estudios de Teología en la Sorbona y
alcanzó el título de maestro de dicha disciplina en 1253. Durante este periodo
preparó un comentario sobre las Escrituras, el Breviloquium, y, al igual
que su coetáneo santo Tomás de Aquino, trabajó para integrar la visión
aristotélica en la tradición de san Agustín de Hipona. Aceptó gran parte de la
filosofía científica de Aristóteles, pero rechazó lo que conocía de su
metafísica por insuficiente, ya que, según Buenaventura, al filósofo griego no
le guiaba la luz de la fe cristiana. La doctrina de la iluminación de la mente
humana (el alma) por el Divino —una forma de identificar la verdad o falsedad
del juicio— la tomó de las doctrinas de san Agustín. Su Itinerario de la
mente hacia Dios (1259), obra clave de la literatura mística, y otros
tratados semejantes, reflejan su preocupación por cómo el alma reconoce y se
une a Dios.
Famoso por
el rigor de sus estudios y su buen juicio, Buenaventura fue elegido general de
los franciscanos en 1257 y ocupó dicha dignidad hasta 1273. Su ejercicio
coincidió con un periodo en que la comunidad franciscana se hallaba escindida
en torno a la controversia de hasta qué punto debía, como orden, respetar el
compromiso de san Francisco de Asís con la pobreza. Consiguió superar dicha
división y, por ello, se le considera como el segundo fundador de la orden. En
1263 escribió una biografía teológica de san Francisco de Asís y, a partir de
entonces, se dedicó a viajar y a predicar el modo de vida franciscano. El papa
Gregorio X le nombró cardenal obispo de Albano en mayo de 1273 y Buenaventura
colaboró en los preparativos del II Concilio de Lyon, convocado para solventar
el cisma con la Iglesia oriental. Falleció en dicha ciudad francesa el 15 de
julio de 1274.
Canonizado
por el papa Sixto IV en 1482, el papa Sixto V le proclamó Doctor de la Iglesia
en 1588. Su festividad se conmemora el 15 de julio.
.
JUAN DUNS ESCOTO
fundador de
una escuela de pensamiento, vinculada al escolasticismo, denominada escotismo
en su honor.
Nacido en Duns (Lothian),
ingreso en la orden de los franciscanos y estudió en las universidades de
Oxford y París. Más tarde impartiría clases en ambos centros sobre los Cuatro
libros de sentencias, el manual de teología básico escrito por el italiano
Pedro Lombardo. En 1303 abandonó París por negarse a apoyar al rey de Francia,
Felipe IV el Hermoso, en la disputa que éste mantenía con el papa Bonifacio
VIII con motivo de la bula Unam sanctam (1302). Después de un breve exilio
regresó a la capital francesa, donde enseñó hasta 1307. A finales de ese año
fue enviado a Colonia, en cuya universidad profesó hasta su fallecimiento,
ocurrido el 8 de noviembre de 1308.
Sus escritos más importantes
son las dos colecciones de Comentarios sobre las Sentencias y los
tratados Cuestiones quodlibetic, Cuestiones sobre metafísica y Sobre
el principio primero. A causa de su intrincado pero hábil método de
análisis, en concreto en su defensa de la doctrina de la Inmaculada Concepción
(que el papa Pío IX definió como dogma de la Iglesia católica en 1854), se le
conoce como Doctor Subtilis (Doctor Sutil).
Duns Escoto analizó con
precisión los conceptos de causalidad y posibilidad en un intento de establecer
una prueba rigurosa de la existencia de Dios, el ser primero e infinito. No
obstante, mantenía que para conocer la verdad en toda su amplitud y cumplir con
el propio destino eterno, el individuo no debe limitarse a hacer uso de las
intuiciones derivadas del conocimiento natural o de la filosofía, sino que
también debe intentar conocer y aceptar la revelación divina. La revelación
complementa y perfecciona el conocimiento natural y, en consecuencia, no puede
haber contradicción entre ellos. Para Duns Escoto, teología y filosofía son
disciplinas distintas y separadas; sin embargo, se complementan, porque la
teología recurre a la filosofía como una herramienta. En su opinión, el interés
primordial de la teología es Dios, considerado desde el punto de vista de Su
propia naturaleza, mientras que la filosofía sólo apela a Dios en la medida en
que Él es la causa primera de las cosas. Al considerar la naturaleza de la
teología como una ciencia, sin embargo, se apartó de forma clara de su precursor,
santo Tomás de Aquino. Mientras éste definía la teología, primero y ante todo,
como una disciplina especulativa, Duns Escoto abordaba la teología como una
ciencia práctica, interesada en cuestiones teóricas sólo en la medida en que
éstas se plantean como fin el salvar almas a través de la revelación. Argumentó
que mediante la fe una persona puede conocer con absoluta certeza que el alma
es incorruptible e inmortal; la razón puede argumentar con verosimilitud la
existencia de tales cualidades del alma, pero no puede probar que existan con
exactitud.
Al igual que santo Tomás,
Escoto fue un realista de la filosofía, pero se distinguía de éste en ciertas
materias básicas. El principal punto de diferencia entre ellos está relacionado
con sus ideas de la percepción. Duns Escoto mantenía que una comprensión
directa, intuitiva, de las cosas concretas se obtiene tanto a través del
intelecto como de los sentidos. Aquino, por su parte, sostenía que el intelecto
no conoce por sí mismo la singularidad de las cosas materiales sino sólo las
naturalezas universales abstraídas a su vez de las percepciones.
Duns Escoto afirmaba que
los universales no tienen una existencia separada de la mente humana, sino que
cada cosa separada o “singular” posee una naturaleza distinta hacia el exterior
que comparte con otras cosas de la misma clase. Este hecho, pensaba, suministra
el fundamento objetivo de nuestro conocimiento sobre las verdades esenciales.
Siguiendo la tradición franciscana establecida por el teólogo italiano san Buenaventura,
recalcó la primacía de la libertad humana y de los actos de amor sobre el
intelecto. Evitaba una visión arbitraria o voluntarista de los actos de Dios,
aunque advertía al mismo tiempo que la existencia actual de las cosas depende
de una decisión libre tomada por Dios, y sostenía que las obligaciones morales
dependen de la voluntad de Dios. Esa voluntad, enseñaba, es libre por completo
y no estaba formada o determinada por motivos concretos. Dios ordena una acción
no porque él vea que es buena, como afirmaba santo Tomás, sino que la hace
buena al ordenarla.
Duns Escoto fue uno de
los más profundos y refinados teólogos y filósofos escolásticos de la edad
media. Durante muchos siglos después de su muerte, sus seguidores, denominados
escotistas, estuvieron en conflicto con los adeptos de santo Tomás, que eran
llamados tomistas. En el siglo XX la influencia de la filosofía escotista es
todavía intensa en el seno de la Iglesia católica.
FRANCISCO BACON
Considerado uno de los padres del empirismo,
sus obras y pensamientos ejercieron una influencia decisiva en el desarrollo
delmétodo científico.
Era hijo menor de sir Nicholas Bacon,
nombrado guardián del Gran Sello por la reina Isabel I. Su madre, Ann Cooke Bacon, segunda
esposa de sir Nicholas, era sobrina de sir Anthony Cooke, hablaba cinco idiomas y
estaba considerada como una de las mujeres más ilustradas de su época.
Aunque no se haya establecido con
seguridad, hay razones para creer que Bacon recibió tutorías en su casa durante
sus primeros años, y que su salud durante aquel período, al igual que con
posterioridad, era delicada. En 1573,
a la edad de 13 años, ingresó en el Trinity College de Cambridge, institución en la que cursó
estudios hasta 1576,
período que pasó en compañía de su hermano mayor, Anthony.
En Cambridge, sus estudios de las diversas
ciencias le llevaron a la conclusión de que los métodos empleados y los
resultados obtenidos eran erróneos. Su reverencia por Aristóteles,
de quien, a pesar de todo, no parecía tener excesivo conocimiento, contrastaba
con su desapego por la filosofía aristotélica.
A su juicio, la filosofía precisaba de un verdadero propósito y nuevos métodos
para alcanzarlo. Con el primer germen de la idea que le consagraría, Bacon
abandonó la universidad.
El 27 de junio de 1576 ambos hermanos
ingresaron en de societate magistrorum y unos meses más tarde
fueron destinados a Francia como agregados del embajador sir Amyas Paulet. La situación política y
social en la Francia de aquella época, durante el reinado de Enrique III, le proporcionó al joven Francis
una valiosísima experiencia política al verse en la necesidad de llevar a cabo
algunas comisiones diplomáticas delicadas. Aunque vivió en Poitiers,
durante su estancia en el continente visitó París y las principales ciudades
francesas, además de recoger informes sobre los recursos y la situación
política de los diferentes países europeos, informes
que se han venido publicando en sus obras bajo el título de Notes on
the State of Christendom (Notas sobre el estado de la cristiandad), a
pesar de que como apuntara el historiador James Spedding, el trabajo
parecía ser autoría de uno de los ayudantes de su hermano Anthony.
En 1579, al conocer la muerte
de su padre, Francis regresa a Inglaterra.
La modestísima herencia que le deja su padre, al no poder éste cumplir el deseo
de dejarle a su hijo menor en posición acomodada por sorprenderle la muerte
repentinamente, obliga a Francis a adoptar una profesión que a la postre sería
el derecho.
Con sus estudios en derecho, literatura y diplomacia,
Bacon aspira a conseguir un puesto político de importancia. Esto lo logra
cuando Jacobo I de Inglaterra asciende al trono
en1603,
el cual lo designa procurador general en 1613. Su carrera política
avanza y es nombrado canciller de Inglaterra en 1618. Posteriormente,
Bacon se ve envuelto en intrigas políticas que lo acusan de desprestigiar al
rey, y luego en 1621 fue
acusado de corrupción y maltrato a sus subordinados. Sin embargo, Bacon logra
salir airoso de esta situación, acumulando una fortuna durante el ejercicio de
la labor pública, con la cual se retira para ocuparse de sus estudios en
filosofía y ciencias.
Murió en Londres en 1626, debido a una neumonía.
FILOSOFIA
MODERNA
NICOLAS COPERNICO
Nicolás Copérnico (1473-1543), astrónomo polaco, conocido por su
teoría según la cual el Sol se encontraba en el centro del Universo y la
Tierra, que giraba una vez al día sobre su eje, completaba cada año una vuelta
alrededor de él. Este sistema recibió el nombre de heliocéntrico o centrado en
el Sol (véase Astronomía; Sistema Solar).
Copérnico nació el 19 de febrero de 1473 en la ciudad de
Thorn (hoy Toruń), en el seno de una familia de comerciantes y funcionarios
municipales. El tío materno de Copérnico, el obispo Ukasz Watzenrode, se ocupó
de que su sobrino recibiera una sólida educación en las mejores universidades.
Copérnico ingresó en la Universidad de Cracovia en 1491, donde comenzó a
estudiar la carrera de humanidades; poco tiempo después se trasladó a Italia
para estudiar derecho y medicina. En enero de 1497, Copérnico empezó a estudiar
derecho canónico en la Universidad de Bolonia, alojándose en casa de un
profesor de matemáticas llamado Domenico Maria de Novara, que influiría en sus
inquietudes. Este profesor, uno de los primeros críticos sobre la exactitud de
la Geografía del astrónomo del siglo II Tolomeo, contribuyó al interés
de Copérnico por la geografía y la astronomía. Juntos observaron el 9 de marzo
de 1497 la ocultación (eclipse a causa de la Luna) de la estrella Aldebarán.
En 1500, Copérnico se doctoró en astronomía en Roma. Al año
siguiente obtuvo permiso para estudiar medicina en Padua (la universidad donde
dio clases Galileo, casi un siglo después). Sin haber acabado sus estudios de
medicina, se licenció en derecho canónico en la Universidad de Ferrara en 1503
y regresó a Polonia.
Copérnico vivió en el palacio episcopal de su tío en
Lidzbark Warminski entre 1503 y 1510, y trabajó en la administración de la
diócesis y en las actividades contra los caballeros de la Orden Teutónica. Allí
publicó su primer libro, una traducción del latín de cartas de ética de un
autor bizantino del siglo VII, Teofilatos de Simocata. Entre 1507 y 1515
escribió un tratado breve de astronomía, De hypothesibus motuum coelestium a
se constitutis commentariolus (más conocido como el Commentariolus),
que no se publicaría hasta el siglo XIX. En esta obra sentó las bases de su
nueva astronomía de concepción heliocéntrica.
Después de su traslado a Frauenburgo, en 1512, Copérnico
tomó parte en la comisión del quinto Concilio Laterano para la reforma del
calendario (1515); escribió un tratado sobre el dinero (1517) y empezó a
trabajar en su obra principal, De revolutionibus orbium caelestium (Sobre
las revoluciones de los cuerpos celestes), que culminó en 1530 y fue
publicada el 24 de mayo de 1543, poco antes de su muerte, por un editor
luterano en Nuremberg, Alemania.
La cosmología anterior a la teoría de Copérnico postulaba un
universo geocéntrico en el que la Tierra se encontraba estática en el centro
del mismo, rodeada de esferas que giraban a su alrededor. Dentro de estas
esferas se encontraban (ordenados de dentro hacia afuera): la Luna, Mercurio,
Venus, el Sol, Marte, Júpiter, Saturno y, finalmente, la esfera exterior en la
que estaban las llamadas estrellas fijas. Se pensaba que esta esfera exterior
fluctuaba lentamente y producía el efecto de los equinoccios (véase Eclíptica).
En la antigüedad era difícil de explicar por cosmólogos
y filósofos el movimiento aparentemente retrógrado de Marte, Júpiter y Saturno.
En ocasiones, el movimiento de estos planetas en el cielo parecía detenerse,
comenzando a moverse después en sentido contrario. Para poder explicar este
fenómeno, los cosmólogos medievales pensaron que los planetas giraban en un
círculo que llamaban epiciclo, y el centro de cada epiciclo giraba alrededor de
la Tierra, trazando lo que denominaban una trayectoria deferente (véase Sistema
de Tolomeo).
La teoría de Copérnico establecía que la Tierra giraba sobre
sí misma una vez al día, y que una vez al año daba una vuelta completa
alrededor del Sol. Además afirmaba que la Tierra, en su movimiento rotatorio,
se inclinaba sobre su eje (como un trompo). Sin embargo, aún mantenía algunos
principios de la antigua cosmología, como la idea de las esferas dentro de las
cuales se encontraban los planetas y la esfera exterior donde estaban inmóviles
las estrellas. Por otra parte, esta teoría heliocéntrica tenía la ventaja de
poder explicar los cambios diarios y anuales del Sol y las estrellas, así como
el aparente movimiento retrógrado de Marte, Júpiter y Saturno, y la razón por
la que Venus y Mercurio nunca se alejaban más allá de una distancia determinada
del Sol. Esta teoría también sostenía que la esfera exterior de las estrellas
fijas era estacionaria.
Una de las aportaciones del sistema de Copérnico era el
nuevo orden de alineación de los planetas según sus periodos de rotación. A
diferencia de la teoría de Tolomeo, Copérnico vio que cuanto mayor era el radio
de la órbita de un planeta, más tiempo tardaba en dar una vuelta completa
alrededor del Sol. Pero en el siglo XVI, la idea de que la Tierra se movía no
era fácil de aceptar y, aunque parte de su teoría fue admitida, la base
principal fue rechazada.
Entre 1543 y 1600 Copérnico contó con muy pocos
seguidores. Fue objeto de numerosas críticas, en especial de la Iglesia, por
negar que la Tierra fuera el centro del Universo. La mayoría de sus seguidores
servían a la corte de reyes, príncipes y emperadores. Los más importantes
fueron Galileo y el astrónomo alemán Johannes Kepler, que a menudo discutían
sobre sus respectivas interpretaciones de la teoría de Copérnico. El astrónomo
danés Tycho Brahe llegó, en 1588, a una posición intermedia, según la cual la Tierra
permanecía estática y el resto de los planetas giraban alrededor del Sol, que a
su vez giraba también alrededor de la Tierra.
Con posterioridad a la supresión de la teoría de Copérnico,
tras el juicio eclesiástico a Galileo en 1633, que lo condenó por corroborar su
teoría, algunos filósofos jesuitas la siguieron en secreto. Otros adoptaron el
modelo geocéntrico y heliocéntrico de Brahe. En el siglo XVII, con el auge de
las teorías de Isaac Newton sobre la fuerza de la gravedad, la mayoría de los
pensadores en Gran Bretaña, Francia, Países Bajos y Dinamarca aceptaron a
Copérnico. Los filósofos puros de otros países de Europa mantuvieron duras
posturas contra él durante otro siglo más.
NICOLAS MAQUIAVELO
Nicolás Maquiavelo (1469-1527), historiador y filósofo político
italiano, cuyos escritos sobre habilidad política, amorales pero influyentes,
convirtieron su nombre en un sinónimo de astucia y duplicidad.
Nacido en Florencia el 3 de mayo de 1469, Maquiavelo comenzó
trabajando como funcionario y empezó a destacar cuando se proclamó la república
en Florencia en 1498. Fue secretario de la segunda cancillería encargada de los
Asuntos Exteriores y Guerra de la república. Maquiavelo realizó así importantes
misiones diplomáticas ante el rey francés (1504, 1510-1511), la Santa Sede
(1506) y el emperador (1507-1508). En el transcurso de sus misiones
diplomáticas dentro de Italia, conoció a muchos gobernantes italianos, y tuvo
ocasión de estudiar sus tácticas políticas, en especial las del eclesiástico y
militar César Borgia, que en aquella época trataba de extender sus posesiones
en Italia central. Entre 1503 y 1506 Maquiavelo reorganizó las defensas
militares de la república de Florencia. Aunque los ejércitos mercenarios eran
habituales en aquella época, él prefirió contar con el reclutamiento de tropas
del lugar para asegurarse una defensa permanente y patriótica. En 1512, cuando
los Medici, una familia florentina, recuperó el poder en Florencia y la
república se desintegró, Maquiavelo fue privado de su cargo y encarcelado
durante un tiempo por presunta conspiración. Después de su liberación, se
retiró a sus propiedades cercanas a Florencia, donde escribió sus obras más
importantes. A pesar de sus intentos por ganarse el favor de los Medici, nunca
volvió a ocupar un cargo destacado en el gobierno. Cuando la república volvió a
ser temporalmente restablecida en 1527, muchos repospecharon de sus tendencias
en favor de los Medici. Murió en Florencia, el 21 de junio de ese mismo año.
Durante toda su carrera, Maquiavelo trató de crear un Estado
capaz de rechazar ataques extranjeros y afianzar su soberanía. Sus escritos
tratan sobre los principios en los que se basa un Estado de este tipo y los
medios para reforzarlos y mantenerlos. En su obra más famosa, El príncipe
(escrita en 1513 y publicada en 1532), describe el método por el cual un
gobernante puede adquirir y mantener el poder político. Este estudio, que con
frecuencia ha sido considerado una defensa del despotismo y la tiranía de
dirigentes como César Borgia, está basado en la creencia de Maquiavelo de que
un gobernante no está atado por las normas éticas: '¿Es mejor ser amado que
temido, o al revés? La respuesta es que sería deseable ser ambas cosas, pero
como es difícil que las dos se den al mismo tiempo, es mucho más seguro para un
príncipe ser temido que ser amado, en caso de tener que renunciar a una de las
dos'. Desde su punto de vista, el gobernante debería preocuparse solamente del
poder, y sólo debería rodearse de aquellos que le garantizaran el éxito en sus
actuaciones políticas. Maquiavelo creía que estos gobernantes podían ser
descubiertos mediante la deducción, a partir de las prácticas políticas de la
época, así como de épocas anteriores.
La formulación de Maquiavelo de los principios históricos
inherentes en el gobierno romano puede encontrarse en su Discurso sobra la
primera década de Tito Livio (1531), un comentario sobre la obra Ab urbe
condita libri (también conocida como Décadas) del historiador romano
Tito Livio. En este estudio, Maquiavelo parte de los conceptos teocráticos
medievales de la historia, atribuyendo hechos históricos a las necesidades de
la naturaleza humana y a los caprichos de la fortuna. Entre sus otras obras
destacan: Sobre el arte de la guerra (1521), que describe las ventajas
de las tropas reclutadas frente a las mercenarias. La Historias florentinas
(1525) interpreta las crónicas de la ciudad, en términos de causalidad
histórica. Maquiavelo fue también el autor de la biografía Vida de
Castruccio Castracani (1520), de una serie de poemas, y de varias obras de
teatro, entre las cuales destaca La mandrágora (1524), una sátira mordaz
y obscena sobre la corrupción de la sociedad italiana de su tiempo. Muchos de
sus escritos anticiparon el aumento de los estados de marcado carácter
nacionalista.
El maquiavelismo, como término, ha sido
utilizado para describir los principios del poder político, apartir de la
máxima, ‘el fin justifica los medios.´
Kepler
Nació el 27 de diciembre de 1571, en Weil der Stadt, en
Württemberg, y estudió Teología y Clásicas en la Universidad de Tubinga. En
1594 se marchó a Austria, y en 1600 se convirtió en ayudante del astrónomo
danés Tycho Brahe en su observatorio de Praga. A la muerte de Brahe en 1601,
Kepler asumió su cargo como matemático imperial y astrónomo de la corte del
emperador Rodolfo II. En 1612 Kepler se hizo matemático de los estados de la
Alta Austria.
Durante su estancia en
Tubinga le influenció un profesor de Matemáticas, Michael Maestlin, partidario
de la teoría heliocéntrica del movimiento planetario desarrollada en principio
por el astrónomo polaco Nicolás Copérnico. Kepler aceptó inmediatamente la
teoría copernicana al creer que la simplicidad de su ordenamiento planetario
tenía que haber sido el plan de Dios. En 1594 elaboró una hipótesis geométrica
compleja para explicar las distancias entre las órbitas planetarias —órbitas
que se consideraban circulares erróneamente. Posteriormente, Kepler dedujo que
las órbitas de los planetas son elípticas; sin embargo, estos primeros cálculos
solo coinciden en un 5% con la realidad. Kepler planteó que el Sol ejerce una
fuerza que disminuye de forma inversamente proporcional a la distancia e
impulsa a los planetas alrededor de sus órbitas. Publicó sus teorías en un
tratado titulado Mysterium Cosmographicum en 1596. Esta obra es
importante porque representa la primera demostración amplia y convincente de
las ventajas geométricas de la teoría copernicana.
Su obra Astronomia nova
(1609) fue la gran culminación de sus cuidadosos esfuerzos para calcular la
órbita de Marte. Este tratado contiene la exposición de dos de las llamadas
leyes de Kepler sobre el movimiento planetario. Según la primera ley, los
planetas giran en órbitas elípticas con el Sol en un foco. La segunda, o regla
del área, afirma que una línea imaginaria desde el Sol a un planeta recorre
áreas iguales de una elipse durante intervalos iguales de tiempo. En otras
palabras, un planeta girará con mayor velocidad cuanto más cerca se encuentre del
Sol.
En 1619, mientras vivía
en Linz, publicó su Harmonices mundi, cuya sección final contiene otro
descubrimiento sobre el movimiento planetario (tercera ley): la relación del
cubo de la distancia media (o promedio) de un planeta al Sol y el cuadrado del
periodo de revolución del planeta es una constante y es la misma para todos los
planetas.
Hacia la misma época publicó
un libro, Epitome astronomiae copernicanae (1618-1621), que reúne todos
sus descubrimientos en un solo tomo. Igualmente importante fue el primer libro
de texto de astronomía basado en los principios copernicanos, y durante las
tres décadas siguientes tuvo una influencia capital convirtiendo a muchos
astrónomos al copernicanismo kepleriano.
La última obra importante
aparecida en vida de Kepler fueron las Tablas rudolfinas (1625).
Basándose en los datos de Brahe, las nuevas tablas del movimiento planetario
reducen los errores medios de la posición real de un planeta de 5° a 10'. El
matemático y físico inglés Isaac Newton se basó en las teorías y observaciones
de Kepler para formular su ley de la gravitación universal.
Kepler también realizó
aportaciones en el campo de la óptica. En su obra Dioptrice (1611),
sobre la refracción de la luz, presentaba un telescopio construido con dos
lentes convexas.
En matemáticas, Kepler
desarrolló un sistema infinitesimal que fue un antecesor del cálculo.
Murió el 15 de noviembre
de 1630 en Ratisbona, Alemania
Johannes Kepler (1571-1630), astrónomo y filósofo alemán, famoso
por formular y verificar las tres leyes del movimiento planetario conocidas
como leyes de Kepler.
NEWTON
Isaac Newton (1642-1727), matemático y físico británico,
considerado uno de los más grandes científicos de la historia, que hizo
importantes aportaciones en muchos campos de la ciencia. Sus descubrimientos y
teorías sirvieron de base a la mayor parte de los avances científicos
desarrollados desde su época. Newton fue, junto al matemático alemán Gottfried
Wilhelm Leibniz, uno de los inventores de la rama de las matemáticas denominada
cálculo. También resolvió cuestiones relativas a la luz y la óptica, formuló
las leyes del movimiento y dedujo a partir de ellas la ley de la gravitación
universal. Véase Mecánica.
Nació el 25 de diciembre de 1642 (según el calendario
juliano vigente entonces; el 4 de enero de 1643, según el calendario gregoriano
vigente en la actualidad), en Woolsthorpe, Lincolnshire. Cuando tenía tres
años, su madre viuda se volvió a casar y lo dejó al cuidado de su abuela. Al
enviudar por segunda vez, decidió enviarlo a una escuela primaria en Grantham.
En el verano de 1661 ingresó en el Trinity College de la Universidad de
Cambridge y en 1665 recibió su título de bachiller.
Después de una interrupción de casi dos años provocada por
una epidemia de peste, Newton volvió al Trinity College, donde le nombraron
becario en 1667. Recibió el título de profesor en 1668. Durante esa época se
dedicó al estudio e investigación de los últimos avances en matemáticas y a la
filosofía natural, que consideraba la naturaleza como un organismo de mecánica
compleja. Casi inmediatamente realizó descubrimientos fundamentales que le
fueron de gran utilidad en su carrera científica.
Newton obtuvo en el campo
de la matemáticas sus mayores logros. Generalizó los métodos que se habían
utilizado para trazar líneas tangentes a curvas y para calcular el área bajo
una curva, y descubrió que los dos procedimientos eran operaciones inversas.
Uniéndolos en lo que él llamó el método de las fluxiones, Newton desarrolló en
el otoño de 1666 lo que se conoce hoy como cálculo, un método nuevo y poderoso
que situó a las matemáticas modernas por encima del nivel de la geometría
griega.
Aunque Newton fue su inventor,
no introdujo el cálculo en las matemáticas europeas. En 1675 Leibniz llegó de
forma independiente al mismo método, al que llamó cálculo diferencial; su
publicación hizo que Leibniz recibiera en exclusividad los elogios por el
desarrollo de ese método, hasta 1704, año en que Newton publicó una exposición
detallada del método de fluxiones, superando sus reticencias a divulgar sus
investigaciones y descubrimientos por temor a ser criticado. Sin embargo, sus
conocimientos trascendieron de manera que en 1669 obtuvo la cátedra Lucasiana
de matemáticas en la Universidad de Cambridge.
La óptica fue otra área
por la que Newton demostró interés muy pronto. Al tratar de explicar la forma
en que surgen los colores llegó a la idea de que la luz del Sol es una mezcla
heterogénea de rayos diferentes —representando cada uno de ellos un color
distinto— y que las reflexiones y refracciones hacen que los colores aparezcan
al separar la mezcla en sus componentes. Newton demostró su teoría de los
colores haciendo pasar un rayo de luz solar a través de un prisma, el cual
dividió el rayo de luz en colores independientes.
En 1672 Newton envió una
breve exposición de su teoría de los colores a la Royal Society de Londres. Su
publicación provocó tantas críticas que confirmaron su recelo a las
publicaciones, por lo que se retiró a la soledad de su estudio en Cambridge. En
1704, sin embargo, publicó su obra Óptica, en la que explicaba
detalladamente su teoría.
Sobre el
tiempo, el espacio, el lugar y el movimiento
|
Esta
antología de textos, seleccionada por L. Pearce Williams, presenta en su
primera parte, titulada “Los orígenes de la teoría especial de la
relatividad”, un extracto de una de las obras más importantes publicadas en
la historia de la ciencia, Principios matemáticos de la filosofía natural,
del eminente matemático y físico inglés Isaac Newton. Reproducimos uno de sus
fragmentos, en el que expone sus ideas acerca de la naturaleza del espacio y
el tiempo, distinguiendo entre cantidades absolutas y relativas.
|
Abrir
Lectura adicional
|
En agosto de 1684 la soledad
de Newton se vio interrumpida por la visita de Edmund Halley, un astrónomo y
matemático con el que discutió el problema del movimiento orbital. Newton había
estudiado la ciencia de la mecánica como estudiante universitario y en esa
época ya tenía ciertas nociones básicas sobre la gravitación universal. Como
resultado de la visita de Halley, volvió a interesarse por estos temas.
Durante los dos años y
medio siguientes, Newton estableció la ciencia moderna de la dinámica
formulando las tres leyes del movimiento. Aplicó estas leyes a las leyes de
Kepler sobre movimiento orbital —formuladas por el astrónomo alemán Johannes
Kepler— y dedujo la ley de la gravitación universal. Probablemente, Newton es
conocido sobre todo por su descubrimiento de la gravitación universal, que
muestra cómo a todos los cuerpos en el espacio y en la Tierra les afecta la
fuerza llamada gravedad. Publicó su teoría en Principios matemáticos de la
filosofía natural (1687), obra que marcó un punto de inflexión en la
historia de la ciencia, y con la que perdió el temor a publicar sus teorías.
La aparición de Principios
también implicó a Newton en un desagradable episodio con el filósofo y físico
Robert Hooke. En 1687 Hooke afirmó que Newton le había robado la idea central
del libro: que los cuerpos se atraen recíprocamente con una fuerza que varía
inversamente al cuadrado de la distancia entre ellos. Sin embargo, la mayor
parte de los historiadores no aceptan los cargos de plagio de Hooke.
En el mismo año de 1687,
Newton apoyó la resistencia de Cambridge contra los intentos del rey Jacobo II
de Inglaterra por convertir la universidad en una institución católica. Después
de la Revolución Gloriosa de 1688, que expulsó a Jacobo II de Inglaterra, la
universidad eligió a Newton como uno de sus representantes en una convocatoria
especial del Parlamento británico. Los cuatro años siguientes fueron de gran
actividad para Newton, que animado por el éxito de Principios, trató de
compendiar todos sus primeros logros en una obra escrita. En el verano de 1693
Newton mostró síntomas de una severa enfermedad emocional. Aunque recuperó la
salud, su periodo creativo había llegado a su fin.
Las conexiones de Newton
con los dirigentes del nuevo régimen de Inglaterra le llevaron a su
nombramiento como inspector y más tarde director de la Casa de la Moneda en
Londres, donde vivió hasta 1696. En 1703 fue elegido presidente de la Royal
Society, un cargo que ocupó hasta el final de su vida. Como presidente, ordenó
la inmediata publicación de las observaciones astronómicas del primer astrónomo
real de Inglaterra John Flamsteed. Newton necesitaba estas observaciones para
perfeccionar su teoría lunar; este tema le ocasionó ciertos conflictos con
Flamsteed.
Newton también se implicó
en una violenta discusión con Leibniz acerca de la prioridad de la invención
del cálculo. Utilizó su cargo de presidente de la Royal Society para que se
formara una comisión que investigara el tema, y él, en secreto, escribió el
informe de la comisión que hacía a Leibniz responsable del plagio. Newton
incluso recopiló la relación de acusaciones que esta institución había
publicado. Los efectos de la disputa se alargaron casi hasta su muerte.
Además de su interés por
la ciencia, Newton también se sintió atraído por el estudio de la alquimia, el
misticismo y la teología. Muchas páginas de sus notas y escritos —especialmente
en los últimos años de su carrera— están dedicadas a estos temas. Sin embargo,
los historiadores han encontrado poca relación entre estas inquietudes y sus
trabajos científicos
PASCAL
Pascal abrazó el jansenismo
y en 1654 entró en la comunidad jansenista de Port Royal, donde llevó una vida
rigurosamente ascética hasta su muerte, ocho años más tarde. En 1656 escribió
sus 18 Provinciales, en las que ataca a los jesuitas por sus intentos de
reconciliar el naturalismo del siglo XVI con el catolicismo ortodoxo. Su
declaración religiosa más destacada apareció después de su muerte acaecida el
19 de agosto de 1662; se publicó en forma fragmentaria en 1670 en la Apología
de la religión cristiana. En estos escritos (que más tarde se incorporaron
a su obra principal) propone las alternativas de la posible salvación y
condenación eterna, sugiriendo que sólo se puede lograr la salvación mediante
la conversión al jansenismo. Pascal sostenía que se lograra o no la salvación,
el último destino de la humanidad es pertenecer después de la muerte a un reino
sobrenatural que puede conocerse solamente de forma intuitiva. La última obra
importante de Pascal fue Pensamientos sobre la religión y sobre otros temas,
publicada también en 1670. En esta obra intentó explicar y justificar las
dificultades de la vida humana por el dogma del pecado original, y sostenía que
la revelación puede ser entendida sólo por la fe, que a su vez se justifica por
la revelación. En los escritos de Pascal, que defienden la aceptación de un
modo de vida cristiano, se aplica frecuentemente el cálculo de probabilidades;
argumentaba que el valor de la felicidad eterna es infinito y que, aunque la
probabilidad de obtener dicha felicidad por la religión pueda ser pequeña, es
infinitamente mayor que siguiendo cualquier otra conducta o creencia humana.
Una reclasificación de su obra Pensamientos (un cuidadoso trabajo
comenzado en 1935 y que continuaron varios eruditos) no reconstruye su Apología,
pero permite al lector seguir el camino reflexivo que el mismo Pascal habría
seguido.
Pascal fue uno de los
más eminentes matemáticos y físicos de su época y uno de los más grandes
escritores místicos de la literatura cristiana. Sus trabajos religiosos se
caracterizan por su especulación sobre materias que sobrepasan la comprensión
humana. Se le clasifica, generalmente, entre los más finos polemistas
franceses, especialmente en Provinciales, un clásico de la literatura de
la ironía. El estilo de la prosa de Pascal es famoso por su originalidad y, en
particular, por su total falta de artificio. Sus lectores pueden comprobar el
uso de la lógica y la apasionada fuerza de su dialéctica
B.ESPINOSA
Se educó en la comunidad judía de Ámsterdam,
donde se conservaba una considerable tolerancia religiosa, pese a la influencia
de los clérigos calvinistas. Contrajo una tuberculosis que
poco a poco minaría su salud, hasta ocasionarle una muerte temprana.
MALEMBRANCHE
Nicolas Malebranche (París, 5 de agosto de 1638 - París, 13 de octubre de 1715); filósofo y teólogo francés.
Pertenecía a una familia distinguida y tuvo siempre una salud muy precaria.
Esto lo obligó a superar sufrimientos con multitud de cuidados. Sus primeros
contactos con la filosofía los tuvo en el Collège de la Marche y se defraudó.
Como señalamos, pertenecía a una familia
acomodada de Paris. Su padre fue Nicolás Malebranche, funcionario de Richelieu
-tesorero- y en 1658, secretario del rey Luis XIII de Francia. Su madre,
Catherine de Lauzon, fue hermana de un virrey de Canadá. Malebranche era el
último de diez o trece hijos (las fuentes difieren en esto) y mostró desde
pequeño grandes dotes intelectuales en un cuerpo sumamente débil. La educación
elemental la recibió de un tutor privado. Estudió filosofía y,
fundamentalmente o de modo casi exclusivo, teología en La Sorbona y
tampoco le satisficieron los métodos intelectuales. En 1660 entró en el Oratorio de San Felipe Neri y en 1664 fue ordenado
sacerdote. En 1699 fue
nombrado miembro honorario de la Academia de las Ciencias,
así como del célebre Oratorium Iesu, fundado por Pierre de Bérulle en París. Murió a la
edad de 77 años.
J. LOCKE
Nacido el 29 de agosto
de 1632 en Wrington (Somerset), estudió en la Universidad de Oxford, donde
impartió clases de griego, retórica y filosofía moral desde 1661 hasta 1664. En
1667 inició su relación con el político inglés Anthony Ashley Cooper, primer
conde de Shaftesbury, de quien fue amigo, consejero y médico. Shaftesbury
consiguió para Locke algunos cargos menores en el gobierno. En 1669, en el
desempeño de una de sus funciones oficiales, Locke redactó una Constitución
para los colonos de Carolina, en Norteamérica, que nunca llegó a ser aplicada.
En 1675, después de que Shaftesbury hubiera perdido el favor de la corona,
Locke se estableció en Francia. Regresó a Inglaterra en 1679, pero debido a su
oposición a la Iglesia católica, que contaba con el apoyo de la monarquía
inglesa en esa época, pronto tuvo que regresar al continente. Desde 1683 hasta
1688 vivió en las Provincias Unidas y tras la llamada Revolución Gloriosa de
1688 y la restauración del protestantismo, regresó de nuevo a Inglaterra. El
nuevo rey Guillermo III de Orange lo nombró ministro de Comercio en 1696, cargo
del que dimitió en 1700 debido a una enfermedad. Falleció el 28 de octubre de
1704 en Oates.
El empirismo de Locke
hizo hincapié en la importancia de la experiencia de los sentidos en la
búsqueda del conocimiento en vez de la especulación intuitiva o la deducción.
La doctrina empirista fue expuesta por primera vez por el filósofo y estadista
inglés Francis Bacon a principios del siglo XVII, pero Locke la dotó de una
expresión sistemática en su Ensayo sobre el entendimiento humano (1690).
Afirmaba que la mente de una persona en el momento del nacimiento es como una tabula
rasa, una hoja en blanco sobre la que la experiencia imprime el
conocimiento, y no creía en la intuición o teorías de las concepciones innatas.
También mantenía que todos los individuos nacen buenos, independientes e
iguales. Véase Epistemología.
Locke criticó en sus dos
Tratados sobre el gobierno civil (1690) la teoría del derecho divino de los
reyes y la naturaleza del Estado tal y como fue concebido por el filósofo y
teórico político inglés Thomas Hobbes. Afirmaba que la soberanía no reside en
el Estado sino en la población, y que el Estado es supremo pero sólo si respeta
la ley civil y la ley natural. Mantuvo más tarde que la revolución no sólo era
un derecho, sino, a menudo, una obligación, y abogó por un sistema de control y
equilibrio en el gobierno, que tenía que tener tres ramas, siendo el poder
legislativo más importante que el ejecutivo o el judicial. También creía en la
libertad religiosa y en la separación de la Iglesia y el Estado.
La influencia de Locke
en la filosofía moderna ha sido muy grande y, con su aplicación del análisis
empírico a la ética, política y religión, se convirtió en uno de los filósofos
más importantes y controvertidos de todos los tiempos. También escribió Pensamientos
sobre la educación (1693) y Racionabilidad del cristianismo (1695).
G.W.LEIBNIZ
(Gottfried Wilhelm von
Leibniz; Leipzig, actual Alemania, 1646 - Hannover, id., 1716) Filósofo y
matemático alemán. Su padre, profesor de filosofía moral en la Universidad de
Leipzig, falleció cuando Leibniz contaba seis años. Capaz de escribir poemas en
latín a los ocho años, a los doce empezó a interesarse por la lógica aristotélica
a través del estudio de la filosofía escolástica.
En 1661 ingresó en la
universidad de su ciudad natal para estudiar leyes, y dos años después se
trasladó a la Universidad de Jena, donde estudió matemáticas con E. Weigel. En
1666, la Universidad de Leipzig rechazó, a causa de su juventud, concederle el
título de doctor, que Leibniz obtuvo sin embargo en Altdorf; tras rechazar el
ofrecimiento que allí se le hizo de una cátedra, en 1667 entró al servicio del
arzobispo elector de Maguncia como diplomático, y en los años siguientes
desplegó una intensa actividad en los círculos cortesanos y eclesiásticos.
En 1672 fue enviado a
París con la misión de disuadir a Luis XIV de su propósito de invadir Alemania;
aunque fracasó en la embajada, Leibniz permaneció cinco años en París, donde
desarrolló una fecunda labor intelectual. De esta época datan su invención de
una máquina de calcular capaz de realizar las operaciones de multiplicación,
división y extracción de raíces cuadradas, así como la elaboración de las bases
del cálculo infinitesimal.
En 1676 fue nombrado
bibliotecario del duque de Hannover, de quien más adelante sería consejero,
además de historiador de la casa ducal. A la muerte de Sofía Carlota (1705), la
esposa del duque, con quien Leibniz tuvo amistad, su papel como consejero de
príncipes empezó a declinar. Dedicó sus últimos años a su tarea de historiador
y a la redacción de sus obras filosóficas más importantes, que se publicaron
póstumamente.
Representante por
excelencia del racionalismo, Leibniz situó el criterio de verdad del
conocimiento en su necesidad intríseca y no en su adecuación con la realidad;
el modelo de esa necesidad lo proporcionan las verdades analíticas de las
matemáticas. Junto a estas verdades de razón, existen las verdades de hecho,
que son contingentes y no manifiestan por sí mismas su verdad.
El problema de encontrar
un fundamento racional para estas últimas lo resolvió afirmando que su
contingencia era consecuencia del carácter finito de la mente humana, incapaz
de analizarlas por entero en las infinitas determinaciones de los conceptos que
en ellas intervienen, ya que cualquier cosa concreta, al estar relacionada con
todas las demás siquiera por ser diferente de ellas, posee un conjunto de
propiedades infinito.
D. HUME
. Allí
escribió Ensayos morales y políticos (2 vols., 1741-1742), que
obtuvieron un éxito inmediato. Pese a ello, no consiguió ganar la cátedra de
Filosofía en las universidades de Edimburgo y Glasgow, pues fue considerado un
escéptico (e incluso ateo) en asuntos religiosos. Posteriormente trabajó como
tutor del marqués de Annandale y, más tarde, como auditor de guerra por efecto
de una incursión militar británica en Francia. En 1748 vieron la luz sus Ensayos
filosóficos sobre el entendimiento humano, obra más conocida por el título
de Investigación sobre el entendimiento humano con que fue reeditada en 1751.
Este libro, quizá su obra más conocida, no es sino un resumen, más claro, de su
Tratado.
La ciencia
humana según Hume
|
En su Tratado
sobre la naturaleza humana, David Hume expuso las principales ideas de su
pensamiento filosófico. En el siguiente fragmento, la introducción a dicha
obra, el autor reflexiona acerca de la filosofía y ciencia humanas.
|
Abrir
Lectura adicional
|
En 1751 fijó su residencia
en Edimburgo y un año más tarde fueron publicados sus Discursos políticos.
En 1753, tras un nuevo fracaso en su intento de acceder a una cátedra
universitaria, fue nombrado bibliotecario del Colegio de Abogados de Edimburgo.
En el ejercicio de este puesto (que se prolongó durante 12 años), se dedicó a
la redacción de los seis volúmenes que finalmente integraron su Historia de
Inglaterra, publicada por entregas entre 1754 y 1762. Desde este último año
hasta 1765 fue secretario del embajador británico en París. Su obra fue
elogiada en los círculos literarios parisinos. En esta ciudad forjó su amistad
con el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau, quien le acompañó en su regreso
a Gran Bretaña. Pero éste, afectado por supuestas persecuciones, acusó a Hume
de tramar contra él, con lo que su amistad quedó disuelta tras un mutuo
intercambio de reproches y denuncias públicas. Después de trabajar como
subsecretario de Estado en Londres (1767-1768), se retiró a Edimburgo, donde
pasó el resto de su vida. Falleció el 25 de agosto de 1776. Tras su muerte, con
carácter póstumo, aparecieron su autobiografía (1777) y Diálogos sobre la
religión natural (1779). Hume había escrito este último ensayo hacia 1750,
pero prefirió ocultarlo por la naturaleza escéptica de su contenido.
John Locke y George Berkeley. Al igual que este último, diferenciaba entre la razón
y los sentidos. Pero Hume fue más allá e intentó probar que la razón y los
juicios racionales son tan sólo asociaciones habituales con diferentes
sensaciones o El pensamiento filosófico de Hume estuvo profundamente
influido por las teorías de experiencias.
Como historiador, Hume
rompió con la tradicional reseña cronológica de hazañas y hechos de Estado, e
intentó describir las fuerzas económicas e intelectuales que habían tenido
importancia en la historia de su país. Su Historia de Inglaterra se
consideró un título clásico durante muchos años. Sus contribuciones a la teoría
económica, que influyeron en el filósofo y economista escocés Adam Smith y en
otros economistas posteriores, incluyeron la teoría de que la riqueza depende
no sólo del dinero sino también de las mercancías, así como el reconocimiento
de los efectos que las condiciones sociales tienen sobre la economía.
Nacido el 31 de marzo
de 1596 en La Haye , hoy Descartes (Indre-et-Loire), era hijo de un miembro de
la baja nobleza y pertenecía a una familia que había dado algunos hombres
doctos. Cuando tenía ocho años de edad fue enviado al colegio jesuítico de La
Flèche (en Anjou), donde permaneció 10 años. Junto a las disciplinas clásicas tradicionales,
también aprendió matemáticas y las principales doctrinas del escolasticismo,
tendentes a orientar la razón humana hacia la comprensión de la doctrina
cristiana. El catolicismo ejerció una gran influencia en Descartes a lo largo
de toda su vida. Tras concluir su periodo de formación primaria en dicho
centro, cursó estudios de Derecho en la Universidad de Poitiers, donde se
licenció en 1616. Sin embargo, nunca llegó a ejercer como jurista. En 1618
entró al servicio del príncipe Mauricio I de Nassau-Orange, con la intención de
seguir la carrera militar; posteriormente sirvió en otros ejércitos. Pero su
interés se centró siempre en los problemas de las matemáticas y la filosofía, a
los que dedicó el resto de su vida. Tras realizar numerosos viajes residió en
París desde 1625 a 1628. Durante este periodo se dedicó al estudio de la
filosofía y también realizó experimentos de óptica. En 1628, después de vender
las propiedades que poseía en Francia, se trasladó a las Provincias Unidas y
vivió en diferentes ciudades (Amsterdam, Deventer, Utrecht y Leiden).
Comenzó
sus investigaciones a partir de una sola certeza: “Cogito, ergo sum”
(“Pienso, luego existo”).
|
Fue quizá durante los
primeros años que pasó en Holanda cuando escribió su primera obra importante, Ensayos
filosóficos, publicada en 1637 y que estaba integrada por tres ensayos (Dióptrica,
Geometría y Meteoros), a los que servía de prefacio el que luego sería
su escrito más famoso, Discurso del método, en el que exponía sus
especulaciones filosóficas. Ésta fue seguida de otras obras, entre ellas
Meditaciones metafísicas (1641) y Los principios de la filosofía (1644).
Sus últimos escritos estuvieron dedicados a Isabel Estuardo, reina de Bohemia
que vivía en las Provincias Unidas y con quien Descartes había entablado una
profunda amistad. En 1649 fue invitado a acudir a Estocolmo para impartir
clases de filosofía a la reina Cristina de Suecia. Los rigores del invierno le
provocaron una neumonía, a consecuencia de la cual falleció, en la capital
sueca, el 11 de febrero de 1650.
.
René Descartes
René Descartes (1596-1650), filósofo, científico y matemático
francés, considerado el fundador de la filosofía moderna.
Nacido el 31 de marzo de 1596 en La Haye , hoy
Descartes (Indre-et-Loire), era hijo de un miembro de la baja nobleza y
pertenecía a una familia que había dado algunos hombres doctos. Cuando tenía
ocho años de edad fue enviado al colegio jesuítico de La Flèche (en Anjou),
donde permaneció 10 años. Junto a las disciplinas clásicas tradicionales,
también aprendió matemáticas y las principales doctrinas del escolasticismo,
tendentes a orientar la razón humana hacia la comprensión de la doctrina cristiana.
El catolicismo ejerció una gran influencia en Descartes a lo largo de toda su
vida. Tras concluir su periodo de formación primaria en dicho centro, cursó
estudios de Derecho en la Universidad de Poitiers, donde se licenció en 1616.
Sin embargo, nunca llegó a ejercer como jurista. En 1618 entró al servicio del
príncipe Mauricio I de Nassau-Orange, con la intención de seguir la carrera
militar; posteriormente sirvió en otros ejércitos. Pero su interés se centró
siempre en los problemas de las matemáticas y la filosofía, a los que dedicó el
resto de su vida. Tras realizar numerosos viajes residió en París desde 1625 a
1628. Durante este periodo se dedicó al estudio de la filosofía y también
realizó experimentos de óptica. En 1628, después de vender las propiedades que
poseía en Francia, se trasladó a las Provincias Unidas y vivió en diferentes
ciudades (Amsterdam, Deventer, Utrecht y Leiden).
Fue quizá durante los primeros años que pasó en Holanda
cuando escribió su primera obra importante, Ensayos filosóficos,
publicada en 1637 y que estaba integrada por tres ensayos (Dióptrica, Geometría
y Meteoros), a los que servía de prefacio el que luego sería su escrito
más famoso, Discurso del método, en el que exponía sus especulaciones
filosóficas. Ésta fue seguida de otras obras, entre ellas Meditaciones
metafísicas (1641) y Los principios de la filosofía (1644). Sus
últimos escritos estuvieron dedicados a Isabel Estuardo, reina de Bohemia que
vivía en las Provincias Unidas y con quien Descartes había entablado una
profunda amistad. En 1649 fue invitado a acudir a Estocolmo para impartir
clases de filosofía a la reina Cristina de Suecia. Los rigores del invierno le
provocaron una neumonía, a consecuencia de la cual falleció, en la capital
sueca, el 11 de febrero de 1650.
Descartes trató de aplicar a la filosofía los procedimientos
racionales inductivos de la ciencia y, más concretamente, de las matemáticas.
Antes de configurar su método, la filosofía había estado dominada por el
escolástico, que se basaba por completo en comparar y contrastar las opiniones
de autoridades reconocidas. Rechazando este sistema, Descartes estableció: “En
nuestra búsqueda del camino directo a la verdad, no deberíamos ocuparnos de
objetos de los que no podamos lograr una certidumbre similar a las de las
demostraciones de la aritmética y la geometría”. Por esta razón determinó no
creer ninguna verdad hasta haber establecido las razones para creerla. Comenzó
sus investigaciones a partir de un único conocimiento seguro: “Cogito, ergo
sum” (“Pienso, luego existo”). Partiendo del principio de que la clara
consciencia del pensamiento prueba su propia existencia, mantuvo la existencia
de Dios. Dios, según la filosofía de Descartes, creó dos clases de sustancias
que constituyen el todo de la realidad. Una clase era la sustancia pensante, o
inteligencia, y la otra la sustancia extensa, o física.
Su filosofía, denominada en ocasiones cartesianismo, le llevó a
elaborar explicaciones complejas y erróneas de diversos fenómenos físicos.
Éstas, sin embargo, tuvieron el valor de sustituir los vagos conceptos
espirituales de la mayoría de los autores clásicos por un sistema de
interpretaciones mecánicas de los fenómenos físicos. Tuvo que renunciar a su
primera concepción de un sistema de planetas que rotaban en torno al Sol
(próxima a la teoría de Copérnico sobre el Universo) cuando fue considerada
herética por la Iglesia católica. En su lugar, ideó la doctrina de los vórtices
o torbellinos de materia etérea, en la que el espacio estaba pleno de materia,
en diversos estados, girando alrededor del Sol.
En el campo de la fisiología, sostuvo que parte de
la sangre era un fluido misterioso que él llamó “espíritu animal”. Creía
que éste entraba en contacto con la sustancia pensante en el cerebro y fluía a
lo largo de los canales de los nervios para animar los músculos y otras partes
del cuerpo.
Sus estudios sobre óptica culminaron con el descubrimiento
de la ley fundamental de la reflexión: el ángulo de incidencia es igual al
ángulo de reflexión. La publicación de su citado ensayo sobre óptica supuso la
primera exposición de este principio. Además, el hecho de que Descartes tratara
la luz como un tipo de fuerza en un medio sólido preparó el terreno para la
teoría ondulatoria de la luz.
Su contribución más notable a las matemáticas fue la
sistematización de la geometría analítica. Fue el primer matemático que intentó
clasificar las curvas conforme al tipo de ecuaciones que las producen y
contribuyó también a la elaboración de la teoría de las ecuaciones. Fue el
responsable de la utilización de las últimas letras del alfabeto para designar
las cantidades desconocidas y las primeras letras para las conocidas. También
inventó el método de los exponentes (como en x2) para indicar
las potencias de los números. Además, formuló la regla (conocida como ley
cartesiana de los signos) para descifrar el número de raíces negativas y
positivas de cualquier ecuación algebraica.
KANT
Nacido en Königsberg (actual
ciudad rusa de Kaliningrado) el 22 de abril de 1724, estudió en el Collegium
Fredericianum desde 1732 hasta 1740, año en que ingresó en la universidad de su
ciudad natal. Su formación primaria se basó sobre todo en el estudio de los
clásicos, mientras que sus estudios superiores versaron sobre Física y
Matemáticas. Desde 1746 hasta 1755, debido al fallecimiento de su padre, tuvo
que interrumpir sus estudios y trabajar como preceptor privado. No obstante,
gracias a la ayuda de un amigo pudo continuarlos en 1755, año en que recibió su
doctorado. Comenzó entonces una intensa carrera docente en la propia
Universidad de Königsberg; primeramente impartió clases de Ciencias y
Matemáticas, para, de forma paulatina, ampliar sus temas a casi todas las ramas
de la filosofía. Pese a adquirir una cierta reputación, no fue nombrado
profesor titular (de Lógica y Metafísica) hasta 1770. Durante los siguientes 27
años vivió dedicado a su actividad docente, atrayendo a un gran número de
estudiantes a Königsberg. Sus enseñanzas teológicas (basadas más en el
racionalismo que en la revelación divina) le crearon problemas con el gobierno
de Prusia y, en 1794, el rey Federico Guillermo II le prohibió impartir clases
o escribir sobre temas religiosos. Kant acató esta orden hasta la muerte del
Rey; cuando esto ocurrió se sintió liberado de dicha imposición. En 1798, ya
retirado de la docencia universitaria, publicó un epítome en el que expresaba
el conjunto de sus ideas en materia religiosa. Falleció el 12 de febrero de
1804 en Königsberg.
La piedra angular de la
filosofía kantiana (en ocasiones denominada “filosofía crítica”) está recogida
en una de sus principales obras, Crítica de la razón pura (1781), en la que
examinó las bases del conocimiento humano y creó una epistemología individual.
Al igual que los primeros filósofos
Kant
diferenciaba los modos de pensar en proposiciones analíticas y sintéticas. Una
proposición analítica es aquella en la que el predicado está contenido en el
sujeto, como en la afirmación “las casas negras son casas”. La verdad de este
tipo de proposiciones es evidente, porque afirmar lo contrario supondría
plantear una proposición contradictoria. Tales proposiciones son llamadas
analíticas porque la verdad se descubre por el análisis del concepto en sí
mismo. Las proposiciones sintéticas, en cambio, son aquellas a las que no se
puede llegar por análisis puro, como en la expresión “la casa es negra”. Todas
las proposiciones comunes que resultan de la experiencia del mundo son
sintéticas.
Las proposiciones, según
Kant, pueden ser divididas también en otros dos tipos: empíricas (o a
posteriori) y a priori. Las proposiciones empíricas dependen tan sólo de
la percepción, pero las proposiciones a priori tienen una validez esencial y no
se basan en tal percepción. La diferencia entre estos dos tipos de
proposiciones puede ser ilustrada por la empírica “la casa es negra” y la a
priori “dos más dos son cuatro”. La tesis sostenida por Kant en la Crítica
de la razón pura consiste en que resulta posible formular juicios
sintéticos a priori. Esta posición filosófica es conocida como transcendentalismo.
Al explicar cómo es posible este tipo de juicios, consideraba los objetos del
mundo material como incognoscibles en esencia; desde el punto de vista de la
razón, sirven tan sólo como materia pura a partir de la cual se nutren las
sensaciones. Los objetos, en sí mismos, no tienen existencia, y el espacio y el
tiempo pertenecen a la realidad sólo como parte de la mente, como intuiciones
con las que las percepciones son medidas y valoradas.
Además de estas intuiciones,
afirmó que también existen un número de conceptos a priori, llamados
categorías. Dividió éstas en cuatro grupos: las relativas a la cantidad (que
son unidad, pluralidad y totalidad), las relacionadas con la cualidad (que son
realidad, negación y limitación), las que conciernen a la relación (que son
sustancia-y-accidente, causa-y-efecto y reciprocidad) y las que tienen que ver
con la modalidad (que son posibilidad, existencia y necesidad). Las intuiciones
y las categorías se pueden emplear para hacer juicios sobre experiencias y percepciones
pero, según Kant, no pueden aplicarse sobre ideas abstractas o conceptos
cruciales como libertad y existencia sin que lleven a inconsecuencias en la
forma de binomios de proposiciones contradictorias, o antinomias, en las que
ambos elementos de cada par pueden ser probados como verdad.
En la Metafísica de las
costumbres (1797) Kant describió su sistema ético, basado en la idea de que
la razón es la autoridad última de la moral. Afirmaba que los actos de
cualquier clase han de ser emprendidos desde un sentido del deber que dicte la
razón, y que ningún acto realizado por conveniencia o sólo por obediencia a la
ley o costumbre puede considerarse como moral. Describió dos tipos de órdenes
dadas por la razón: el imperativo hipotético, que dispone un curso dado de
acción para lograr un fin específico; y el imperativo categórico, que dicta una
trayectoria de actuación que debe ser seguida por su exactitud y necesidad. El
imperativo categórico es la base de la moral y fue resumido por Kant en estas
palabras claves: “Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por
tu voluntad, en ley universal de la naturaleza”.
Las ideas éticas de Kant
son el resultado lógico de su creencia en la libertad fundamental del
individuo, como manifestó en su Crítica de la razón práctica (1788). No
consideraba esta libertad como la libertad no sometida a las leyes, como en la
anarquía, sino más bien como la libertad del gobierno de sí mismo, la libertad
para obedecer en conciencia las leyes del Universo como se revelan por la
razón. Creía que el bienestar de cada individuo sería considerado, en sentido
estricto, como un fin en sí mismo y que el mundo progresaba hacia una sociedad
ideal donde la razón “obligaría a todo legislador a crear sus leyes de tal
manera que pudieran haber nacido de la voluntad única de un pueblo entero, y a
considerar todo sujeto, en la medida en que desea ser un ciudadano, partiendo
del principio de si ha estado de acuerdo con esta voluntad”.
Su pensamiento político
quedó patente en La paz perpetua (1795), ensayo en el que abogaba por el
establecimiento de una federación mundial de estados republicanos. Además de
sus trabajos sobre filosofía, escribió numerosos tratados sobre diversas
materias científicas, sobre todo en el área de la geografía física. Su obra más
importante en este campo fue Historia universal de la naturaleza y teoría
del cielo (1755), en la que anticipaba la hipótesis (más tarde desarrollada
por Laplace) de la formación del Universo a partir de una nebulosa originaria.
Entre su abundante producción escrita también sobresalen Prolegómenos a toda
metafísica futura que pueda presentarse como ciencia (más conocida
por el nombre de Prolegómenos, 1783), Principios metafísicos de la
ciencia natural (1786), Crítica del juicio (1790) y La religión dentro
de los límites de la mera razón (1793).
La filosofía kantiana,
y en especial tal y como fue desarrollada por el filósofo alemán Georg Wilhelm
Friedrich Hegel, estableció los cimientos sobre los que se edificó la
estructura básica del pensamiento de Karl Marx. El método dialéctico, utilizado
tanto por Hegel como por Marx, no fue sino el desarrollo del método de
razonamiento articulado por antinomias aplicado por Kant. El filósofo alemán
Johann Gottlieb Fichte, alumno suyo, rechazó la división del mundo hecha por su
maestro en partes objetivas y subjetivas, y elaboró una filosofía idealista que
también influyó de una forma notable en los socialistas del siglo XIX. Uno de
los sucesores de Kant en la Universidad de Königsberg, Johann Friedrich
Herbart, incorporó algunas de las ideas kantianas a sus sistemas de pedagogía.
Nacido en Stuttgart el
27 de agosto de 1770, hijo de un funcionario de la hacienda pública, Hegel
creció en un ambiente de pietismo protestante y estudió a los clásicos griegos
y latinos mientras estuvo en el gymnasium de su ciudad natal. Animado por su
padre para que se hiciera pastor protestante, en 1788 ingresó en el seminario
de la Universidad de Tubinga, donde entabló amistad con el poeta Friedrich
Hölderlin y el filósofo Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling, de significada
filiación romántica, compartiendo con ellos su entusiasmo por la Revolución
Francesa y la antigüedad clásica. Después de completar un curso de Filosofía y
Teología, y decidir que no quería seguir la carrera religiosa, en 1793 comenzó
a ejercer como preceptor en Berna (Suiza). En 1797 consiguió un cargo similar
en Frankfurt, pero dos años más tarde su padre falleció, dejándole un legado
cuya cuantía económica le permitió abandonar su trabajo como tutor.
HEGEL
Para
Hegel, el cometido de la filosofía es explicar el desarrollo del espíritu
absoluto.
|
En 1801 se trasladó a
la Universidad de Jena, donde estudió, escribió y logró un puesto como
profesor. Allí concluyó la Fenomenología del espíritu (1807), una de sus obras
más importantes. Permaneció en Jena hasta octubre de 1806, cuando la ciudad, en
el transcurso de las Guerras Napoleónicas, fue ocupada por las tropas
francesas, por lo que se vio obligado a huir. Desde 1807 hasta 1809, una vez
agotadas las rentas que le había proporcionado la herencia paterna, trabajó
como redactor en el periódico Bamberger Zeitung de Baviera. Sin embargo,
el periodismo no le agradó y en 1809 se trasladó a Nuremberg donde fue director
de un gymnasium durante ocho años.
Durante los años que residió
en Nuremberg, Hegel conoció y contrajo matrimonio con Marie von Tucher, de quien
tuvo tres hijos: una niña (que murió al poco de nacer) y dos varones (Karl e
Immanuel). Antes de su matrimonio, Hegel había tenido un hijo ilegítimo
(Ludwig) que acabaría viviendo en el hogar de los Hegel. Después de haber
trabajado en su redacción durante siete años, publicó en Nuremberg otro de sus
más afamados escritos, Ciencia de la Lógica (1812-1816). En 1816 aceptó
la cátedra de Filosofía en la Universidad de Heidelberg y, poco después,
publicó de forma sistemática sus pensamientos filosóficos en su obra Enciclopedia
de las ciencias filosóficas (1817). En 1818 ingresó en la Universidad de
Berlín, institución en la cual expuso y enseñó el conjunto de su pensamiento
hasta su fallecimiento, ocurrido en esa misma ciudad el 14 de noviembre de
1831.
La última gran obra publicada
por Hegel fue La filosofía del Derecho (1821), aunque algunas notas de
sus conferencias y clases, junto con apuntes de sus alumnos, fueron también
publicadas después de su muerte. En el conjunto de estos trabajos (conocido por
el nombre genérico de Lecciones o Lecciones de Berlín) se
encuentran Estética (1832), Lecciones sobre filosofía de la religión
(1832), Lecciones de historia de la filosofía (1833-1836) y Lecciones
de filosofía de la historia (1837).
Muy influido por las ideas
de los grandes pensadores griegos, también conoció las obras del holandés
Baruch Spinoza, del escritor francés Jean-Jacques Rousseau y de los autores
alemanes Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte y Schelling. Aunque muchas veces
sus teorías discreparon de las de los mencionados pensadores, la influencia que
ejercieron sobre él es evidente en sus escritos.
El propósito de Hegel
fue elaborar un sistema filosófico que pudiera abarcar las ideas de sus
predecesores y crear un marco conceptual bajo cuyos términos tanto el pasado
como el futuro pudieran ser entendidos desde presupuestos teóricos racionales.
Tal propósito requería tener en cuenta, primeramente, la realidad misma. Así,
Hegel la concibió como un todo que, con un carácter global, constituía la materia
de estudio de la filosofía. A esta realidad, o proceso de desarrollo total de
todo aquello que existe, se refirió como lo absoluto, o espíritu absoluto. Para
Hegel, el cometido de la filosofía es explicar el desarrollo del espíritu
absoluto. Esto implicaba, en primer lugar, esclarecer la estructura racional
interna de lo absoluto; en segundo lugar, demostrar de qué forma lo absoluto se
manifiesta en la naturaleza y en la historia humana; y en tercer lugar,
explicar la naturaleza teleológica de lo absoluto, es decir, mostrar el destino
o el propósito hacia el que se dirige.
Por lo que se refiere a la estructura racional de lo
absoluto, Hegel, siguiendo al filósofo clásico griego Parménides, afirmó: “lo
que es racional es real y lo que es real es racional”. Hay que entender esto en
los términos de su afirmación posterior de que lo absoluto tiene que ser
considerado como pensamiento, espíritu o mente, en un proceso de continuo
autodesarrollo. La lógica que rige este proceso de desarrollo es la dialéctica.
Por sí misma constituye un método de pensamiento. El método dialéctico se basa
en que el movimiento, proceso o progreso, es el resultado del conflicto entre
opuestos. De forma tradicional, esta dimensión del pensamiento hegeliano se ha
analizado en términos de tesis, antítesis y síntesis. A pesar de que Hegel no
utilizó dichos conceptos, resultan muy útiles para comprender su visión de la
dialéctica. La tesis puede ser una idea o un movimiento histórico. Tal idea o
movimiento presenta carencias que dan lugar a una oposición o antítesis, que
genera una conflictividad interna. Como resultado de este conflicto aparece un
tercer punto de vista, una síntesis que supera el conflicto conciliando en un
plano superior la verdad contenida en la tesis y la antítesis. Esta síntesis se
convierte en una nueva tesis que genera otra antítesis, dando lugar a una nueva
síntesis, conformándose así el proceso de desarrollo intelectual o histórico.
Hegel pensaba que el propio espíritu absoluto (la suma total de la realidad) se
desarrolla por este camino hacia un fin último o una meta más alta.
Para Hegel, por lo tanto, la realidad se entiende como
lo absoluto desdoblándose por la vía dialéctica en un proceso de autoevolución.
En este proceso, lo absoluto se muestra tanto en la naturaleza como en la
historia de la humanidad. La naturaleza es el pensamiento absoluto, o ser, que
se objetiva a sí mismo bajo una apariencia material. Las mentes finitas y la
historia de la humanidad son el proceso de lo absoluto que se manifiesta en lo
que le es más cercano, a saber, el espíritu o la consciencia. En la Fenomenología
del espíritu señaló las perspectivas de esta manifestación desde los planos
más simples de conciencia, a través de la autoconciencia, hasta los puntos
alcanzados por la razón más avanzada.
La meta del proceso cósmico
dialéctico puede comprenderse mejor en el ámbito de la razón. Conforme la razón
finita avanza en el entendimiento, lo absoluto progresa hacia el
autoconocimiento. Así, lo absoluto llega a conocerse a través de una mayor
asimilación de la realidad, o de lo absoluto, por parte de la mente humana.
Hegel analiza esta progresión humana en el entendimiento en tres aspectos:
arte, religión y filosofía. El arte atrapa lo absoluto mediante formas
materiales, interpretando lo racional a través de los atributos sensibles de la
belleza. El arte está, como concepto, suplantado por la religión, que capta lo
absoluto por medio de imágenes y símbolos. La suprema religión para Hegel es el
cristianismo, ya que en el cristianismo lo absoluto se manifiesta en lo finito
y está reflejado de modo simbólico en la encarnación. La filosofía, sin
embargo, representa un concepto más elevado, porque atrapa lo absoluto de una
forma racional. Una vez que se ha conseguido esto, lo absoluto llega al
autoconocimiento y el drama cósmico alcanza su fin y su meta. Sólo en este
punto, Hegel identifica lo absoluto con Dios: “Dios es Dios”, afirmó, “tan sólo
en tanto en cuanto se conoce a sí mismo”.
En el proceso de análisis
de la naturaleza del espíritu absoluto, Hegel realizó contribuciones
fundamentales en una gran variedad de campos de la reflexión humana, que
abarcan la filosofía de la historia, la estética y la ética social. En cuanto a
la historia, sus dos categorías explicativas claves son la razón y la libertad.
Mantenía que “el único pensamiento que aporta la filosofía ... al estudio de la
historia es la idea de razón; porque la razón es la soberana del mundo, la
historia del mundo se nos presenta, por tanto, como un proceso racional”. Como
proceso racional, la historia es el registro de la evolución de la libertad humana,
porque la historia humana es una progresión desde una libertad menor hacia un
estado de libertad máxima.
Sus ideas sociales y políticas
se muestran de forma más asequible en sus discusiones sobre moralidad (Moralität)
y ética social (Sittlichkei). En cuanto a la moralidad, el bien y el mal
son aspectos que conciernen la conciencia individual, desde los que se avanza
hasta el nivel de la ética social ya que, según Hegel, el deber no es en
esencia el producto de un juicio individual. Los individuos sólo son íntegros
en la medida en que mantienen relaciones sociales, por ello el único contexto
en el que el deber puede existir de hecho es en el plano social. Consideraba
que la pertenencia al Estado es uno de los mayores deberes posibles que cabe
asumir al individuo. De una forma ideal, el Estado es la manifestación de la
voluntad general, que es la más alta expresión del espíritu ético. El
sometimiento a esa voluntad general es el acto propio de un individuo libre y
racional. Hegel aparece así como un filósofo conservador, pero no hay que
deducir por ello que su obra apoye el totalitarismo ya que también afirmaba que
la limitación de la libertad por parte del Estado es inaceptable en el orden
moral.
Cuando Hegel murió era
el filósofo alemán más importante. Sus ideas estaban muy difundidas y sus
estudiantes gozaban de gran prestigio intelectual. Sus seguidores se dividieron
pronto entre hegelianos de derechas y de izquierdas. Desde un punto de vista teológico
y político, los hegelianos de derechas ofrecieron una interpretación
conservadora de su obra. Subrayaron la compatibilidad entre la filosofía de
Hegel y el cristianismo. Desde una perspectiva política, eran conservadores.
Los hegelianos de izquierdas evolucionaron hacia el ateísmo y, en el plano
político, muchos de ellos adoptaron posturas revolucionarias. En este grupo
izquierdista figuraron Ludwig Feuerbach, Bruno Bauer, Friedrich Engels y Karl
Marx. El pensamiento de estos dos últimos estuvo muy influido por la idea
hegeliana de que la historia se rige por un proceso dialéctico, pero
sustituyeron su idealismo filosófico por el materialismo.
El idealismo metafísico
de Hegel alcanzó un fuerte impacto en la filosofía del siglo XIX y principios
del XX, sobre todo en el británico Francis Herbert Bradley, en teóricos
estadounidenses como Josiah Royce y en la cultura italiana gracias a la crítica
de Benedetto Croce. También influyó en el existencialismo a través del filósofo
danés Søren Kierkegaard. La fenomenología ha recibido, por otro lado, las ideas
de Hegel sobre la consciencia. El extenso y variado impacto de su pensamiento
en la filosofía occidental evidencia su profundidad.
J.J. ROUSSEAU
En 1750 ganó el premio
de la Academia de Dijon por su Discurso sobre las ciencias y las artes
(1750) y, en 1752, fue interpretada por primera vez su ópera El sabio del
pueblo. Tanto en las obras anteriores, como en su Discurso sobre el
origen de la desigualdad entre los hombres (1755), expuso la teoría que defendía
que la ciencia, el arte y las instituciones sociales han corrompido a la
humanidad, y según la cual el estado natural, o primitivo, es superior en el
plano moral al estado civilizado (véase Naturalismo). Su célebre aserto:
“Todo es perfecto al salir de las manos del Creador y todo degenera en manos de
los hombres”, y la retórica persuasiva de estos escritos provocaron comentarios
burlones por parte de Voltaire, quien atacó las opiniones de Rousseau y suscitó
una eterna enemistad entre ambos filósofos franceses.
Rousseau abandonó París
en 1756 y se retiró a Montmorency, donde escribió la novela Julia o La nueva
Eloísa (1761). En su famoso tratado político El contrato social o
Principios de derecho político (1762), expuso sus argumentos sobre libertad
civil y contribuyó a la posterior fundamentación y base ideológica de la
Revolución Francesa, al defender la supremacía de la voluntad popular frente al
derecho divino.
En su influyente estudio
Emilio o De la educación (1762), expuso una nueva teoría de la
educación, subrayando la preeminencia de la expresión sobre la represión, para
que un niño sea equilibrado y librepensador.
Sus poco convencionales
opiniones le granjearon la oposición de las autoridades francesas y suizas, y
le alejaron de muchos de sus amigos. En 1762 huyó primero a Prusia y después a
Inglaterra, donde fue amparado por el filósofo escocés David Hume, con el que
también terminó polemizando a través de diversas cartas públicas. Durante su
estancia en Inglaterra se ocupó de la redacción de su tratado sobre botánica,
publicado póstumamente, La Botánica (1802). Regresó a Francia en 1768,
bajo el nombre falso de Renou. En 1770 finalizó la redacción de una de sus
obras más notables, la autobiográfica Confesiones (1782), que contenía
un profundo autoexamen y revelaba los intensos conflictos morales y emocionales
de su vida. Murió el 2 de julio de 1778 en Ermenonville (Francia).
Aunque Rousseau realizó
una gran contribución al movimiento por la libertad individual y se mostró
contrario al absolutismo de la Iglesia y el Estado en Europa, su concepción del
Estado como personificación de la voluntad abstracta de los individuos, así
como sus argumentos para el cumplimiento estricto de la conformidad política y
religiosa, son considerados por algunos historiadores como una fuente de la
ideología totalitaria. Su teoría de la educación condujo a métodos de enseñanza
infantil más permisivos y de mayor orientación psicológica, e influyó en el
educador alemán Friedrich Fröbel, en el suizo Johann Heinrich Pestalozzi y en
otros pioneros de los sistemas modernos de educación. La nueva Eloísa y Confesiones
introdujeron un nuevo estilo de expresión emocional extrema, relacionado con la
experiencia intensa personal y la exploración de los conflictos entre los
valores morales y sensuales. A través de estos escritos, Rousseau influyó de
modo decisivo en el romanticismo literario y en la filosofía del siglo XIX. Su
obra también está relacionada con la evolución de la literatura psicológica, la
teoría psicoanalítica y el existencialismo del siglo XX, en particular por su
insistencia en el tema del libre albedrío, su rechazo de la doctrina del pecado
original y su defensa del aprendizaje a través de la experiencia más que por el
análisis. Su espíritu e ideas estuvieron a medio camino entre la Ilustración
del siglo XVIII, con su defensa apasionada de la razón y los derechos
individuales, y el romanticismo de principios del XIX, que propugnaba la
experiencia subjetiva intensa frente al pensamiento racional.
VOLTAIRE
(1694-1778), escritor y
filósofo francés que figura entre los principal François Marie Atouet
nació en París, el 21 de noviembre de 1694, hijo de un notario y a partir de
1718 adoptó definitivamente el nombre de Voltaire. Estudió con los jesuitas en
el colegio Louis-le-Grand.
Voltaire decidió desde
muy joven emprender una carrera literaria. Comenzó a moverse en los círculos
aristocráticos y pronto fue conocido en todos los salones literarios de París
por su ingenio sarcástico. Varios de sus escritos, especialmente un libelo en el
que acusaba al regente Felipe II, duque de Orleans, de atroces crímenes,
precipitaron su ingreso en la prisión de la Bastilla. Durante los once meses de
encierro completó su primera tragedia, Edipo, basada en la obra homónima
del dramaturgo griego Sófocles, y comenzó un poema épico sobre Enrique IV de
Francia. Edipo se estrenó en el Théâtre-Français en 1718 y fue acogida
con enorme entusiasmo. La obra sobre Enrique IV se imprimió anónimamente en
Génova bajo el título de Poème de la ligue (1723). En su primer poema
filosófico, Los pros y los contras, Voltaire ofrece una elocuente
descripción de su visión anticristiana y su credo deísta de carácter
racionalista.
Tras una disputa con un
miembro de una ilustre familia francesa, Voltaire fue encarcelado por segunda
vez en la Bastilla, pero fue liberado al cabo de dos semanas bajo la promesa de
abandonar Francia y establecerse en Inglaterra. Pasó entonces dos años en
Londres, y no tardó en dominar la lengua inglesa. Con la intención de preparar
al público británico para una edición ampliada de su Poème de la ligue,
Voltaire escribió dos notables ensayos en inglés: uno sobre poesía épica y otro
sobre la historia de las guerras civiles en Francia. Durante algunos años, el
católico y autocrático gobierno francés prohibió la edición ampliada del Poème
de la ligue, que finalmente adoptó el título de La Henriade. La
aprobación para publicarlo llegó en 1728. Esta obra, una elocuente defensa de
la tolerancia religiosa, obtuvo un éxito sin precedentes, no sólo en la Francia
natal de Voltaire, sino en todo el continente europeo.
En 1728 Voltaire regresó
a Francia. Durante los cuatro años siguientes residió en París y dedicó la
mayor parte de su tiempo a la composición literaria. La principal obra de este
periodo, inspirada en su contacto durante su estancia en Inglaterra con Pope,
Swift, Congreve y Walpole, es Cartas inglesas en 1734, de la que realizó
una nueva edición con el título de Cartas filosóficas en 1737. Se trata
de un ataque encubierto a las instituciones políticas y eclesiásticas francesas
que le causó problemas con las autoridades, y una vez más se vio obligado a
abandonar París. Se refugió entonces en el Château de Cirey, en el ducado
independiente de Lorena. Allí entabló una larga relación sentimental con la culta
aristócrata Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa de Châtelet,
que ejerció sobre él una importante influencia intelectual.
La época de Voltaire en
Cirey en compañía de la marquesa de Châtelet fue un periodo de intensa
actividad literaria. Además de un impresionante número de obras de teatro,
escribió Elementos de la filosofía de Newton, y produjo novelas,
cuentos, sátiras y poemas breves.
Esta estancia se vio interrumpida
en varias ocasiones. Voltaire viajaba con frecuencia a París y Versalles,
donde, gracias a la influencia de la marquesa de Pompadour, la famosa amante de
Luis XV, se convirtió en uno de los favoritos de la corte. En primer lugar fue
nombrado historiador de Francia y más tarde caballero de la Cámara Real.
Finalmente, en 1746, fue elegido miembro de la Academia Francesa (véase Instituto
de Francia). Su Poème de Fontenoy (1745), donde relata la victoria de
los franceses sobre los ingleses durante la Guerra de Sucesión austríaca, y El
siglo de Luis XV, además de otras obras de teatro como La princesa de
Navarra o El triunfo de Trajano, marcaron el inicio de la relación
de Voltaire con la corte de Luis XV.
A la muerte de madame
de Châtelet en 1749, Voltaire aceptó una antigua invitación de Federico II el
Grande para residir de manera permanente en la corte prusiana. Viajó a Berlín
en 1750, pero no permaneció allí más de dos años, pues su ingenio más bien
ácido chocó con el temperamento autocrático del rey y fue la causa de
frecuentes disputas. Durante su estancia en Berlín completó El siglo de Luis
XIV, un estudio histórico sobre el reinado de ese monarca (1638-1715).
Por espacio de algunos
años Voltaire llevó una existencia itinerante, pero finalmente se estableció en
Ferney, en 1758, donde pasó los últimos veinte años de su vida. En el intervalo
comprendido entre su regreso de Berlín y su establecimiento en Ferney, terminó
su obra más ambiciosa, el Ensayo sobre la historia general y sobre las
costumbres y el carácter de las naciones (1756). Esta obra, que no es otra
cosa que un estudio del progreso humano, censura el supernaturalismo y denuncia
la religión y el poder del clero, si bien afirma su creencia en Dios.
Una vez establecido en
Ferney, Voltaire escribió varios poemas filosóficos, como El desastre de
Lisboa (1756), sobre el tremendo terremoto que asoló la ciudad en 1755,
varias novelas satíricas y filosóficas, entre las que cabe destacar Cándido
(1759), la tragedia Tancredo (1760) y el Diccionario filosófico
(1764). Desde la seguridad que le proporcionaba su retiro, lanzó cientos de
panfletos en los que satirizaba los abusos del poder. Quienes eran perseguidos
por sus creencias encontraron en Voltaire un elocuente y poderoso defensor. El
talante de sus actividades podría resumirse en una frase que el propio autor
empleaba muy a menudo: écrasons l’infâme (‘aplastemos al infame’). Con
esta frase se refería a cualquier forma de religión que persigue a quienes no
la profesan, que practica el fanatismo. Oponía el deísmo, una religión
puramente racional, a la religión cristiana. En Cándido, Voltaire
analiza el problema del mal en el mundo y describe las atrocidades cometidas a
lo largo de la historia en nombre de la Religión. Voltaire murió el 30 de mayo
de 1778 en París.
El carácter contradictorio
de Voltaire se refleja tanto en sus escritos como en las opiniones de otros.
Parecía capaz de situarse en los dos polos de cualquier debate, y en opinión de
algunos de sus contemporáneos era poco fiable, avaricioso y sarcástico. Para
otros, sin embargo, era un hombre generoso, entusiasta y sentimental.
Esencialmente, rechazó todo lo que fuera irracional e incomprensible y animó a
sus contemporáneos a luchar activamente contra la intolerancia, la tiranía y la
superstición. Su moral estaba fundada en la creencia en la libertad de
pensamiento y el respeto a todos los individuos, y sostuvo que la literatura
debía ocuparse de los problemas de su tiempo. Estas opiniones convirtieron a
Voltaire en una figura clave del movimiento filosófico del siglo XVIII
ejemplificado en los escritores de la famosa Enciclopedia francesa. Su defensa
de una literatura comprometida con los problemas sociales hace que Voltaire sea
considerado como un predecesor de escritores del siglo XX como Jean-Paul Sartre
y otros existencialistas franceses.
Todas las obras de Voltaire
contienen pasajes memorables que se distinguen por su elegancia, su perspicacia
y su ingenio. Sin embargo, su poesía y sus obras dramáticas abusan a menudo de
un exceso de atención a la cuestión histórica y a la propaganda filosófica.
Cabe destacar, entre otras, las tragedias Brutus (1730), Zaire
(1732), Alzire (1736), Mahoma o el fanatismo (1741), y Mérope
(1743); el romance filosófico Zadig (1747); el poema filosófico Discurso
sobre el hombre (1738); y el estudio histórico Carlos
GALILEO GALILEI
Galileo
(Galileo Galilei) (1564-1642), físico y astrónomo italiano que,
junto con el astrónomo alemán Johannes Kepler, comenzó la revolución científica
que culminó con la obra del físico inglés Isaac Newton. Su nombre completo era Galileo
Galilei, y su principal contribución a la astronomía fue el uso del telescopio
para la observación y descubrimiento de las manchas solares, valles y montañas
lunares, los cuatro satélites mayores de Júpiter y las fases de Venus. En el
campo de la física descubrió las leyes que rigen la caída de los cuerpos y el
movimiento de los proyectiles. En la historia de la cultura, Galileo se ha
convertido en el símbolo de la lucha contra la autoridad y de la libertad en la
investigación.
Nació cerca de Pisa el
15 de febrero de 1564. Su padre, Vincenzo Galilei, ocupó un lugar destacado en
la revolución musical que supuso el paso de la polifonía medieval a la
modulación armónica. Del mismo modo que Vincenzo consideraba que las teorías
rígidas impedían la evolución hacia nuevas formas musicales, su hijo mayor veía
la teología física de Aristóteles como un freno a la investigación científica.
Galileo estudió con los monjes en Vallombroso y en 1581 ingresó en la
Universidad de Pisa para estudiar medicina. Al poco tiempo cambió sus estudios
de medicina por la filosofía y las matemáticas, abandonando la universidad en
1585 sin haber llegado a obtener el título. Durante un tiempo dio clases
particulares y escribió sobre hidrostática y el movimiento natural, pero no llegó
a publicar nada. En 1589 trabajó como profesor de matemáticas en Pisa, donde se
dice que demostró ante sus alumnos el error de Aristóteles, que afirmaba que la
velocidad de caída de los cuerpos era proporcional a su peso, dejando caer
desde la torre inclinada de esta ciudad dos objetos de pesos diferentes. En
1592 no le renovaron su contrato, posiblemente por oponerse a la filosofía
aristotélica. Ese mismo año fue admitido en la cátedra de matemáticas de la
Universidad de Padua, donde permaneció hasta 1610.
En Padua, Galileo inventó
un ‘compás’ de cálculo que resolvía problemas prácticos de matemáticas. De la
física especulativa pasó a dedicarse a las mediciones precisas, descubrió las
leyes de la caída de los cuerpos y de la trayectoria parabólica de los proyectiles,
estudió el movimiento del péndulo e investigó la mecánica y la resistencia de
los materiales. Apenas mostraba interés por la astronomía, aunque a partir de
1595 se inclinó por la teoría de Copérnico, que sostenía que la Tierra giraba
alrededor del Sol desechando el modelo de Aristóteles y Tolomeo en el que los
planetas giraban alrededor de una Tierra estacionaria. Solamente la concepción
de Copérnico apoyaba la teoría de las mareas de Galileo, que se basaba en el
movimiento de la Tierra. En 1609 oyó decir que en los Países Bajos habían
inventado un telescopio. En agosto de ese año presentó al duque de Venecia un
telescopio de una potencia similar a los modernos gemelos o binoculares. Su
contribución en las operaciones navales y marítimas le supuso duplicar sus
ingresos y la concesión del cargo vitalicio de profesor.
En diciembre de 1609 Galileo
había construido un telescopio de veinte aumentos, con el que descubrió
montañas y cráteres en la Luna. También observó que la Vía Láctea estaba
compuesta por estrellas y descubrió los cuatro satélites mayores de Júpiter. En
marzo de 1610 publicó estos descubrimientos en El mensajero de los astros.
Su fama le valió el ser nombrado matemático de la corte de Florencia, donde
quedó libre de sus responsabilidades académicas y pudo dedicarse a investigar y
escribir. En diciembre de 1610 pudo observar las fases de Venus, que
contradecían la astronomía de Tolomeo y confirmaban su aceptación de las
teorías de Copérnico.
Los profesores de filosofía
se burlaron de los descubrimientos de Galileo, dado que Aristóteles había
afirmado que en el cielo sólo podía haber cuerpos perfectamente esféricos y que
no era posible que apareciera nada nuevo. También discrepaba Galileo de los
profesores de Florencia y Pisa sobre la hidrostática, y en 1612 publicó un
libro sobre cuerpos en flotación. Como respuesta, aparecieron inmediatamente
cuatro publicaciones que atacaban a Galileo y rechazaban su física. En 1613
escribió un tratado sobre las manchas solares y anticipó la supremacía de la
teoría de Copérnico. En su ausencia, un profesor de Pisa le dijo a la familia
de los Medici (que gobernaban Florencia y mantenían a Galileo) que la creencia
de que la Tierra se movía constituía una herejía. En 1614, un sacerdote
florentino denunció desde el púlpito a Galileo y a sus seguidores. Éste
escribió entonces una extensa carta abierta sobre la irrelevancia de los
pasajes bíblicos en los razonamientos científicos, sosteniendo que la
interpretación de la Biblia debería ir adaptándose a los nuevos conocimientos y
que ninguna posición científica debería convertirse en artículo de fe de la
Iglesia católica.
A principios de 1616,
los libros de Copérnico fueron censurados por un edicto, y el cardenal jesuita
Roberto Belarmino dio instrucciones a Galileo para que no defendiera la teoría
de que la Tierra se movía. El cardenal Belarmino le había avisado previamente
de que sólo tuviera en cuenta sus ideas como hipótesis de trabajo e
investigación, sin tomar literalmente los conceptos de Copérnico como verdades
y sin tratar de aproximarlos a lo escrito en la Biblia. Galileo guardó silencio
sobre el tema durante algunos años y se dedicó a investigar un método para
determinar la latitud y longitud en el mar basándose en sus predicciones sobre
las posiciones de los satélites de Júpiter, así como a resumir sus primeros
trabajos sobre la caída de los cuerpos y a exponer sus puntos de vista sobre el
razonamiento científico en una obra sobre los cometas, El ensayador
(1623).
En 1624 Galileo empezó
a escribir un libro que quiso titular Diálogo sobre las mareas, en el
que abordaba las hipótesis de Tolomeo y Copérnico respecto a este fenómeno. En
1630 el libro obtuvo la licencia de los censores de la Iglesia católica de
Roma, pero le cambiaron el título por Diálogo sobre los sistemas máximos,
publicado en Florencia en 1632. A pesar de haber obtenido dos licencias
oficiales, Galileo fue llamado a Roma por la Inquisición a fin de procesarle
bajo la acusación de “sospecha grave de herejía”. Este cargo se basaba en un
informe según el cual se le había prohibido en 1616 hablar o escribir sobre el
sistema de Copérnico. El cardenal Belarmino había muerto, pero Galileo facilitó
un certificado con la firma del cardenal, según el cual no sufriría en el
futuro ninguna otra restricción que no fueran las que para todo católico romano
contenía un edicto de 1616. Este escrito no pudo ser rebatido por ningún
documento, pero Galileo fue obligado a abjurar en 1633 y se le condenó a
prisión perpetua (condena que le fue conmutada por arresto domiciliario). Los
ejemplares del Diálogo fueron quemados y la sentencia fue leída
públicamente en todas las universidades.
La última obra de Galileo,
Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos ciencias nuevas
relacionadas con la mecánica, publicada en Leiden en 1638, revisa y afina
sus primeros estudios sobre el movimiento y los principios de la mecánica en
general. Este libro abrió el camino que llevó a Newton a formular la ley de la
gravitación universal, que armonizó las leyes de Kepler sobre los planetas con
las matemáticas y la física de Galileo.
La contribución más importante
de Galileo a la ciencia fue su descubrimiento de la física de las mediciones
precisas, más que los principios metafísicos y la lógica formal. Sin embargo,
tuvieron más influencia sus libros El mensajero de los astros y el Diálogo,
que abrieron nuevos campos en la astronomía. Más allá de su labor científica,
Galileo destaca como defensor de una investigación libre de interferencias
filosóficas y teológicas. Desde la publicación de la documentación completa del
juicio contra Galileo en 1870, toda la responsabilidad de la condena a Galileo
ha recaído tradicionalmente sobre la Iglesia católica de Roma, encubriendo la
responsabilidad de los profesores de filosofía que persuadieron a los teólogos
de que los descubrimientos de Galileo eran heréticos. Juan Pablo II abrió en
1979 una investigación sobre la condena eclesiástica del astrónomo para su
posible revisión. En octubre de 1992, una comisión papal reconoció el error del
Vaticano.
G.BRUNO
Giordano Bruno, registrado al nacer como Filippo
Bruno (Nola, Nápoles, 1548 - Roma, 17 de febrero de 1600),
fue un astrónomo,filósofo y poeta italiano.
Sus teorías cosmológicas superaron el modelo copernicano,
pues propuso que el Sol era simplemente unaestrella;
que el universo había de contener un infinito número de mundos habitados por
seres inteligentes, y propuso, en el campoteológico una forma particular de panteísmo, lo cual difería
considerablemente de la visión cosmológica sostenida por la Iglesia católica.
Pero no fueron estos razonamientos la causa de su condena sino sus afirmaciones
teológicas, que lo llevaron a ser condenado por las autoridades civiles de Roma
después de que la Inquisición romana lo encontró culpable de herejía, fue quemado en la
hoguera. Tras su muerte, su nombre ganó fama considerable, particularmente en
el siglo XIX y principios del XX.
.
FILOSOFIA
CONTEMPORANEA
J.MILL
James Mill (1773-1836), filósofo y economista británico, padre de John
Stuart Mill. Expuso y desarrolló la doctrina utilitarista del filósofo
británico Jeremy Bentham. Mill nació en Northwater Bridge (Escocia) y estudió
en la Universidad de Edimburgo. En 1803 fue director del Literary Journal de
Londres,y en 1805 director del St James’ Chronicle. Desde 1806
hasta 1818 se dedicó a escribir su Historia de la India.
Aunque criticó con fuerza a la Compañía de las Indias Orientales y la
administración británica en la India, en 1819 Mill fue nombrado para desempeñar
un cargo en la oficina del inspector de la Casa de la India en Londres. Durante
este periodo se convirtió en un colaborador muy cercano a Bentham. Como uno de
los exponentes principales del aprendizaje utilitarista sobre bases no
sectarias, Mill tuvo un papel destacado en la fundación de la Universidad de
Londres en 1825. Radical británico, Mill fue también el fundador del
radicalismo filosófico, sistema de pensamiento basado en las enseñanzas del
economista británico David Ricardo y presentadas por Mill en Elementos de
economía política (1821). En su Análisis de los fenómenos de la mente
humana (1829), Mill aplicó los postulados utilitaristas a la psicología,
basando su teoría de la mente humana sobre los principios del asociacionismo.
.
C. DARWIN
B. RUSSEL
Bertrand Russell fue hijo de John Russell, vizconde de Amberley y
de Katrine Louisa Stanley. Su abuelo paterno fue lord John Russell,
primer conde de Russell, quien fue dos veces primer ministro con la reina Victoria. Su abuelo materno fue
Edward Stanley, 2.º barón Stanley de Alderley. Además, era ahijado de John Stuart Mill,
quien ―aunque jamás conoció a Russell― ejerció una profunda influencia en su
pensamiento político a través de sus escritos.
Russell quedó huérfano a
la edad de 6 años, tras la muerte de su hermana y su madre (de difteria), y seguidamente
su padre, quien no pudo recuperarse de la pérdida de su esposa e hija y
finalmente se dejó morir en 1878. Russell y su hermano
Frank se mudaron a Pembroke Lodge, una residencia oficial de la Corona donde
por favor real vivían su abuelo lord John y su abuela lady Russell, quien sería
la responsable de educarlo. Pese a que sus padres habían sido liberales
radicales, su abuela, aunque liberal en política, era de ideas morales muy
estrictas, convirtiéndose Russell en un niño tímido, retraído y solitario.
Solía pasar mucho tiempo en la biblioteca de su abuelo, en donde precozmente
demostró un gran amor por la Literatura y la Historia. Los jardines de la casa
eran el lugar predilecto del pequeño Russell y muchos de los momentos más
felices de su infancia los pasó allí, meditando en soledad.
El ambiente represivo y
conservador de Pembroke Lodge le produjo numerosos conflictos a Russell durante
su adolescencia. Al no poder expresar libremente su opinión con respecto a la
religión (la existencia de Dios, el libre albedrío, la inmortalidad del
alma...) o el sexo, pues sus ideas al respecto habrían sido consideradas
escandalosas, escondía sus pensamientos de todos y llevaba una existencia
solitaria, escribiendo sus reflexiones en un cuaderno usando el alfabeto griego para hacerlas pasar por ejercicios
escolares. No fue al colegio, sino que fue educado por diversos tutores y
preceptores, de los que aprendió, entre otras cosas, a dominar perfectamente el francés y el alemán.
A la edad de once años
Russell comenzó el estudio de la geometría euclidiana teniendo como profesor a su hermano,
pareciéndole tan maravilloso todo el asunto como el primer amor. El poder
demostrar una proposición le produjo a Russell una inmensa satisfacción, que
sin embargo se vio frustrada cuando su hermano le dijo que tendría que aceptar
ciertos axiomas sin cuestionarlos o de otra manera no podrían seguir, cosa que
le decepcionó profundamente. Acabó admitiéndolos a regañadientes pero sus dudas
sobre dichos axiomas marcarían su obra
Georg Simmel
(1858-1918), filósofo y
sociólogo alemán de ascendencia judía. Pasó la mayor parte de su carrera como
lector no asalariado en su Berlín natal, pero en 1914 llegó a ser profesor en
la Universidad de Estrasburgo, Alsacia.
La obra de Simmel abarca una inmensa gama de intereses: filosofía de la
historia, sociología, ética, arte y metafísica. Según Simmel, la historia
estudia el contenido de nuestra experiencia, mientras que la sociología se
ocupa de las formas de interacción humana, como por ejemplo: ‘la superioridad y
la subordinación, la competencia, la división del trabajo, la formación de
grupos, la representación y la solidaridad interna asociada a la exclusividad
hacia el exterior’.
Sin embargo, su influencia se debe menos a su pensamiento sistemático que a
sus agudos ensayos sobre los asuntos más diversos, como el extranjero, la
aventura, el secreto y la sociedad secreta, el significado estético del rostro,
la soledad del individuo, la diada y la triada. Sus opiniones éticas recibieron
la influencia de Goethe y Nietzsche: para él la perfección del individuo era un
valor objetivo, independiente de la importancia que tuviera para otros o de su
propia felicidad.
Su visión de la muerte en Concepción de la vida influyó en Martin
Heidegger. El hecho de que sepamos que vamos a morir, pero ignoremos cuándo, es
algo inherente a toda nuestra vida; la muerte de los individuos nos permite
extraer los valores que encarnaron en el curso de su vida. La muerte es como el
punto final que conforma y concluye una frase.
Entre sus obras cabe citar: Introducción a la ciencia moral
(1892-1893), Filosofía del dinero (1900), Sociología (1908) y El
conflicto de la cultura moderna (1918).
ORTEGA Y GASSET
Nació el 9 de mayo de
1883 en Madrid. Cursó estudios superiores en la universidad de su ciudad natal
desde 1898 hasta 1904, año este último en el que se doctoró en Filosofía y
Letras con una tesis titulada Los terrores del año mil. Crítica de una
leyenda. Posteriormente, desde 1904 hasta 1908, completó su formación en
las universidades alemanas de Leipzig, Berlín y Marburgo. Tras regresar a
España, obtuvo la cátedra de Metafísica en la Universidad Central de Madrid, en
la cual impartió su magisterio desde 1910 hasta 1936. En 1914 publicó Meditaciones
del Quijote, donde plasmó los grandes trazos de su primer pensamiento
filosófico (en el que fue muy clara la influencia de Immanuel Kant) y sus
reflexiones sobre el hecho artístico (ampliadas en 1925 con la publicación de La
deshumanización del arte).
A comienzos de la década
de 1920 sus escritos adoptaron una óptica menos subjetivista y estuvieron más
orientados a analizar los comportamientos sociales de las “masas”, que para él
conformaban la base de la sociedad característica de la edad contemporánea. Se
iniciaba así la denominada “etapa perspectivista” de su pensamiento, en la cual
se enmarcaron obras tales como España invertebrada (1921), El tema de
nuestro tiempo (1923) y su título más destacado y de mayor trascendencia,
La rebelión de las masas (1930). En este último ensayo criticaba la influencia
destructiva de la mentalidad general y, por lo tanto, del individuo mediocre
(al que definió como “hombre-masa”), que de no ser dirigido por una minoría
intelectual y moralmente superior alentaría el ascenso del autoritarismo. Hacia
finales de la década de 1920 comenzó la llamada “etapa raciovitalista” de su
filosofía, en la que abordó una nueva profundización que reflejan, entre otras
obras, Kant (1724-1924): Reflexiones de centenario (1929), En torno a
Galileo (1933), Ideas y creencias (1940) e Historia como sistema
(1941).
Ortega
mantuvo los principios esenciales de su perspectivismo en etapas posteriores
de su pensamiento.
|
Ortega y Gasset publicó
también numerosos comentarios y artículos en periódicos a los que se sintió muy
ligado: El Imparcial (creado en 1867 por su abuelo, Eduardo Gasset y
Artime) y El Sol. Fue, asimismo, fundador de las revistas España
(publicada desde 1915 hasta 1924) y Revista de Occidente (de carácter
mensual; su primer título apareció en julio de 1923 y el último en junio de
1936), que sirvieron para difundir las tendencias filosóficas y culturales del
primer cuarto del siglo XX, principalmente las de procedencia alemana y las
obras de españoles (como los hermanos Manuel y Antonio Machado, o jóvenes
poetas que formarían la generación del 27). Sus comentarios en periódicos y
revistas fueron recopilados en El Espectador (8 vols., 1916-1934
Opuesto a la dictadura
del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930), sus artículos, conferencias y
ensayos (de carácter filosófico, pero también político) contribuyeron al
notable renacimiento intelectual que conoció España durante las primeras
décadas del siglo XX. Las consecuencias políticas de toda esta situación
llegaron en 1931, con la caída del rey Alfonso XIII, de la propia institución
monárquica y la proclamación de la II República. Ortega intervino en estos
hechos de la historia española de manera propiciatoria. Creó un grupo político,
Agrupación al Servicio de la República, en el que también militaron Gregorio
Marañón y Ramón Pérez de Ayala (con los cuales firmó el denominado Manifiesto
de los Intelectuales, favorable al advenimiento del régimen republicano) y por
cuyas listas fue elegido diputado a las Cortes Constituyentes en 1931.
Descontento con la orientación de la Constitución emanada de aquéllas en
diciembre de ese mismo año, abandonó su escaño.
Tras el estallido de la
Guerra Civil en 1936, Ortega abandonó España. Residió en Francia, Países Bajos,
Argentina y Portugal, y no regresó a su país hasta 1945. Durante la última
etapa de su vida fundó el Instituto de Humanidades (1948) en Madrid y escribió
sus afamados estudios sobre pintores españoles, en especial Papeles sobre
Velázquez y Goya (1950) y Velázquez (1955). José Ortega y Gasset
falleció el 18 de octubre de 1955 en Madrid. Tras su muerte vieron la luz, con
carácter póstumo, algunos destacados trabajos como Meditaciones sobre Europa
(1957), El hombre y la gente (1957) y Qué es filosofía (1958). En
1978 se constituyó la Fundación Ortega y Gasset para la difusión de su
pensamiento y de su obra.
Al margen de sus escritos
de crítica social e histórica, muy influyentes en su tiempo, y de su actividad
de animación cultural de la España del primer tercio del siglo XX, ciertas
ideas ocuparon un lugar central en el pensamiento de Ortega y Gasset. Entre
ellas, el concepto de perspectiva y su peculiar noción de razón, que
consideraba unida a la vida, poseen una importancia especial.
Desde
finales de la década de 1920 desarrolló un concepto de razón que se encuentra
unida a una nueva consideración de la vida: el “raciovitalismo”.
|
Ortega expuso el concepto
de “perspectiva” en su ensayo Verdad y perspectiva, que apareció
publicado en 1916 en el primer volumen de El Espectador. Se trata de un
concepto que tiene resonancias en la obra de los filósofos alemanes Gottfried
Wilhelm Leibniz, Friedrich Nietzsche y Gustav Teichmüller, pero que en la obra
de Ortega poseyó un tono original. Pensaba que la realidad se ofrece a los
individuos en una gran variedad de perspectivas singulares. Cada una de ellas
es una forma de realidad y, al mismo tiempo, forma una posibilidad de
conocimiento de lo real. Es decir, una perspectiva supone siempre la
combinación de un nivel ontológico y epistemológico y la realidad equivaldría a
la suma de las perspectivas posibles en que se presenta y según las que puede
analizarse. En alguna medida, la perspectiva es semejante a un “punto de vista”
o a la comprensión parcial de algo. Debe notarse que la perspectiva elimina la
posibilidad de acceso inmediato a una realidad inmutable, lo que se encuentra
muy unido al concepto de “circunstancia”, que Ortega hizo famoso en su
expresión: “Yo soy yo y mi circunstancia”. De hecho, Ortega mantuvo los
principios esenciales de su perspectivismo en etapas posteriores de su
pensamiento.
Desde finales de la década
de 1920 desarrolló un concepto de razón que se encuentra unida a una nueva
consideración de la vida: el “raciovitalismo”. Esta combinación supuso una de
las más notables aportaciones de su pensamiento y se convirtió en uno de los
rasgos esenciales de éste. Para Ortega, la vida es la verdadera realidad
radical, de la que surge cualquier problema que pueda ser relevante y cualquier
sistema filosófico posible. Para cada ser humano, la vida toma una forma
concreta y determinada, que se construye a sí misma de acuerdo a diferentes
circunstancias (o perspectivas que la vida toma para cada uno). De hecho, la
vida es una realidad radical y última; más aún: ella tiene en sí misma su
propia finalidad, y no hay realidad alguna que pueda trascenderla. Por ello, la
vida de cada ser humano es, para él, su propia finalidad y debe entregarse a su
elucidación si desea salvarse a sí mismo.
Junto a esta afirmación
de la vida y a la necesidad de elucidar o responder a los problemas que la vida
plantea, expuso la necesidad de un nuevo tipo de razón, que se aleja de la
razón abstracta y meramente teórica, siempre separada y “abstraída” de las
circunstancias vitales, que ha sido común en la tradición de la filosofía
occidental. Denominaba “razón vital” a este nuevo tipo de razón y
“raciovitalismo” al modo de pensar que se apoyaba en su nuevo concepto de
razón. La razón vital es una razón que se sustenta constantemente en la vida de
la que ha surgido. Es decir, la vida, como realidad dinámica, que siempre está
en proceso de elaboración, es una incesante fuente de problemas y cuestiones
relevantes y obliga siempre, a quien la vive, a “saber a qué atenerse”, a
orientarse continuamente en sus decisiones. Pues bien, esta orientación exige
una razón que acompañe a la vida y que encuentre en ella su fundamento. Es
decir, una “razón vital”.
.
K. SAGAN
Sagan publicó numerosos
artículos científicos y comunicaciones1 y fue autor, co-autor o editor de más
de una veintena de libros. Defensor del pensamiento escéptico científico y del método científico, fue también pionero de
la exobiología,
promotor de la búsqueda de inteligencia extraterrestre a través del Proyecto SETI e impulsó el envío de mensajes a bordo
de sondas
espaciales, destinados a informar a posibles civilizaciones
extraterrestres acerca de la cultura humana. Mediante sus observaciones de la
atmósfera de Venus,
fue de los primeros científicos en estudiar el efecto invernadero a escala planetaria.
Carl Sagan ha sido muy
popular por sus libros de divulgación científica —en 1978, ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción
por su libro Los Dragones del Edén—, por la
galardonada serie documental de TV Cosmos: Un viaje personal, producida
en 1980, de la que fue narrador y co-autor, y por el libro Cosmos que fue publicado como complemento de
la serie, además de por la novela Contacto,
en la que se basa la película homónima de 1997. A lo largo de su vida, Sagan
recibió numerosos premios y condecoraciones por su labor como comunicador de la
ciencia y la cultura. Está considerado como uno de los divulgadores de la
ciencia más carismáticos e influyentes, gracias a su capacidad de transmitir
las ideas científicas y los aspectos culturales al público no especializado con
sencillez no exenta de rigor, lo que ha dado origen a multitud de vocaciones
científicas entre el público general.
DURKHEIM
EMMAUEL MOUNIER
(1905-1950), filósofo francés. Nacido en
Grenoble, fue discípulo de Henri Bergson y de Charles Pierre Péguy. Católico
militante, en 1932 fundó la revista Esprit, que jugaría un papel muy
importante en el movimiento intelectual francés durante el periodo de
entreguerras. Su pensamiento filosófico, expuesto desde las páginas de Esprit,
constituyó una cierta forma de humanismo cristiano que él mismo denominó
personalismo y cuya preocupación fundamental era elevar la conciencia del
hombre para hacer de él una persona libre, activa, solidaria y destinada a la
trascendencia. Hostil al egoísmo capitalista y burgués, las tesis de Mounier
trataron de conciliar en alguna medida las propias del cristianismo y las del
socialismo.
Sus principales obras fueron:
Revolución personalista y comunitaria (1934), De la propiedad
capitalista a la propiedad humana (1936), Tratado
.
J. BEMTHAN
Jeremy Bentham (1748-1832), filósofo, economista y jurista británico,
creador de la doctrina del utilitarismo. Nacido en Londres el 15 de febrero de
1748, fue un niño prodigio que ya leía tratados a la edad de tres años, tocaba
el violín con cinco y estudiaba latín y francés con seis. Ingresó en la
Universidad de Oxford con 12 años, estudió derecho y fue admitido en el Colegio
de abogados, aunque nunca llegó a ejercer. En vez de eso, trabajó en una
profunda reforma del sistema jurídico y en una teoría general sobre ley y
moral, y publicó breves ensayos escritos sobre aspectos de su propio
pensamiento. En 1789 se hizo famoso por su Introducción a los principios de
la moral y la legislación.
Bentham fue el líder de los filósofos radicales, entre los que se
encontraban James Mill y su hijo, John Stuart Mill. Fundaron y dirigieron la
revista Westminster Review, que sirvió para difundir sus ideas
reformistas. Murió en Londres el 6 de junio de 1832. Siguiendo sus deseos, su
cuerpo fue diseccionado en presencia de sus amigos. Su esqueleto, totalmente
vestido y con una cabeza de cera (la auténtica fue momificada), todavía se
guarda en una vitrina de cristal en el University College de Londres, en cuya
fundación había participado.
En la Introducción a los principios de la moral y la legislación
Bentham propuso el utilitarismo como la base para emprender las reformas
sociales. Mantenía que era posible comprobar de modo científico lo que era
justificable en el plano moral aplicando el principio de utilidad. Así, las
acciones eran buenas si tendían a procurar la mayor felicidad para el mayor
número de personas. La felicidad era equivalente al placer. Mediante una
especie de cálculo matemático-moral de los placeres y las penas, se podría
llegar a decir qué era una acción buena o mala. Si todos los placeres y las
penas estuvieran en el mismo orden, entonces sería posible una evaluación
utilitarista de las actividades morales, políticas y legales. Bentham afirmó
también que si los valores se basaban en los placeres y las penas, entonces las
teorías de los derechos naturales y de la ley natural no eran válidas. John
Stuart Mill modificó algunos de los principios de Bentham, excepto su método
para calcular las cantidades de felicidad.
Las ideas de Bentham tuvieron mucha influencia en la reforma de la
estructura administrativa del Gobierno británico a finales del siglo XIX, en el
Derecho penal y en el procedimiento jurídico tanto en el Derecho penal como en
el civil. En su producción también figuran Fundamento de la evidencia
judicial (1827) y el Código constitucional 1830).
FRIEDRICH NIETZSCHE
(1844-1900), filósofo, poeta
y filólogo alemán, cuyo pensamiento está considerado como uno de los más
radicales, ricos y sugerentes del siglo XX.
Nació el 15 de octubre
de 1844 en Röcken, Prusia. Su padre, un pastor protestante, falleció cuando él
tenía 5 años, por lo que fue educado por su madre en una casa donde vivían su
abuela, dos tías y una hermana. Estudió Filología Clásica en las universidades
de Bonn y Leipzig, y fue nombrado catedrático de Filología Clásica en la Universidad
de Basilea en 1869, cuando sólo tenía 24 años de edad. Su delicada salud
(estuvo afectado toda su vida por problemas de visión y constantes jaquecas) le
obligó a abandonar la docencia en 1878. En 1889 sufrió una crisis nerviosa de
la que nunca se recuperó. Falleció en Weimar el 25 de agosto de 1900.
Además de por la cultura
helénica (en particular por las respectivas filosofías de Sócrates, Platón y
Aristóteles) Nietzsche estuvo profundamente influido por el pensamiento del
filósofo alemán Arthur Schopenhauer, por la teoría de la evolución y por su
amistad con el compositor alemán Richard Wagner. Escritor prolífico, entre sus
trabajos filosóficos más importantes cabe señalar los siguientes: El origen
de la tragedia (1872), La gaya ciencia (1882), Así habló
Zaratustra (1883-1891), Más allá del bien y del mal (1886), La
genealogía de la moral (1887), El ocaso de los ídolos (1889), El
Anticristo (1896), La voluntad de poder (1901) y Ecce homo
(1908).
Uno de los argumentos
fundamentales de Nietzsche era que los valores tradicionales (representados en
esencia por el cristianismo) habían perdido su poder en las vidas de las
personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su tajante
proclamación “Dios ha muerto”. Estaba convencido de que los valores tradicionales
representaban una “moralidad esclava”, una moralidad creada por personas
débiles y resentidas que fomentaban comportamientos como la sumisión y el
conformismo porque los valores implícitos en tales conductas servían a sus
intereses. Afirmó el imperativo ético de crear valores nuevos que debían
reemplazar los tradicionales, y su discusión sobre esta posibilidad evolucionó
hasta configurar su retrato del hombre por venir, el “superhombre” (Übermensch).
Según sus teorías, las
masas (a las que denominaba “rebaño”, “manada” o “muchedumbre”) se adaptan a la
tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y muy
individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus pasiones están
frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más que en
las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el
superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la
existencia humana. Su superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo
de “eticidad maestra” que refleja la fuerza e independencia de alguien que está
emancipado de las ataduras de lo humano “envilecido” por la docilidad
cristiana, excepto de aquellas que él juzga vitales.
Nietzsche sostenía que
todo acto o proyecto humano está motivado por la “voluntad de poder”. Ésta no
es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es
necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la autonomía del
superhombre, en su creatividad y su coraje. Aunque Nietzsche afirmó en multitud
de oportunidades que todavía no había existido ningún superhombre, citó a
algunos personajes históricos que podrían servir como modelos: Sócrates,
Jesucristo, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, William Shakespeare, Johann
Wolfgang von Goethe, Julio César y Napoleón I Bonaparte.
Al concepto de superhombre
se le reprochó a menudo ser el fruto de un intelectual que se desenvuelve en
una sociedad de amos y esclavos, y ha sido identificado con las filosofías
autoritarias. Muchos eruditos niegan esta lectura ideológica y lo atribuyen a
una mala interpretación de la obra de Nietzsche.
Aclamado poeta, Nietzsche
ejerció una enorme influencia sobre la literatura alemana, sobre la literatura
europea, así como sobre la teología. Sus conceptos han sido discutidos y
ampliados por personalidades como los filósofos alemanes Karl Jaspers y Martin
Heidegger, el filósofo judío alemán Martin Buber, el teólogo
germano-estadounidense Paul Johannes Tillich, y los escritores franceses Albert
Camus y Jean-Paul Sartre. La proclama de Nietzsche “Dios ha muerto” fue
utilizada por teólogos radicales posteriores a la II Guerra Mundial (en
especial por los estadounidenses Thomas J. J. Altizer y Paul van Buren) en sus
intentos por adecuar el cristianismo a las décadas de 1960 y posteriores.
.Henri Bergson
Henri Bergson (1859-1941),
filósofo y escritor francés. Autor de una teoría de la evolución basada en la
dimensión espiritual de la vida humana, que tuvo una gran influencia en
múltiples disciplinas, en 1927 fue galardonado con el Premio Nobel de
Literatura.
Henri-Louis Bergson nació el 18
de octubre de 1859 en París. Cursó estudios superiores en la Escuela Normal
Superior, prestigioso centro de enseñanza dedicado a la formación de profesores
universitarios. En 1881 inició en el Liceo de Angers su actividad docente, que
continuó con posterioridad en los liceos de Clermont-Ferrand (1883-1888) y
Enrique IV de París (1889-1897). En 1889 se doctoró en letras con una tesis
titulada Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, ensayo que,
tras ser publicado ese mismo año, causó una gran sensación entre distintos
filósofos. En sus páginas planteaba sus teorías acerca de la libertad de la
conciencia y sobre el tiempo, al que consideró como una sucesión de instantes
conscientes, entremezclados e ilimitados. A continuación apareció una de sus
principales obras, Materia y memoria (1896), en la que subrayaba la
selectividad del cerebro humano. En 1897 ingresó como profesor en la Escuela
Normal Superior y, en 1900, en el Collège de France, centro en el que ocupó
primeramente la cátedra de Lengua Griega y más tarde la de Filosofía. Sus obras
más destacadas de este periodo fueron La risa (1900, ensayo sobre la
base mecanicista de la comedia y, tal vez, su trabajo más citado) y La
evolución creadora (1907, donde exploró el problema de la existencia humana
y definió la mente como energía pura, el élan vital o ímpetu vital,
responsable de toda la evolución orgánica).
En 1914 fue elegido miembro de la
Academia Francesa (integrada en el Instituto de Francia) y se retiró
prácticamente de su actividad profesoral, aunque no abandonó de forma oficial
su cátedra hasta 1921. A partir de este último año su preocupación se centró en
determinados asuntos internacionales, políticos, morales y religiosos (en este
aspecto, jugó un decisivo papel su conversión al catolicismo, lo que
significaba una renuncia al judaísmo que profesaron sus padres). Después de
serle concedido el Premio Nobel de Literatura en 1927, sólo publicó Las dos
fuentes de la moral y de la religión (1932, donde relacionó su propia
filosofía con el pensamiento cristiano) y El pensamiento y lo moviente
(1934). Falleció el 4 de enero de 1941 en París.
La influencia de Bergson
(principalmente de sus primeras obras) sobre numerosos filósofos, artistas y
escritores del siglo XX resultó decisiva. Exquisito prosista y brillante
conferenciante, su estilo, místico aunque vital, contrastó con el materialismo
de su tiempo. Aunque a menudo fue asociado con la escuela filosófica intuitiva,
su pensamiento fue demasiado original y ecléctico para ser así conceptuado. No
obstante, Bergson sí subrayó la importancia de la intuición sobre el intelecto,
al impulsar la idea de dos corrientes opuestas: la materia inerte frente a la
vida orgánica, de modo semejante a como el impulso vital se esfuerza por
conseguir la libre acción creadora.
M. UNAMUNO
Banderas
de Bilbao y flores rojas y blancas en el
homenaje a Miguel de Unamuno, en la Plaza Unamuno, a unos cien metros de la
casa natal del escritor, en el Casco Viejo de Bilbao.
Miguel de Unamuno
nació en la calle Ronda de Bilbao. Era el tercer hijo
y primer varón, tras María Felisa y María Jesusa, del matrimonio habido entre
el comerciante Félix de Unamuno Larraza y su sobrina carnal, Salomé Jugo
Unamuno. Más tarde nacerán Félix, Susana y María Mercedes. Al acabar sus
primeros estudios en el colegio de San Nicolás y a punto de entrar en el
instituto, asiste como testigo al asedio de su ciudad durante la Tercera Guerra Carlista, lo que luego reflejará
en su primera novela, Paz en la guerra. Buen dibujante,
estudió en el taller bilbaíno de Antonio Lecuona,
pero, como él mismo confesó, la falta de dominio sobre el color le hizo
desistir de una carrera artística.
En septiembre de 1880
se traslada a la Universidad de Madrid para estudiar Filosofía y Letras. El 21 de junio de 1883, a sus diecinueve
años, finaliza sus estudios y realiza el examen de Grado de dicha licenciatura
obteniendo la calificación de sobresaliente. Al año siguiente, el 20 de junio,
se doctora con una tesis sobre la lengua vasca: Crítica del problema
sobre el origen y prehistoria de la raza vasca.2 En ella anticipa su
idea sobre el origen de los vascos, idea contraria a la que en los años
venideros irá gestando el nacionalismo vasco, recién fundado por los
hermanos Arana Goiri, que propugnará una raza vasca no contaminada por
otras razas.
E. DUSSEL
Enrique Dussel es reconocido
internacionalmente por su trabajo en el campo de la Ética,
la Filosofía Política y la Filosofía latinoamericana, y en particular
por ser uno de los fundadores de la Filosofía de la Liberación, corriente de
pensamiento de la que es arquitecto. Ha mantenido diálogo con filósofos como Karl-Otto Apel, Gianni Vattimo, Jürgen Habermas, Richard Rorty,Emmanuel Lévinas. Su vasto conocimiento en
Filosofía, Política, Historia y Religión, plasmado en más de 50 libros y más de
400 artículos -muchos de ellos traducidos en más de seis idiomas-, lo convierte
en uno de los más prestigiados pensadores filosóficos del siglo XX, que ha
contribuido en la construcción de una filosofía comprometida. Ha sido crítico
de la modernidad apelando a un "nuevo" momento denominado
transmodernidad.
M.HEIDEGGER
progresivo deterioro de sus
relaciones con las autoridades alemanas (se negó a que en el recinto
universitario se realizara propaganda antisemita) culminó con su dimisión al
frente del rectorado en 1934. Pudo continuar sus enseñanzas, aunque éstas
fueron en parte censuradas, hasta 1944. En 1945, tras finalizar la II Guerra
Mundial, Heidegger tuvo que hacer frente a Martin Heidegger nació el
26 de septiembre de 1889 en Messkirch (Baden, actual estado de
Baden-Württemberg). Cursó estudios superiores de teología y de filosofía en la
Universidad de Friburgo, centro por el que se doctoró en 1914 y donde fue
alumno de Heinrich Rickert y de Edmund Husserl, el fundador de la
fenomenología. En 1916 comenzó su carrera docente en la propia Universidad de
Friburgo. Posteriormente pasó, en calidad de profesor titular, a la Universidad
de Marburgo, en la que permaneció hasta 1928. Ese año se convirtió, igualmente,
en profesor titular de filosofía en la Universidad de Friburgo. Tras el ascenso
al poder en Alemania de Adolf Hitler en 1933, Heidegger (que, posiblemente bajo
presiones, había mostrado su adhesión al partido nacionalsocialista) fue
nombrado ese mismo año rector de la universidad. No obstante, el la actitud de
relativa afinidad con el nacionalsocialismo que manifestara en 1933. Por ello,
hasta 1951 no fue restablecido en su puesto docente, en el que permaneció hasta
1958. Falleció el 26 de mayo de 1976 en Messkirch.
Al igual que en el caso
de Husserl, el pensamiento de Heidegger recibió las influencias de la filosofía
griega presocrática, del filósofo danés Søren Kierkegaard y del filósofo alemán
Friedrich Nietzsche.
.
K. JASPERS
Karl Theodor Jaspers nació
el 23 de febrero de 1883 en Oldenburg. Estudió Derecho y Medicina y en 1909
recibió el título de doctor en la Universidad de Heidelberg. Trabajó desde ese
año en la clínica psiquiátrica de dicho centro y, posteriormente, fue profesor
de Psicología (desde 1916) y de Filosofía (desde 1920). Jaspers, cuya mujer era
judía y que criticó sin paliativos a las autoridades nacionalsocialistas desde
que Adolf Hitler alcanzara el poder en Alemania en 1933, fue apartado en 1937
de su cátedra de Filosofía (que había conseguido en 1922). En 1945, tras
finalizar la II Guerra Mundial, fue repuesto en ella y en 1948 marchó a Suiza
tras aceptar la cátedra de Filosofía de la Universidad de Basilea. Falleció en esta
ciudad el 20 de febrero de 1969.
En su primera obra mayor,
Psicopatología general (1913), Jaspers denunció las pretensiones
científicas de la psicoterapia, tachándolas de engañosas y deterministas. Más
tarde publicó Psicología de las concepciones del mundo (1919), un
trabajo muy importante en el que catalogó las diferentes actitudes ante la
vida.
En su principal obra,
Filosofía (3 vols., 1932), expresó su visión de la historia de la
filosofía y abordó sus principales temas. Identificó la filosofía con el
pensamiento filosófico en sí mismo, no con las conclusiones a las que puede
llevar. Su ideario nació de un esfuerzo por explorar y describir los márgenes y
los límites de la experiencia. Empleó el término das Umgreifende (lo
abarcable) para referirse a los límites últimos del ser, el horizonte
indefinido en el cual puede desarrollarse cualquier experiencia objetiva o
subjetiva y que no puede comprenderse por vías racionales. Otra importante obra
suya es Filosofía de la existencia (1938), en la cual se refiere con el
término Existenz a la experiencia indefinible de la libertad y la
posibilidad que constituye la verdadera esencia del ser para quienes son
conscientes de lo abarcable al enfrentarse a situaciones límite como el azar,
el sufrimiento, el conflicto, la culpabilidad y la muerte. Jaspers también
escribió con frecuencia sobre la amenaza que la ciencia y las instituciones
políticas y económicas modernas suponen para la consecución de la libertad
humana. Entre sus escritos políticos destaca La cuestión de la culpabilidad
alemana (1946).
G. MARCEL
Gabriel Marcel (1889-1973),
filósofo católico, dramaturgo y crítico francés que mantenía que los individuos
tan sólo pueden ser comprendidos en las situaciones específicas en que se ven
implicados y comprometidos. Esta afirmación constituye el eje de su
pensamiento, calificado como existencialismo cristiano. Nacido el 7 de
diciembre de 1889 en París, Marcel perdió a su madre a una edad muy temprana lo
que le dejó un profundo sentimiento de pérdida. Fue educado en un ambiente de
cariño, aunque sofocante, por su abuela y tía, convirtiéndose esta última en su
madrastra.
En su primer libro, Diario
metafísico, Marcel abogaba por una filosofía de lo concreto que reconociera
que la encarnación del sujeto en un cuerpo y la situación histórica del individuo
condicionan en esencia lo que se es en realidad. Marcel distinguió la reflexión
primaria, que tiene que ver con los objetos y las abstracciones y alcanza su
forma más elevada en la ciencia y la tecnología, de su propio método, la
reflexión secundaria que se ocupa de aquellos aspectos de la existencia humana,
como el cuerpo y la situación de cada persona, en los que se participa de forma
tan completa que el individuo no puede abstraerse de los mismos. La reflexión
secundaria contempla los misterios y proporciona una especie de verdad
(filosófica, moral y religiosa) que no puede ser verificada mediante
procedimientos científicos, pero que es confirmada en tanto ilumina la vida de
cada uno. Marcel, al contrario que otros seguidores del existencialismo, hizo hincapié
en la participación en una comunidad en vez de denunciar el ontológico
aislamiento humano. No sólo expresó estas ideas en sus libros, sino también en
sus obras de teatro, que presentaban situaciones complejas donde las personas
se veían atrapadas y conducidas hacia la soledad y la desesperación, o bien
establecían una relación satisfactoria con las demás personas y con Dios.
Defensor de los sublevados durante la Guerra Civil española, Albert Camus
polemizó con él en varias cartas públicas donde denunció las contradicciones
éticas de su reflexión filosófica humanista. Entre sus obras destacan Diario
metafísico (1927), Ser y tener (1933), Del rechazo a la
invocación (1940) y Homo viator (1944).
.
W. JAMES
Nació en Montpellier el
19 de enero de 1798. Desde muy temprana edad mostró un fuerte rechazo hacia el
catolicismo tradicional y las doctrinas monárquicas. Logró ingresar como
profesor de matemáticas en la Escuela Politécnica de París en 1814, pero en
1816 fue expulsado de este centro por haber participado en una revuelta
estudiantil. Durante algunos años fue secretario particular del teórico
socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia
quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador
francés quedaron marcados por la alienación mental, debida a las crisis de
locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Falleció
el 5 de septiembre de 1857 en París.
Para dar una respuesta
a la revolución científica, política e industrial de su tiempo, Comte apostó
por ofrecer una reorganización intelectual, moral y política del orden social.
Además, pensó que cualquier reconstrucción sólo era posible tras adoptar una
actitud científica. Afirmaba que el estudio empírico de los procesos históricos
revela la que denominó “ley de los tres estadios”, que rige el desarrollo de la
humanidad. Analizó estos tres estadios en su más importante y voluminosa obra,
Curso de filosofía positiva (6 vols., 1830-1842). En ella afirmaba que, dada la
naturaleza de la mente humana, cada una de las ciencias o ramas del saber debe
pasar por “tres estadios teoréticos diferentes: el teológico o estadio
ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por último, el científico o positivo’.
En el estadio teológico los acontecimientos se explican de un modo muy
elemental apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio
metafísico los fenómenos se explican invocando categorías filosóficas
abstractas. El último estadio de esta evolución, el científico o positivo,
supone el triunfo de la racionalidad positiva, en tanto que los hombres no
buscan el origen del Universo sino las “leyes efectivas” de los fenómenos. Toda
su atención se centra en averiguar cómo se producen éstos con la intención de
llegar a generalizaciones sujetas, a su vez, a verificaciones observacionales y
comprobables. La obra de Comte es considerada como la expresión clásica de la
actitud positivista, es decir, la actitud de quien afirma que tan sólo las ciencias
empíricas se erigen en la adecuada fuente de conocimiento. Cada uno de estos
estadios, afirmaba Comte, tiene su correlato en determinadas actitudes
políticas. El estadio teológico tiene su reflejo en las ideologías que
sostienen el derecho divino de los reyes. El estadio metafísico incluye algunos
conceptos tales como el contrato social, la igualdad de las personas o la
soberanía popular. El estadio positivo se caracteriza por el análisis
científico o ‘sociológico’ (término acuñado por Comte) de la organización
política.
Bastante crítico con los
procedimientos democráticos, anhelaba una sociedad estable gobernada por una
minoría de doctos que empleara el método científico para resolver los problemas
humanos y para mejorar las nuevas condiciones sociales. Aunque rechazaba la
creencia en un ser transcendente, reconocía el valor de la religión, en tanto
que creía que ésta contribuía a la estabilidad social. En su obra Sistema de
política positiva (4 vols., 1851-1854), propuso como aceptable una religión
que estimulara una benéfica conducta social.
A.
COMTE
(1798-1857), filósofo francés, considerado el
fundador del positivismo y de la sociología.
Nació en Montpellier el
19 de enero de 1798. Desde muy temprana edad mostró un fuerte rechazo hacia el
catolicismo tradicional y las doctrinas monárquicas. Logró ingresar como
profesor de matemáticas en la Escuela Politécnica de París en 1814, pero en
1816 fue expulsado de este centro por haber participado en una revuelta
estudiantil. Durante algunos años fue secretario particular del teórico
socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia
quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador
francés quedaron marcados por la alienación mental, debida a las crisis de
locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Falleció
el 5 de septiembre de 1857 en París.
Para dar una respuesta
a la revolución científica, política e industrial de su tiempo, Comte apostó
por ofrecer una reorganización intelectual, moral y política del orden social.
Además, pensó que cualquier reconstrucción sólo era posible tras adoptar una
actitud científica. Afirmaba que el estudio empírico de los procesos históricos
revela la que denominó “ley de los tres estadios”, que rige el desarrollo de la
humanidad. Analizó estos tres estadios en su más importante y voluminosa obra, Curso
de filosofía positiva (6 vols., 1830-1842). En ella afirmaba que, dada la
naturaleza de la mente humana, cada una de las ciencias o ramas del saber debe
pasar por “tres estadios teoréticos diferentes: el teológico o estadio
ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por último, el científico o positivo’.
En el estadio teológico los acontecimientos se explican de un modo muy
elemental apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio
metafísico los fenómenos se explican invocando categorías filosóficas
abstractas. El último estadio de esta evolución, el científico o positivo,
supone el triunfo de la racionalidad positiva, en tanto que los hombres no
buscan el origen del Universo sino las “leyes efectivas” de los fenómenos. Toda
su atención se centra en averiguar cómo se producen éstos con la intención de
llegar a generalizaciones sujetas, a su vez, a verificaciones observacionales y
comprobables. La obra de Comte es considerada como la expresión clásica de la
actitud positivista, es decir, la actitud de quien afirma que tan sólo las ciencias
empíricas se erigen en la adecuada fuente de conocimiento. Cada uno de estos
estadios, afirmaba Comte, tiene su correlato en determinadas actitudes
políticas. El estadio teológico tiene su reflejo en las ideologías que
sostienen el derecho divino de los reyes. El estadio metafísico incluye algunos
conceptos tales como el contrato social, la igualdad de las personas o la
soberanía popular. El estadio positivo se caracteriza por el análisis
científico o ‘sociológico’ (término acuñado por Comte) de la Bastante crítico con los
procedimientos democráticos, anhelaba una sociedad estable gobernada
organización política.
por una minoría de doctos que
empleara el método científico para resolver los problemas humanos y para
mejorar las nuevas condiciones sociales. Aunque rechazaba la creencia en un ser
transcendente, reconocía el valor de la religión, en tanto que creía que ésta
contribuía a la estabilidad social. En su obra Sistema de política positiva (4
vols., 1851-1854), propuso como aceptable una religión que estimulara una
benéfica conducta social.
FREDERICH AUGUSTE ENGELS
(1798-1857), filósofo
francés, considerado el fundador del positivismo y de la sociología.
Nació en Montpellier el
19 de enero de 1798. Desde muy temprana edad mostró un fuerte rechazo hacia el
catolicismo tradicional y las doctrinas monárquicas. Logró ingresar como
profesor de matemáticas en la Escuela Politécnica de París en 1814, pero en
1816 fue expulsado de este centro por haber participado en una revuelta
estudiantil. Durante algunos años fue secretario particular del teórico
socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia
quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador
francés quedaron marcados por la alienación mental, debida a las crisis de
locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Falleció
el 5 de septiembre de 1857 en París.
Para dar una respuesta
a la revolución científica, política e industrial de su tiempo, Comte apostó
por ofrecer una reorganización intelectual, moral y política del orden social.
Además, pensó que cualquier reconstrucción sólo era posible tras adoptar una
actitud científica. Afirmaba que el estudio empírico de los procesos históricos
revela la que denominó “ley de los tres estadios”, que rige el desarrollo de la
humanidad. Analizó estos tres estadios en su más importante y voluminosa obra, Curso
de filosofía positiva (6 vols., 1830-1842). En ella afirmaba que, dada la
naturaleza de la mente humana, cada una de las ciencias o ramas del saber debe
pasar por “tres estadios teoréticos diferentes: el teológico o estadio
ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por último, el científico o positivo’.
En el estadio teológico los acontecimientos se explican de un modo muy
elemental apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio
metafísico los fenómenos se explican invocando categorías filosóficas
abstractas. El último estadio de esta evolución, el científico o positivo,
supone el triunfo de la racionalidad positiva, en tanto que los hombres no
buscan el origen del Universo sino las “leyes efectivas” de los fenómenos. Toda
su atención se centra en averiguar cómo se producen éstos con la intención de
llegar a generalizaciones sujetas, a su vez, a verificaciones observacionales y
comprobables. La obra de Comte es considerada como la expresión clásica de la
actitud positivista, es decir, la actitud de quien afirma que tan sólo las ciencias
empíricas se erigen en la adecuada fuente de conocimiento. Cada uno de estos
estadios, afirmaba Comte, tiene su correlato en determinadas actitudes
políticas. El estadio teológico tiene su reflejo en las ideologías que
sostienen el derecho divino de los reyes. El estadio metafísico incluye algunos
conceptos tales como el contrato social, la igualdad de las personas o la
soberanía popular. El estadio positivo se caracteriza por el análisis
científico o ‘sociológico’ (término acuñado por Comte) de la organización
política.
Bastante crítico con los
procedimientos democráticos, anhelaba una sociedad estable gobernada por una
minoría de doctos que empleara el método científico para resolver los problemas
humanos y para mejorar las nuevas condiciones sociales. Aunque rechazaba la
creencia en un ser transcendente, reconocía el valor de la religión, en tanto
que creía que ésta contribuía a la estabilidad social. En su obra Sistema de
política positiva (4 vols., 1851-1854), propuso como aceptable una religión
que estimulara una benéfica conducta social.
.
Albert Camus
Albert Camus (1913-1960),
novelista, ensayista y dramaturgo francés, considerado uno de los escritores
más importantes posteriores a 1945. Su obra, caracterizada por un estilo
vigoroso y conciso, refleja la philosophie de l’absurde, la sensación de
alienación y desencanto junto a la afirmación de las cualidades positivas de la
dignidad y la fraternidad humana.
Camus nació en Mondovi
(actualmente Drean, Argelia), el 7 de noviembre de 1913, y estudió en la
Universidad de Argel. Sus estudios se interrumpieron pronto debido a una
tuberculosis. Formó una compañía de teatro de aficionados que representaba
obras dirigidas a las clases trabajadoras; también trabajó como periodista y
viajó mucho por Europa. En 1939, publicó Nupcias, un conjunto de
artículos que incluían reflexiones inspiradas por sus lecturas y viajes. En
1940, se trasladó a París y formó parte de la redacción del periódico Paris-Soir.
Durante la II Guerra Mundial fue miembro activo de la Resistencia francesa
contra la ocupación alemana y, de 1945 a 1947, director de Combat, una
publicación clandestina.
Argelia sirve de fondo al primer
relato que publicó, El extranjero (1942), y a la mayoría de sus
narraciones siguientes. Esta obra y el ensayo en el que se basa, El mito de
Sísifo (1942), revelan la influencia del existencialismo en su pensamiento.
De las obras de teatro que desarrollan temas existencialistas, Calígula
(1945) es una de las más conocidas. Aunque en su novela La peste (1947)
Camus todavía se interesa por el absurdo fundamental de la existencia, reconoce
el valor de los seres humanos ante los desastres. Afirma en esta obra que “cada
uno lleva dentro de sí la peste” y que desde el mismo momento en que se decidió
a no matar y a ponerse siempre del lado de las víctimas, se condenó a un
“exilio definitivo”.
Sus obras posteriores incluyen la
novela La caída (1956), inspirada en un ensayo precedente; El hombre
rebelde (1951); la obra de teatro Estado de sitio (1948); y un
conjunto de relatos, El exilio y el reino (1957). Colecciones de sus
trabajos periodísticos aparecieron con el título de Actuelles (3
volúmenes, 1950, 1953 y 1958) y El verano (1954). Una muerte feliz
(1971), aunque publicada póstumamente, es de hecho su primera novela. En 1994,
se publicó la novela incompleta en la que trabajaba cuando murió, El primer
hombre. Sus Cuadernos, que cubren los años 1935 a 1951, también se
publicaron póstumamente en dos volúmenes (1962 y 1964). Camus, que obtuvo en
1957 el Premio Nobel de Literatura, murió en un accidente de coche en
Villeblerin (Francia) el 4 de enero de 1960.
J. SARTRE
Jean-Paul Charles Aymard Sartre (París, 21 de junio de 1905 – ibíd., 15 de abril de 1980), conocido comúnmente
como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente delexistencialismo y del marxismo humanista. Fue el décimo escritor
francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó
explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por
regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre
y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las
instituciones. Fue pareja de la también filósofa Simone de Beauvoir.
Los padres de Sartre fueron Jean-Baptiste
Sartre, un oficial naval, y Anne-Marie Schweitzer, hermana de Albert Schweitzer.
Su padre murió de fiebre cuando él tenía apenas quince meses, y Anne-Marie lo
crió con ayuda de su abuelo, Charles Schweitzer, quien enseñaría matemáticas a
Jean-Paul y le introduciría desde muy joven a la literatura clásica.
Estudió en París en
la "elitista" École Normale Supérieure, graduándose en 1929
con un Doctorado en Filosofía. Es durante sus estudio que conoció a Simone de Beauvoir y aRaymond Aron.
Sartre y de Beauvoir se volvieron compañeros inseparables durante el resto de
sus vidas, quienes juntos combatieron las suposiciones y expectativas de la
vida burguesa llevando una relación no monógama.[cita requerida].
En 1939 Sartre sirvió
como meteorólogo en el Ejército Francés durante la Segunda Guerra Mundial. 3 Fue capturado por
tropas alemanas en 1940 en Padoux, pasando 9 meses
como prisionero de guerra en Nancy y luego en Stalag.
Su vida se
caracterizó por una actitud militante de la filosofía. Se solidarizó con los
más importantes acontecimientos de su época, como el Mayo Francés,
la Revolución Culturalchina —en su etapa de acercamiento
a los maoístas, al final de su vida— y con la Revolución Cubana. A pesar de su abrumadora
fama mundial, Sartre mantuvo una vida sencilla, con pocas posesiones materiales
y activamente comprometido a varias causas hasta el final de su vida.
Falleció el 15 de
abril de 1980, a los 74 años de edad, en el hospital de Broussais tras una
enfermedad, que de hecho le apartó de la dirección de Libération años antes. Fue
enterrado el 20 de abril, rodeado de una inmensa multitud. Más de 20.000
personas acompañaron el féretro hasta el cementerio de Montparnasse, en París, donde descansan sus
restos.
SCHOPENHAVER
Su filosofía,
concebida esencialmente como un «pensar hasta el final» la filosofía de Kant, es deudora de Platón y Spinoza,
sirviendo además como puente con la filosofía oriental, en especial con el budismo,
el taoísmo y
el vedanta.
En su obra tardía, a partir de 1836, presenta su filosofía en abierta polémica
contra los desarrollos metafísicos postkantianos de sus contemporáneos, y
especialmente contra Hegel, lo que contribuyó en no escasa medida a la
consideración de su pensamiento como una filosofía «antihegeliana».
Su trabajo más famoso, Die Welt
als Wille und Vorstellung (El mundo como voluntad y
representación), constituye desde el punto de vista literario
una obra maestra de la lengua alemana de todas las épocas.1 Supone
además una de las cumbres delidealismo occidental, y el pesimismo profundo
(que no profundo pesimismo), que perdura en la obra de escritores y pensadores
de los siglos XIX y XX, de la talla de Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Thomas Mann, Ludwig Wittgenstein, Émile Cioran, Carl Gustav Jung, León Tolstói, Albert Einstein,
o Jorge Luis Borges, entre otros.
SIGMUND FREUD
(1856-1939), médico y
neurólogo austriaco, fundador del psicoanálisis.
Freud nació en Freiberg
(actual Príbor, República Checa), el 6 de mayo de 1856 y se educó en la
Universidad de Viena. Cuando apenas tenía tres años, su familia, huyendo de los
disturbios antisemitas que entonces se producían en Freiberg, se trasladó a
Leipzig. Poco tiempo después, la familia se instaló en Viena, donde Freud
residió la mayor parte de su vida.
Aunque su ambición desde
niño había sido dedicarse al ejercicio del derecho, Freud se decidió a estudiar
medicina justo antes de entrar en la Universidad de Viena en 1873. Inspirado
por las investigaciones científicas del poeta alemán Goethe, sintió un
vehemente deseo de estudiar ciencias naturales y de resolver alguno de los
retos que en aquel momento afrontaban los investigadores de su tiempo.
Ya durante el tercer curso,
Freud comenzó a investigar sobre el sistema nervioso central de los
invertebrados, en el laboratorio de fisiología que dirigía el médico alemán
Ernst Wilhelm von Brücke. Estas investigaciones neurológicas fueron tan
absorbentes que Freud descuidó sus obligaciones académicas, permaneciendo en la
facultad tres años más de lo habitual antes de obtener su licenciatura en
Medicina.
En 1881, después de cumplir
un año de servicio militar obligatorio, finalizó su licenciatura. Sin embargo,
no quiso abandonar el trabajo experimental y permaneció en la universidad como
ayudante en el laboratorio de fisiología. En 1883, presionado por Brücke, se
vio obligado a abandonar la investigación teórica.
Así, Freud estuvo tres
años en el Hospital General de Viena, dedicándose sucesivamente a la
psiquiatría, la dermatología y los trastornos nerviosos. En 1885, tras su
designación como profesor adjunto de Neuropatología en la Universidad de Viena,
dejó su trabajo en el hospital. A finales del mismo año, recibiría una beca del
gobierno para estudiar en París diecinueve semanas junto al neurólogo Jean
Charcot, que a la sazón trabajaba en el tratamiento de ciertos trastornos
mentales mediante la hipnosis, en el manicomio de Salpêtrière del que era
director. Los estudios de Freud con Charcot, centrados en la histeria,
encauzarían definitivamente sus intereses hacia la psicopatología, el estudio
científico de las enfermedades mentales.
En 1886 Freud se estableció
como médico privado en Viena, especializándose en los trastornos nerviosos.
Sufrió una fuerte oposición de la clase médica vienesa por su defensa del punto
de vista de Charcot sobre la histeria y el uso de la hipnosis, entonces
considerados como enfoques poco ortodoxos. El enfrentamiento resultante retrasó
la aceptación de sus hallazgos posteriores sobre el rigen de la neurosis.
El primer trabajo publicado
de Freud sobre psicopatología, Sobre la afasia, apareció en 1891; era un
estudio de este trastorno neurológico en el que la capacidad para pronunciar
palabras o nombrar objetos comunes se pierde como consecuencia de una
enfermedad orgánica en el cerebro. Su último trabajo sobre neurología, el
artículo, ‘Parálisis cerebrales infantiles’, fue escrito para una enciclopedia
en 1897 sólo por la insistencia del editor, porque en aquel momento Freud
estaba más ocupado en las explicaciones psicológicas de las enfermedades
mentales que en las fisiológicas. Sus trabajos posteriores se inscriben
enteramente en ese terreno, que él mismo había bautizado como psicoanálisis en
1896.
Esta nueva orientación
de Freud se dio a conocer por vez primera en su trabajo Estudios sobre la
histeria (1893), elaborado en colaboración con el médico vienés Josef
Breuer, que dos años después se publicaría con mayor extensión. Se consideraban
los síntomas de la histeria como manifestaciones de energía emocional no
descargada, asociada con traumas psíquicos olvidados. El procedimiento
terapéutico consistía en sumir al paciente en un estado hipnótico, para
forzarle a recordar y revivir la experiencia traumática origen del trastorno,
con lo que se descargarían por catarsis las emociones causantes de los
síntomas. La publicación de esta obra marcó el comienzo de la teoría
psicoanalítica, formulada sobre la base de las observaciones clínicas.
Durante el periodo de
1895 a 1900, Freud desarrolló muchos de los conceptos posteriormente
incorporados tanto a la práctica como a la doctrina psicoanalítica. Poco
después de la publicación de los estudios sobre la histeria, Freud abandonó el
uso de la hipnosis como procedimiento catártico, para reemplazarlo por la
investigación del curso espontáneo de pensamientos del paciente —llamado
asociación libre—, como método idóneo para comprender los procesos mentales
inconscientes que están en la raíz de los trastornos neuróticos.
En sus observaciones clínicas,
Freud halló evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la
resistencia, describiendo la primera como un mecanismo inconsciente que hace
inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos dolorosos o
traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente contra la accesibilidad
a la consciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la ansiedad que de
ella se deriva.
Freud propuso seguir el
curso de los procesos inconscientes, usando las asociaciones libres del
paciente como guía para interpretar los sueños y los lapsus en el lenguaje
(además de chistes, actos fallidos, etc). Mediante el análisis de los sueños
llegó a sus teorías sobre la sexualidad infantil y el complejo de Edipo, que
explicaría el apego del niño al progenitor del sexo contrario, junto con los
sentimientos hostiles hacia el del propio sexo (considerado —en principio— un
rival). Estos planteamientos, que hacían hincapié en la base biológica del
comportamiento humano —particularmente el sexo y la agresividad—, fueron muy
controvertidos.
En estos años, desarrolló
también la teoría de la transferencia, proceso por el que las actitudes
emocionales, establecidas originalmente hacia las figuras de los padres durante
la infancia, son transferidas en la vida adulta a otros personajes (maestros,
autoridades, jefes, el propio psicoanalista, etc.). El final de este periodo
viene marcado por la aparición de su obra más importante, La interpretación
de los sueños (1900 primera edición, que posteriormente el mismo Freud ampliaría).
En ella analiza (además de algunos sueños de sus pacientes, amigos, hijos, e
incluso de personajes famosos) muchos de sus propios sueños, registrados
durante tres años de autoanálisis iniciados en 1897. Este trabajo expone todos
los conceptos fundamentales en que se asientan la teoría y la técnica
psicoanalítica.
En 1902 Freud fue nombrado
profesor titular de la Universidad de Viena. Este honor no era, sin embargo,
debido al reconocimiento de sus aportaciones, sino como resultado de los
esfuerzos de un paciente con influencias. El mundo médico todavía contemplaba
su trabajo con hostilidad, y sus siguientes escritos, Psicopatología de la
vida cotidiana (1904) y Tres ensayos para una teoría sexual (1905),
no hicieron más que aumentar este antagonismo. Como consecuencia, Freud
continuó trabajando virtualmente solo, en lo que él mismo denominó ‘una
espléndida soledad’.
Sin embargo, hacia 1906,
Freud contaba ya con un reducido número de alumnos y seguidores destacando los
psiquiatras austriacos William Stekel y Alfred Adler, el psicólogo austriaco
Otto Rank, el psiquiatra estadounidense Abraham Brill, y los psiquiatras suizos
Eugen Bleuler y Carl Jung, además del húngaro Sándor Ferenczi, que se unió al
grupo en 1908.
HERBART
.Johann Friedrich Herbart (1776-1841), filósofo y pedagogo alemán. Nació en
Oldenburg y se educó en la Universidad de Jena. Después de abandonar esta
ciudad fue preceptor durante varios años en Suiza, donde se interesó por el
trabajo del pedagogo reformista suizo Johann Heinrich Pestalozzi. En 1805
Herbart fue nombrado profesor de filosofía en la Universidad de Gotinga. Se
trasladó a Königsberg (hoy Kaliningrado, Rusia) en 1809 para ocupar un puesto
similar y en 1833 regresó a Gotinga, donde permaneció hasta su muerte.
El sistema filosófico de Herbart
se deriva del análisis de la experiencia, e integra la lógica, la metafísica y
la estética como elementos coordinados. Rechazaba todos los enfoques basados en
la separación de las facultades mentales, y sostenía, que todo fenómeno mental
resulta de la interacción de ideas elementales. Creía que los métodos y
sistemas pedagógicos deberían basarse en la psicología y la ética: en la
psicología para proporcionar el conocimiento necesario de la mente y en la
ética para servir como la base que determina los fines sociales de la
educación. Entre sus principales obras se encuentra Manual de psicología
(1816).
Ludwing wittgenstein
Ludwig Wittgenstein (1889-1951), filósofo
austriaco (nacionalizado británico), uno de los pensadores más influyentes del
siglo XX, que fue reconocido en especial por su contribución al movimiento
conocido como filosofía analítica.
Ludwig Josef Johann Wittgenstein,
su nombre completo, nació el 26 de abril de 1889 en Viena, en el seno de una
familia rica e ilustrada. Tras haber estudiado en Linz y Berlín, se trasladó a
Gran Bretaña para completar su formación como ingeniero en la Universidad de
Manchester. Su interés por las matemáticas puras le llevó al Trinity College de
la Universidad de Cambridge, centro en el que recibió clases de Bertrand
Russell. Allí orientó su interés hacia la filosofía. Tras el estallido de la I
Guerra Mundial se alistó en el Ejército austriaco y fue precisamente durante la
contienda cuando redactó su escrito más famoso, Tractatus logico-philosophicus
(1921), obra que, según él, aportaba la “solución definitiva” a los problemas
filosóficos. Más tarde se apartó de la filosofía y durante años enseñó en una
escuela de Austria. En 1929 regresó a Cambridge y, asignado al Trinity College,
reanudó su trabajo filosófico. Pronto empezó a rechazar ciertas conclusiones
del Tractatus y a desarrollar otras opiniones, que serían plasmadas en
sus Investigaciones filosóficas, título publicado con carácter póstumo
en 1953.
Hombre sensible y profundo,
a menudo se mostraba solitario y con tendencia a la depresión, Wittgenstein
odiaba la petulancia y fue famoso por su sencillo estilo de vida. Tenía una
fuerte personalidad, y ejerció una considerable influencia en sus amistades.
Retirado de la docencia en 1947, falleció el 29 de abril de 1951 en Cambridge.
Tractatus
logico-philosophicus
|
El Tractatus
logico-philosophicus, obra del pensador austriaco Ludwig Wittgenstein,
está considerado uno de los tratados filosóficos más importantes del siglo
XX. Redactado en forma de proposiciones sucesivas y numeradas, su intención
de refundar la filosofía en torno a la lógica del lenguaje ejerció una
profunda influencia en la filosofía analítica. A continuación se pueden leer
las primeras series de proposiciones con que se inicia dicho texto.
|
Abrir
Lectura adicional
|
En la evolución filosófica
de Wittgenstein pueden distinguirse dos épocas distintas: un primer periodo,
representado por el Tractatus, y otro posterior, representado por las Investigaciones
filosóficas. A lo largo de la mayor parte de su vida, sin embargo,
Wittgenstein, como una constante, concibió la filosofía como un análisis
conceptual o lingüístico. En el Tractatus defendió que la “filosofía
pretende la clarificación lógica de las ideas”. En las Investigaciones
filosóficas, sin embargo, mantenía que la “filosofía es un combate contra
el hechizamiento de nuestra inteligencia por medio del lenguaje”.
En el Tractatus, Wittgenstein
sostenía que el lenguaje se compone de proposiciones complejas que pueden ser
analizadas en proposiciones más sencillas hasta llegar a una formulación simple
o elemental. De modo similar, el mundo se compone de hechos complejos que
pueden ser analizados en hechos menos complejos hasta llegar a los hechos
simples, o atómicos. El mundo es la totalidad de esos hechos. Según la imagen
de la teoría del significado de Wittgenstein, es la naturaleza lógica de las
proposiciones elementales la que representa hechos atómicos o “situaciones”.
Afirmaba que la naturaleza del lenguaje requiere proposiciones elementales, y
su teoría del significado exige que haya hechos atómicos representados por
proposiciones elementales. Sobre este análisis, sólo las proposiciones que
representan hechos —las proposiciones de ciencia— son consideradas
cognitivamente significativas. Las declaraciones éticas y metafísicas no son afirmaciones
significativas ni relevantes. Esta teoría produjo un gran efecto sobre las
teorías del positivismo, y los positivistas lógicos adscritos al Círculo de
Viena reconocieron la trascendencia de esta conclusión.
Wittgenstein llegó a creer,
no obstante, que la limitada visión del lenguaje reflejada en el Tractatus
era errónea. En las Investigaciones filosóficas defendió que si se
investiga en el presente cómo se utiliza el lenguaje, la variedad de usos
lingüísticos se vuelve clara. Las palabras son como herramientas, y como las
herramientas sirven para diferentes funciones, así las expresiones lingüísticas
cumplen diversas funciones. Aunque algunas proposiciones son utilizadas para
representar hechos, otras son utilizadas para ordenar, interrogar, orar,
agradecer, maldecir, y así sucesivamente. Este reconocimiento de la pluralidad
y flexibilidad lingüísticas llevó al concepto de Wittgenstein del juego del
lenguaje y a la conclusión de que la gente interpreta diferentes juegos de
lenguaje. El científico, por ejemplo, está inmerso en un juego lingüístico
diferente del teólogo. Además, el significado de una proposición ha de ser
comprendida en el ámbito de su contexto, esto es, en los términos de las reglas
del juego del cual esa proposición es una parte. La llave para la solución de
los rompecabezas filosóficos es el proceso terapéutico de examinar y describir
el lenguaje en uso.
Otras obras de Wittgenstein,
todas publicadas después de su muerte, son Observaciones sobre los
fundamentos de la matemática
.
Wilhelm Dilthey
Wilhelm Dilthey (1833-1911),
filósofo de la historia y la cultura alemán, cuyas teorías han influido de
forma notable en teología y sociología. Nacido en Biebrich (Renania), Dilthey
estudió en Heidelberg y Berlín. Como profesor de filosofía en las universidades
de Basilea, Kiel, Breslau (actual Wrocław, Polonia) y Berlín combatió la
dominación del conocimiento por las ciencias naturales ‘objetivas’; pretendía
establecer una ciencia ‘subjetiva’ de las humanidades (Geisteswissenschaften).
Según Dilthey, estos estudios humanos subjetivos (que incluyen derecho,
religión, arte e historia) deberían centrarse en una “realidad
histórica-social-humana”. Afirmaba que el estudio de las ciencias humanas
supone la interacción de la experiencia personal, el entendimiento reflexivo de
la experiencia y una expresión del espíritu en los gestos, palabras y arte.
Dilthey razonó que todo saber debe analizarse a la luz de la historia; sin esta
perspectiva el conocimiento y el entendimiento sólo pueden ser parciales.
BRETANO
Nació en Marienburgo. Realizó estudios
filosóficos, teológicos y eclesiásticos y se doctoró en 1862. Desde entonces ya
mostraba una peculiar e independiente interpretación de Aristóteles. En la
tesis doctoral Sobre la múltiple
significación del ente en Aristóteles [Von der
mannigfachen Bedeutung des Seienden nach Aristoteles, Friburgo, Herder,
1862], dedicada a su maestro Bolzano, reconstruyó la doctrina de las cuatro
determinaciones básicas del ente.1 Enseñó en la Universidad de Viena, donde ejerció mucha y
positiva infuencia sobre alumnos como Sigmund Freud, Carl Stumpf, Edmund Husserl, Kazimierz Twardowski,Alexius Meinong y Christian von Ehrenfels. Se ordenó sacerdote
católico en 1862, pero cuando el Concilio Vaticano I (1870) declaró la infalibilidad papal como dogma, abandonó los
hábitos y contrajo matrimonio en Viena. Estuvo también vinculado a la bávara Universidad de Würzburg, en la que fue
contratado como profesor en 1872, puesto al que renunció más tarde. En Viena
publicó su obra más relevante: Psicología desde el
punto de vista empírico. Corría 1874 y Wundt también publicó,
influido porKant, sus Fundamentos de
Psicología Fisiológica, creadores de la "Psicología de la conciencia"
por medio de la observación de la experiencia. Brentano investigó las
cuestiones metafísicas mediante un análisis lógico-lingüístico, con lo que se
distinguió tanto de los empiristas ingleses como del kantismoacadémico. Sus estudios en el campo de
la psicología introdujeron el concepto de «intencionalidad», que tendría una
influencia directa en Husserl, según el cual los fenómenos de la conciencia se
distinguen por tener un contenido, es decir, por «referirse» a algún objeto.
Definió a su vez la «existencia intencional», que corresponde, por ejemplo, a
los colores o los sonidos. Brentano partía de unos principios aristotélicos
desarrollados durante el medievo, desechando el producto cartesiano del
"Camino de la Idea", ya que esto ofrecía una concepción ingenua y
metafísica de la experiencia reflejada en la mente. Brentano concluía que la
mente se compone de actos mentales que se dirigen a objetos con significados
externos a la mente misma, no siendo una situación compleja de agregados
mentales formados por elementos sensoriales. Para él la mente no era un mundo
mental conectado accidentalmente a la realidad, sino el medio a través del cual
el organismo capta de manera activa la realidad que nos rodea. Su denominada
"Psicología del acto", convertida en Fenomenología,
dio un gran impulso a la Psicología Cognitiva describiendo la conciencia en
lugar de analizándola y dividiéndola en partes. La Fenomenología continuaría
siendo desarrollada por Edmund Husserl (1859-1938), Martin Heidegger (1889-1976) y Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), e
influyó el existencialismo de Jean-Paul Sartre (1905-1980).
John Dewey
John Dewey (1859-1952), filósofo,
psicólogo y educador estadounidense. Nacido en Burlington (Vermont), Dewey se
graduó en Artes en la Universidad de Vermont en 1879 y se doctoró en Filosofía
en la Universidad de John Hopkins en 1884. La larga e influyente carrera de
Dewey en educación comenzó en la Universidad de Michigan, donde enseñó desde
1884 a 1888, siendo posteriormente profesor en las universidades de Minnesota,
Chicago y Columbia desde 1904 hasta su jubilación como profesor emérito en
1931. Dewey mantuvo una gran actividad como conferenciante y consultor de temas
educativos, además de estudiar los sistemas educativos de China, Japón, México,
Turquía y la Unión Soviética.
Durante su permanencia en
Chicago, Dewey estuvo profundamente interesado en la reforma de la teoría y de
la práctica educativas. Contrastó sus principios educativos en la famosa
escuela laboratorio de carácter experimental, denominada Escuela Dewey,
instituida en la Universidad de Chicago en 1896. Los principios educativos
proponían el aprendizaje a través de actividades de diferente índole más que
por medio de los contenidos curriculares establecidos y se oponían a los
métodos autoritarios. Dewey pensaba que lo ofrecido por el sistema educativo de
su época no proporcionaba a los ciudadanos una preparación adecuada para la
vida en una sociedad democrática. Consideraba además, que la educación no debía
ser meramente una preparación para la vida futura, sino que debía proporcionar
y tener pleno sentido en su mismo desarrollo y realización. Su trabajo y sus
escritos influyeron significativamente en los profundos cambios experimentados
en la pedagogía de Estados Unidos en los inicios del siglo XX, manifestados en
el cambio del énfasis de lo institucional y burocratizado a la realidad
personal del alumno. Criticó la educación que enfatizaba tanto la diversión
relajada de los estudiantes, como el mantenerles entretenidos sin más, así como
la orientación exclusiva hacia el mundo profesional.
Como filósofo, Dewey subrayó todo
lo práctico, esforzándose en demostrar cómo las ideas filosóficas pueden actuar
en los asuntos de la vida diaria. Su planteamiento lógico y filosófico era de
cambio permanente, adaptándose a las necesidades y a las circunstancias
concretas. El proceso de pensamiento en su filosofía es un medio de planificar
la acción y de superar los obstáculos entre lo que hay y lo que se proyecta. La
verdad es una idea que ha penetrado en la experiencia práctica. Dewey siguió al
filósofo y psicólogo americano William James, fundador del movimiento
filosófico del pragmatismo; la propia filosofía de Dewey, llamada también
instrumentalismo o experimentalismo, deriva del pragmatismo de James.
La influencia de Dewey es
percibida en otros muchos campos además de la educación y de la filosofía.
Activista político, defendió los planteamientos progresistas, algunas veces
radicales, respecto de los asuntos internacionales y de los problemas
económicos. Su abundante obra se muestra en libros como Psicología
(1887), La escuela y la sociedad (1889), Democracia y Educación
(1916), La reconstrucción en la filosofía (1920), Naturaleza humana y
conducta (1922), La búsqueda de la certeza (1929), El arte como
experiencia (1934), Lógica: la teoría de la pregunta (1938) y Problemas
del hombre (1946).
Xavier Zubiri
Xavier Zubiri (1898-1983),
filósofo español. Nacido en San Sebastián (Guipúzcoa), estudió Filosofía en las
universidades de Madrid, Lovaina, Friburgo, Berlín, Munich y París.
Posteriormente fue profesor de Historia de la Filosofía en las de Madrid
(1926-1936) y Barcelona (1940-1941). En 1941 se retiró de la enseñanza oficial
y llevó una vida alejada y dedicada al estudio, que sólo abandonó de forma
esporádica para impartir cursos privados.
Con una notable incidencia de la
tradición escolástica, así como un detallado conocimiento de las aportaciones
de la lógica y de la filosofía de las ciencias contemporáneas, Zubiri
desarrolló una amplia obra filosófica, en la que destacan sus investigaciones
ontológicas. En sus primeras obras trató temas históricos, analizó ciertos
aspectos de la física contemporánea y planteó algunos rasgos de la que sería su
filosofía de madurez, centrada en el estudio de la esencia. A este periodo
corresponderían Naturaleza, Historia, Dios (1944) y Sobre la esencia
(1962). Según Zubiri, es posible distinguir entre una “filosofía primera”, que
se ocupa de la realidad, de lo que “es de suyo”, anterior a toda forma de ser.
La realidad es, pues, fundamental: es el primer inteligible y se da como
“realidad sentida”. Tras analizar el carácter de la realidad, Zubiri se embarcó
en el estudio de temas y en ámbitos tales como la antropología, la libertad y la
voluntad. El ser humano puede definirse como “animal de realidades” que posee
una “inteligencia sentiente”: su función primera estriba en enfrentarse de un
modo sentiente con la realidad de las cosas. Para Zubiri será, pues, necesario
abordar el análisis de la intelección humana, que es uno de los modos más
eficaces que el hombre tiene de afrontar el mundo. A este análisis dedicó los
tres volúmenes de su gran trilogía Inteligencia sentiente: Inteligencia
y realidad (1980), Inteligencia y logos (1982) e Inteligencia y
razón (1983). La inteligencia permite que el ser humano realice la
aprehensión primera de las cosas como reales. Esta aprehensión se expresa
mediante el logos, que sólo supone una manifestación lógica de las cosas
reales, pero no equivale a su conocimiento. El nivel de la razón es el nivel
más importante de apertura a la realidad: permite superar el mero entendimiento
racional y llegar al conocimiento. Mediante la razón se conoce de verdad lo que
es la realidad y se alcanza el sentido de la existencia humana como religada y
abierta a la trascendencia.
Su pensamiento ha influido en
algunos ámbitos de la filosofía española contemporánea, gracias especialmente a
las actividades realizadas por la Fundación Xavier Zubiri, constituida en 1989
para la difusión de su obra.
Søren Kierkegaard
Søren
Kierkegaard (1813-1855), filósofo y teólogo danés, cuyo interés por
la existencia, la elección y el compromiso individuales tuvo gran influencia en
la teología y en la filosofía occidental modernas, sobre todo en el ámbito del
existencialismo.
Søren Aabye Kierkegaard
nació el 15 de mayo de 1813 en Copenhague. Su padre era un rico comerciante y
un estricto luterano, cuya tenebrosa piedad, dominada por un sentimiento de
culpa y fantasías morbosas, influyó y obsesionó a Kierkegaard durante toda su
vida. Estudió teología y filosofía en la Universidad de Copenhague, donde
conoció la filosofía de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, contra la que reaccionó
con apasionamiento. En la universidad abandonó el protestantismo luterano y,
durante un tiempo, llevó una extravagante vida social y se convirtió en una
figura muy conocida en los teatros y cafés de su ciudad. Sin embargo, tras
fallecer su padre en 1838, decidió retomar sus estudios teológicos. En 1840 se
comprometió con Regine Olson, pero muy pronto se dio cuenta de su incapacidad
para aceptar ese vínculo a causa de su naturaleza melancólica y de su vocación
filosófica. Rompió el compromiso matrimonial en 1841, pero este hecho fue muy
significativo para él y aludiría al mismo repetidas veces en sus libros. En esa
época se dio cuenta de que no quería ser un pastor luterano. La herencia
recibida de su padre le permitió dedicarse por completo al pensamiento
filosófico y, durante los 14 años que vivió tras este episodio, redactó más de
20 obras. La tensión producida por sus escritos y las controversias en que
participó, minaron poco a poco su salud; en octubre de 1855 se desmayó en la
calle y falleció el 11 de noviembre de ese mismo año en Copenhague.
El trabajo de Kierkegaard
es, de modo intencionado, poco sistemático. Reúne ensayos, aforismos,
parábolas, cartas ficticias, diarios y otras modalidades literarias. Muchos de
sus ensayos fueron, al principio, publicados bajo seudónimos. Aplicó el término
existencial a su filosofía porque consideraba a ésta como la expresión
de la vida individual examinada con intensidad y no como la construcción de un
sistema monolítico como el que realizara Hegel, cuyo trabajo criticó en Notas
concluyentes no científicas (1846). Mientras que Hegel afirmaba haber
conseguido un absoluto entendimiento racional de la vida humana y de la
historia, Kierkegaard, por el contrario, resaltó la ambigüedad y la paradójica
naturaleza de la situación de los hombres. Afirmaba que los problemas
fundamentales de la existencia desafían una explicación racional y objetiva; la
mayor verdad es subjetiva.
Kierkegaard mantenía que
la filosofía sistemática no sólo impone una falsa perspectiva de la existencia
humana, sino que también, al explicar la vida en términos de necesidad lógica,
se convierte en una manera de evitar la elección y la responsabilidad. Creía
que los individuos crean su propia naturaleza a través de su elección, que ha
de hacerse sin el peso de normas universales y objetivas. La validez de la
elección se puede determinar tan sólo de una forma subjetiva.
En su primer gran trabajo,
O lo Uno o lo Otro (2 vols., 1843), describió dos esferas o ámbitos de
existencia entre las que podía escoger el individuo: la estética y la ética. La
vía estética de la vida es un hedonismo refinado que consiste en una búsqueda
del placer y el cultivo de la apariencia y las formalidades. El individuo que
ha seguido la vía estética busca la variedad y la novedad en un esfuerzo por
evitar el aburrimiento pero al fin tiene que enfrentarse a éste y a la
desesperación. El camino de la vida ética implica un intenso y apasionado
compromiso con el deber y con obligaciones sociales y religiosas
incondicionales. En sus últimos trabajos, como Estadios en el camino de la
vida (1845), percibe en este sometimiento al deber una pérdida de
responsabilidad individual y propone un tercer nivel, el religioso, en el que
uno se somete a la voluntad de Dios pero, al hacerlo, encuentra la auténtica
libertad. En Temor y temblor (1843) Kierkegaard se centra en el
mandamiento de Dios según el cual Abraham ha de sacrificar la vida de su hijo
Isaac (Gén. 22,1-19), un acto que viola las convicciones éticas de Abraham.
Éste da muestra de su fe al someterse al mandato de Dios, incluso aunque no lo
pueda comprender. Esta “suspensión de la ética”, como lo llamaba Kierkegaard,
permite a Abraham alcanzar un auténtico compromiso con Dios. Para evitar la
desesperación última, el individuo tiene que dar un “salto de fe” similar en
una vida religiosa, que es en sí misma paradójica, misteriosa y se halla
plagada de riesgos. Uno está llamado a ello por el sentimiento de la angustia
(otro de los puntos básicos de su pensamiento, desarrollado principalmente en El
concepto de la angustia, 1844) que, en última instancia, es un temor a la
nada.
Hacia el final de su vida,
Kierkegaard se vio sumido en un conjunto de agitadas controversias, sobre todo
con la Iglesia luterana danesa, a la que consideraba mundana y corrupta. Sus
últimos trabajos, como La enfermedad mortal (1849), reflejan una idea
cada vez más pesimista del cristianismo que enfatiza el sufrimiento como
esencia de la verdadera fe. También redobló sus ataques contra la moderna
sociedad europea, que denunció en La era actual (1846) por su falta de
pasión y sus valores cuantitativos.
La influencia de Kierkegaard
se circunscribió en un principio a Escandinavia y a la Europa de habla alemana,
donde su trabajo tuvo un fuerte impacto en el ámbito de la teología
protestante, así como en escritores como el checo Franz Kafka. Cuando, a
principios del siglo XX, surgió el existencialismo como un movimiento
generalizado en Europa, las obras de Kierkegaard fueron traducidas con
profusión y se le reconoció como una de las figuras clave de la cultura
moderna.
.